La huertana del crossfit que reivindica la tradición en redes sociales: “Quise unir mis dos pasiones”

Unir sus dos pasiones: deporte y folclore. Esa es la idea que transmite Matilde (La Alberca, 2002), una joven murciana que a través de sus redes sociales y con un toque de humor muestra la versatilidad del traje tradicional de huertana, que tiene más posibilidades de las que parece. Incluso permite practicar ejercicio físico, pese a su aparente incomodidad. Así lo demuestra ella, conocida en redes como ‘la huertana del crossfit’. “La idea de la huertana del crossfit nació de que yo entrenaba en un box todos los días y también estaba inmersa en las actividades como Dama de Reina de la Huerta”, explica. Durante esa etapa, acudía con frecuencia a entrenar con el peinado típico de huertana, lo que no pasaba desapercibido entre sus compañeros, relata.

De forma natural, empezó a plantearse unir sus dos pasiones: el crossfit y las tradiciones huertanas. Una combinación que, asegura, no ha generado ningún tipo de rechazo: “No he recibido ninguna crítica ni de la Federación de Peñas Huertanas ni de mi propia peña”.

Su vídeo entrenando con el traje de huertana se ha hecho viral, con más de 400.000 visualizaciones hasta el momento, y demuestra el interés que puede generar practicar ejercicio con una vestimenta distinta a la habitual. En el reel la podemos ver, al ritmo del remix techno de 'Berghain' de Rosalía & Conrad Taylor, haciendo saltos al cajón, dominadas o burpees con el zagalejo puesto.

Con 436 comentarios, se pueden apreciar tanto comentarios positivos agradeciendo la labor de divulgación de las tradiciones murcianas realizada por Matilde, como otros en los que los usuarios mencionan que “el traje es carísimo y no todo el mundo se lo puede permitir”.

Este fenómeno se enmarca en un resurgir del traje de huertana, que la joven también relaciona con tendencias actuales: “Cada vez hay más gente que está abrazando el traje gracias también a la moda de la ropa de época, como en Los Bridgerton”, opina.

No obstante, Matilde insiste en que este auge debe ir acompañado de conocimiento y respeto. “Me gustaría que fuera un resurgir con conciencia, que sepamos lo que estamos representando”, defiende. En este sentido, advierte sobre errores frecuentes en la vestimenta: “No podemos llevar volantes fucsia, al igual que tampoco existían los colores artificiales. Los zagalejos -faldas de huertana- son de telas lisas o de cuadros y en colores sobrios”. Aun así, reconoce que la tradición también puede adaptarse, siempre desde el respeto. “Se pueden hacer cambios, pero con criterio”, matiza.

En definitiva, los jóvenes comienzan a ver el traje de huertana desde una nueva perspectiva, más abierta y creativa. Sin embargo, este cambio no debería hacer perder de vista su valor cultural. Porque, como defiende Matilde, innovar no está reñido con respetar la tradición.

La democratización del traje

Hija de una familia de sastres y merceros, Lidia ha crecido entre bobinas de hilo, agujas, cintas y bordados. Al frente desde hace décadas de la mercería familiar en la pedanía murciana de Aljúcer, no puede esconder su pasión cuando habla de las tradiciones de la huerta murciana. Hace tres años que dejó de vender solo los trajes de huertana de sus proveedores a vender los que cose ella misma con sus manos.

“Después de la pandemia las faldas de huertana, los refajos, subieron mucho de precio”, relata, y al mismo tiempo se empezaron a poner de moda los zagalejos, las enaguas que se usaban en la época y que son más ligeras. La diferencia de precio entre un zagalejo, hechos con tela de algodón, y un refajo bordado, de paño o lana, es “abismal”. Hubo una democratización del traje, explica Lidia, quien destaca que intenta conjugar las nuevas corrientes con el respeto a la tradición. “Hay algunas pautas, como el número de volantes que lleva la falda o dónde los colocamos, porque hay veces que ves trajes que más de huertana parecen de sevillana”.

En referencia al vídeo viral de Matilde, señala Lidia, “lo que nos está queriendo decir es que puedes vestirte perfectamente y sin esfuerzo con el traje regional”. Dentro de la innovación, hay algunas pautas que hay que seguir para ir bien vestida.

Con las fiestas del Bando de la Huerta cada vez más cerca, el próximo martes 7 de abril, Lidia dedica en su negocio, Mercería Palazón, hasta ocho horas detrás de la máquina de coser al día. Detrás de cada traje hay mucha dedicación, ilusión y arte. “El mismo día del Bando abro, por si hay algo que mis clientas necesiten de última hora o para ayudarles a vestirse, sus trajes los he hecho con mis manos y me gusta que todo quede bien”.

Lidia celebra este resurgir de las tradiciones: “Siempre he sido de una peña, a mí me encanta vestirme de huertana, cuando era pequeña, como mi familia era muy humilde, los trajes me los hacían mis padres”, recuerda con cariño. “Salíamos también a otros sitios para enseñar nuestro folclore, hemos viajado hasta Portugal, Madeira o Polonia; ahora para muchos jóvenes la jota es algo aburrido, incluso hortera pero son nuestras tradiciones y no hay que perderlas”.