Ida y Ondallu, las dos jóvenes águilas en peligro de extinción que aprenden a volar en Navarra
Ida es hija de Sielva e Iraia. Ondallu lo es de Cáseda y Alfonsita. Ambos pollos, hembra y macho respectivamente, nacieron en abril fruto “del esfuerzo de recuperación de una especie en peligro de extinción en Navarra”, tal y como expresan desde el Gobierno foral. Un trabajo que también se realizó con los padres de ambos desde al menos 2015. Los crías, que han comenzado a volar junto a sus progenitores a modo de “entrenamiento”, fueron marcadas para poder realizarles el seguimiento antes de que inicien su viaje hacia el sur y en el que, si todo va bien, volverán.
Las dos jóvenes águilas de Bonelli silvestres nacidas en primavera, un hito al considerarse una especie en peligro de extinción según el Catálogo de Especies Amenazadas de Navarra, surcan estos días los cielos de Leire-Arbaiun (Sierra de Leire y Foz de Arbaiun) y Kaparreta (Gallipienzo). Un aprendizaje que realizan con sus padres a pocas semanas de iniciar “su periodo de dispersión, típico en estas aves”, fuera de la Comunidad Foral. Su retorno “es una expectativa”, ya que es frecuente que estas aves “vuelvan al lugar donde nacieron para reproducirse”. Una circunstancia que acercaría a esta especie a la “recuperación” y evitaría “la pérdida la biodiversidad”, implicaría la mejora del “control biológico de fauna y, en definitiva”, supondría una prueba de “la resiliencia de su entorno”, reflejan desde el Departamento de Medio Ambiente.
La conservación y reproducción de las águilas de Bonelli ha sido posible “por iniciativa de la Dirección General de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, apoyada en dos programas LIFE con fondos europeos, diversas medidas de restauración de su hábitat, y la cooperación de gran número de personas y entidades, incluyendo los ayuntamientos de Cáseda y Lumbier”. Una actuación que constata que “la estrategia de recuperación puede funcionar”, afirman en el comunicado del Ejecutivo.
En esta ocasión, “los territorios con nuevos pollos han sido vigilados con especial preocupación por especialistas en biología de la Dirección General de Medio Ambiente y Basozainak ”, explican, puesto que Sielva, padre de Ida (un macho reintroducido en 2015), colisionó en la fase inicial de la crianza del pollo contra un tendido que le rompió el ala. Los nidos han sido vigilados con cámaras de fototrampeo y visitas continuas, además de la comprobación in situ por parte de los técnicos para supervisar a las crías. A las aves se les ha hecho un seguimietno veterinario estricto, además de llevar un “GPS de recarga solar” para “obtener su ubicación diaria, geolocalizar sus movimientos para estudiar su comportamiento y comprobar si vuelve para quedarse en la zona donde nació”.
Aunque son habituales los enfrentamientos entre los ejemplares por motivos territoriales o de apareamiento, “lo que a veces les produce graves lesiones o la muerte”, lo cierto es que la mayor amenaza para su superviviencia son los tendidos eléctricos, causantes del 50% de las muertes de las águilas. “De hecho, un tendido en Ciudad Real (Castilla la Mancha) fue, en enero de 2025, la causa de la muerte de Urri, la primera águila de Bonelli silvestre nacida en Navarra en 20 años, que hizo su primer vuelo en 2024”, explican desde el Gobierno navarro.
Bajo esta amenaza constante, las actuaciones “en relación a tendidos eléctricos se vienen realizando ininterrumpidamente desde 1989”, aplicándose recubrimientos aislantes, cadenas de aisladores suspendidos o distancias entre elementos de las estructuras. Según el Departamento de Medio Ambiente, en diez años se han corregido en Navarra unos 9.000 apoyos y, en la actualidad, un total de 16.370 tendidos ubicados en las zonas de protección (el 60,47%) han sido modificados.
“El trabajo de Navarra con el águila de Bonelli ha sido intenso y sus efectos se han extendido más allá de la especie de muy diversas formas. Ha tenido su reflejo en otras especies, por ejemplo, ya que ha permitido disminuir la mortandad de aves en tendidos eléctricos o las muertes por ahogamiento en balsas tras la instalación de plataformas flotantes. Asimismo, ha incidido en los sistemas agrícolas, ganaderos y en la gestión de la caza, ya que se ha favorecido la recuperación de usos y espacios tradicionales en los territorios de la especie, especialmente en las tierras de cultivo conocidas como 'en mosaico'”, concluyen.