Antiviolencia pide el cierre del estadio de Osasuna durante dos meses por la exhibición de símbolos de un grupo ultra

Rodrigo Saiz

Pamplona —
4 de junio de 2026 19:01 h

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La Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte ha propuesto este jueves cerrar durante dos meses el estadio de El Sadar de Pamplona, donde Osasuna juega sus partidos como local. ¿El motivo? Según la Comisión durante un entrenamiento abierto al público el pasado 22 de mayo se exhibió simbología del grupo ultra Indar Gorri y se prendieron varias bengalas.

Antiviolencia considera “muy grave” que el club navarro permitiese la promoción de símbolos de los Indar Gorri y añade que los propios jugadores se acercaron a la grada en la que se sitúa este sector ultra y se “enfundaron banderas y bufandas” del citado grupo ultra. Además, en la grada se encendieron “una decena de bengalas” que pusieron “en riesgo” la integridad de los espectadores que acudieron al estadio a presenciar el entrenamiento.

Por todo ello se propone a Club Atlético Osasuna una sanción de 200.000 euros así como el cierre del estadio de El Sadar durante dos meses.

“El club ha sido sancionado en más de cincuenta ocasiones en las últimas temporadas por el Comité de Disciplina Deportiva por cánticos intolerantes emitidos desde esa misma Grada Sur Baja, donde se ubican habitualmente los aficionados de Indar Gorri”, destaca la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte.

Osasuna considera la propuesta de sanción “injusta”

En un comunicado Club Atlético Osasuna ha considerado “injusta” y “desproporcionada” la propuesta de sanción al considerar que entrenamiento fue organizado “adoptando las medidas de seguridad y prevención oportunas, incluyendo la contratación de seguridad privada y la disposición de los servicios sanitarios correspondientes, con el objetivo de garantizar que miles de aficionados pudieran mostrar su apoyo al equipo en una día de especial trascendencia”.

En un comunicado, el club explica que el equipo se estaba “jugando el descenso de categoría” en la última jornada de la competición ante el Getafe C. F. fuera de casa y dado que sus aficionados no iban a poder desplazarse hasta Madrid al encontrarse el estadio del equipo local en obras, “la entidad decidió abrir las puertas al público en el último entrenamiento de la temporada”. “Acudieron alrededor de 5.500 personas sin que se produjese ningún tipo de altercado o incidente. Eso, que debería ser lo prioritario para cualquier institución pública, parece no serlo en esta ocasión”, añade.

“La propuesta castiga no solo al club, sino también a miles de socios y aficionados que vivieron aquella jornada de forma cívica, respetuosa y apasionada. Resulta incomprensible que un acto que representó el respaldo masivo de toda una afición a su equipo pueda desembocar en una medida tan extraordinaria como el cierre del estadio durante dos meses y una multa de 200.000 euros”.

En el escrito Osasuna muestra su “creciente preocupación por el tratamiento que viene recibiendo de forma reiterada durante los últimos años”. “La acumulación constante de expedientes, sanciones y propuestas sancionadoras contra nuestra entidad está generando entre nuestros socios, aficionados y trabajadores una sensación cada vez más difícil de ignorar: la de que Osasuna se encuentra sometido a un nivel de vigilancia, escrutinio y castigo que es difícilmente homologable a otros ámbitos del fútbol español”.

Y añade: “Resulta legítimo preguntarse por qué conductas que en otros escenarios parecen recibir respuestas muy diferentes desembocan, cuando afectan a Osasuna, en propuestas de una dureza extraordinaria que amenazan directamente al club y a toda su masa social”.

“Nuestra afición merece respeto. Nuestra historia merece respeto. Y Navarra merece respeto. El Club Atlético Osasuna no va a aceptar en silencio un trato que considera cada vez más difícil de comprender y de justificar”, finaliza el comunicado.