Con un Bentley de 1928 de Londres a Lisboa... parando en Pamplona: “Es ridículamente caro”
“[En este mundillo] Todo es relativamente caro, pero hay algunos [coches en concreto] que son ridículamente caros”, cuenta Evandro Gueiros, dueño de un Porsche 911 de 1970, sobre la flota aparcada frente a uno de los hoteles más famosos de Navarra, el Tres Reyes. No todos los días se pueden ver en Pamplona un Bentley de 1928 o un Ferrari Dino de 1972. Tampoco el primer modelo del Ford Mustang —fabricado entre 1964 y 1970—, que cualquier amante del cine le recordará a la mítica persecución de Steve McQueen por las calles de San Francisco.
Sin embargo, para sorpresa de los amantes del motor, y en especial de los coches clásicos, hoy han desfilado por la capital navarra casi medio centenar de bólidos que se han dejado ver durante su 'pit stop' en el ecuador del 'rally' de Londres a Lisboa de 2026.
El 'rally', en el que participan 47 vehículos fabricados entre 1928 y 1988 y pilotos de 17 nacionalidades distintas —la mayoría británicos—, comenzó el pasado 19 de mayo en Weybridge, una pequeña localidad situada a 40 kilómetros de Londres, y finalizará dentro de cinco días en Lisboa. Los conductores y sus acompañantes llegaron en la tarde del domingo a Pamplona. En el aparcamiento del hotel Tres Reyes, donde se alojan todos los participantes, varios curiosos se han acercado para contemplar cómo los propietarios mimaban sus auténticas joyas sobre cuatro ruedas.
Mike Ellis, “abogado defensor de criminales” —que describe su actividad laboral como “sacar a gente de la cárcel”— y dueño de un Ford Mustang de 1964, lleva toda la mañana acicalando su máquina de cuatro ruedas. Nivel de aceite, revisión de fusibles y limpieza de los manguitos. Recomienda “hacerle el mantenimiento a los 5.000 kilómetros, cada ruta o rally”. La mujer de Ellis, de origen japonés, “compró hace dos años el coche” y solo lo han usado “un par de veces”. La primera en “una ruta por el desierto del Sáhara”, cuenta mientras limpia facilmente la chapa del vehículo con un paño mojado gracias al “tratamiento de baño de cera” que le puso hace poco y mientras charla con un compañero de viaje. Ante la risa de su camarada por esos pluses de belleza, Ellis señala el Porsche 991 de la década de 1970 de este y le reprocha que “la mejor manera de saber si un hombre es vago es viendo [si limpia] su coche”.
El dueño del Porsche 911 de más de medio siglo que luce una fina capa de polvo, Evandro Gueiros, portugués de origen brasileño, jubilado y sin acompañante, pues su mujer “se rompió el brazo poco antes de emprender la ruta”, narra cómo se organizan estos rallys. “Es una empresa que organiza muchos rallys y 'aplicas' al evento que te interesa. Un amigo de un amigo me dijo: 'Mira, ¿te gusta?'. Así que empecé con Pekín-París, también hice el Ginebra-Biarritz”. Preguntado por el coste de este 'hobbie', responde que “todo es relativamente caro”. “Sale más barato tener un barco”, pone como ejemplo, y, observando minuciosamente el resto de coches aparcados en bateria, admite que algunos de ellos “son ridículamente caros”. “Hay de todo, unos más caros que otros. Ese Volvo costará unos 7.500 euros, pero hay otros como el Ferrari o el Bentley que pueden valer 500.000”, calcula. Por lo visto, en estos viajes “lo importante” no es el coste de la máquina, sino “divertirse y fanfarronear”.
El Chrisler 75 Roadster de 3000 centímetros cúbicos sería uno de esos coches que no destacaría entre el grupo, pero su dueño se siente orgulloso porque, a pesar de “no lucir como el resto”, “conserva todas sus piezas originales”. Su propietario, Pieck van Hoven, un neerlandés cuya mujer ha aprovechado la parada en la ciudad de los Sanfermines para “ir a hacer turismo”, reparte a los curiosos que se acercan a su vehículo una tarjeta de presentación donde se puede leer en inglés su filosofía: “Este coche no está restaurando, está preservado. Cada marca cuenta una historia, cada milla añade una nueva”. El hombre afirma presumir de dos cosas, de lo que “es original”: las piezas viejas bajo el capó y el óxido de la chapa, y del tulipán que lleva en una de las ruedas de repuesto, porque “enseñar su tierra”.
Otros de los vehículos que han hecho noche en Pamplona, pero no se han podido ver frente al hotel al estar estacionados en otros aparcamientos o por estar siendo paseados por sus propietarios, son un Aston Martin DB2/4 Mk2 1956 —un elegante gran turismo británico muy asociado a la estética clásica de James Bond—, el BMW 328 de 1938 —una leyenda del automovilismo anterior a la Segunda Guerra Mundial— o el Fiat 2300S Coupé de 1965 —diseñado por Ghia, una de las más famosas firmas italianas de diseño—, tal y como se puede ver en la lista oficial de participantes.
Esta ha sido la primera parada que el rally London-Lisboa hace en España. Un descanso de dos noches tras la “jornada más larga” desde que el grupo partió desde Toulouse para alojarse en capital navarra, de la que partirán el próximo martes por la mañana. La última parada antes de entrar a Portugal es A Coruña, pasando por Burgos y León.