La socialista Chivite confirma que aspirará a un tercer mandato como presidenta de Navarra
María Chivite (Cintruénigo, 1978) aspirará a un tercer mandado como presidenta de Navarra. El comité regional del PSN ha ratificado su candidatura para las elecciones forales de 2027. Chivite accedió a la presidencia en 2019, en sustitución de Uxue Barkos. Gobierna en coalición con Geroa Bai (PNV y Socialverdes), y Contigo Zurekin (Podemos, IU, Batzarre y otros), y con el apoyo externo de EH Bildu.
La presidenta ha reconocido que las investigaciones judiciales que afectan a miembros del PSOE le han producido una sensación de “indignación, sorpresa y tristeza”, al igual que cuando saltó el caso de Santos Cerdán el pasado año. Cerdán era su mentor político y parte de las adjudicaciones se dieron en la comunidad foral. “Sigo creyendo en los principios y valores del partido”, ha dicho sobre todo lo que está sucediendo, según Europa Press.
Durante su intervención en el inicio del comité regional del partido, celebrado este sábado en la sede del PSN en Pamplona, Chivite ha indicado que volverá a presentarse “porque este proyecto es bueno para Navarra”. “Creo que estamos haciendo bien las cosas y nos queda trabajo por delante”, ha indicado. El PSN hoy “está más fuerte que nunca”, ha apuntado también.
Ha asegurado que en Navarra “no hay una alternativa a este Gobierno”, ni siquiera “sumando a la ultraderecha de la prioridad nacional”. “¿Alguien quiere que esta gente gobierne en Navarra”, se ha preguntado, para recordado que donde han podido pactar “lo han hecho”, en referencia a la localidad de San Adrián. Las últimas encuestas, con todo, apuntan a que EH Bildu disputa la primera posición dentro del bloque 'progresista'.
Chivite ha admitido que “los últimos tiempos no han sido fáciles”. “El Partido Socialista de Navarra vivió hace un año uno de los momentos más duros que yo recuerdo. Y estos últimos días he vuelto a tener la misma sensación: sorpresa, indignación y tristeza”, ha lamentado. “La responsabilidad de lo que está pasando viene por personas de dentro de nuestro partido, sin duda, pero también desde fuera”, ha subrayado, para advertir de que las “consecuencias” son “más crispación, mayor desconfianza en la política y retrocesos sociales”, cuyas principales “víctimas” van a ser “los ciudadanos de la calle”. “No debemos dejar que se olviden los logros y avances en derechos sociales y económicos que han hecho de nuestra sociedad una sociedad modelo”, ha defendido la dirigente socialista.
La presidenta se ha referido en su intervención a la ley de UPN, aprobada en el Parlamento de Navarra, que evita el cierre de unidades concertadas. Ha destacado que “por supuesto” que va a cumplir con esta ley, pero a su vez ha resaltado que hará “lo que haga falta” para que “no ponga en desventaja a la escuela pública”. Esa norma salió porque sus socios de Gobierno nacionalistas también defienden la parte privada de la educación, la relativa a las ikastolas.
Asimismo, ha puesto en valor como hito de su gestión la inversión anunciada por la empresa china Hithium en Navarra, para construir una planta de baterías y, especialmente, la situación de la planta de Volkswagen en Landaben. “Tuvimos que escuchar durante meses a esos agoreros del apocalipsis mintiendo a sabiendas, diciendo poco menos que este gobierno había traicionado a la industria navarra. Una vez más, como lo hará con tantas otras cosas, la verdad se abre camino”, ha subrayado.