Se escabulle José K. silente y cauteloso por las oscuras y estrechas escaleras de su humilde morada camino de la calle liberadora, tan llena de sol, ruido y furia. No descuidará nuestro hombre sus espaldas, y además de mirar para todos los lados con aires escudriñadores, andará precavido por si detecta alguna maniobra extraña en su paseo hasta la cafetería donde piensa reunirse con sus dos amigos. ¿A qué se debe tanto cuidado, tanto barrunto? Él mismo nos lo explica: en la soledad de su chiringo apartamento ha despotricado de viva voz, así de violenta era su indignación, contra Netanyahu, el ejército y los servicios secretos israelíes. Irreproducibles sus feroces insultos declamados a gritos, que para ello esperó a unas horas en las que no hubiera vecinos en su cercanía. Sí, claro, también a Trump. Y ahora que ha recapacitado sobre ello y ha leído algunas de las piezas conspiranoicas que circulan por ahí, teme que los sistemas de vigilancia de los israelíes hayan captado sus muchas blasfemias y hayan enviado un comando, acuérdense de Múnich o Entebbe, para acabar con su miserable vida. Yo no soy nadie, dice, pero ellos son muy salvajes.
Y así, escondiéndose en las esquinas angulosas, llega a la cita en el cafetín.
José K.: Intentan cambiarnos el mundo, léase Palantir y véase Oriente Próximo, y la zarrapastra de la derecha de este país, política, judicial, mediática, nos llena el talego de Aldama, ese repugnante delincuente confeso.
El Ojo Izquierdo: No crea, don José, que también atacan con la inmigración y la geopolítica. China y Lula les motivan.
José K.: Cierto. ¿Pero han leído ustedes algo en esos panfletillos que seguro que nos trae luego el Catavenenos sobre la ambición de dominio planetario de los locos tecnomultimillonarios de Silicon Valley, los Thiel, los Zuckerberg, los Bezos, los Musk, plasmado en ese tenebroso manifiesto de Palantir? Ese es el mundo que nos dibuja un futuro sin democracia, liderado por esos orates y sus belicosos siervos, cada vez más armas, cada día más muerte y destrucción, léase Donald Trump y su cohorte de mendrugos salvajes y adinerados. Lean, por favor, lean el panfleto.
El Ojo: Ya le digo: ni una línea de sus sesudos comentaristas, subyugados por su incontenible xenofobia y su mísera y palurda visión del mundo, donde la Unión Europea está a la misma distancia de sus intereses que la Galaxia de Andrómeda, la Galaxia del Triángulo o las Nubes de Magallanes, por no citar a las muy lejanas HD1 y JADES-GS-z14-0. Se marean si salen del madrileño barrio de Salamanca, por ejemplo.
José K.: Decíais de la inmigración. Eso duele. En la cabeza y en el corazón.
El Catavenenos: Se han vuelto locos. Esto de la prioridad nacional es como la teoría de Pavlov, escuchan semejante bazofia y comienzan a salivar. Marisol Oviaño, Vozpópuli: “A pesar de que la UE ha decidido empezar a detener y deportar inmigrantes ilegales, él [Sánchez] ha abierto las fronteras a todos los miserables del mundo”. Y en el mismo medio, Jesús Cacho: “Dará lo mismo haber estado o no en la cárcel porque el Gobierno Sánchez quiere regularizar por igual a santos y a delincuentes, quiere ponerlos a todos bajo su manto”.
El Ojo: Les da igual escribir cualquier mentira. Como la mamarrachada esa del gran reemplazo que tanto gusta a la ultraderecha…
El Cata: Ejemplo magnífico, perdón por su extensión. Jesús Laínz, en La Gaceta: “Se trata, evidentemente, de la voluntad de acabar con el pueblo español como resultado humano, cultural, político, religioso y jurídico de un par de milenios de historia con el objetivo de convertirlo en otra cosa. No hay más que echar un breve vistazo a nuestras calles para comprobar su éxito: el pueblo español, por primera vez desde aquel catastrófico 711 [acotación del Cata: en el año 711, los árabes llegaron a la Península marcando el inicio de la dominación de Al-Ándalus y la caída del reino visigodo] que se pudo corregir a golpe de espada, ya no es la continuación de su estirpe, sino un país diferente poblado por gentes diferentes”.
José K.: Es que les aterra todo lo que llega de fuera, las comidas sin ajo y la música sin castañuelas. Los extranjeros nos quieren asesinar, pretenden acabar con nuestra civilización, y los peores son los asiáticos, terror les tenemos a los chinos, o los latinoamericanos rojos, esos bolivarianos con cuernos y rabo.
El Ojo: Ha sido tremenda la reacción a los últimos movimientos internacionales de Pedro Sánchez, desde su no a la guerra, la visita a China o la reunión de Barcelona con los líderes de la izquierda mundial, no sólo de América del Sur, que por allí estaban sudafricanos y congresistas o senadores estadounidenses. En el fondo, y en la forma, les saca de quicio que rechacemos enérgicamente postrarnos de hinojos ante las bestias de Washington y Tel Aviv.
El Cata: No hay más que leerles. Esto escribió el dizque muy moderado Ignacio Camacho en el muy liberal Abc, más de cien vergonzosos años de periodismo repugnante: “La cumbre 'progresista' de Barcelona se inscribe en esta misma línea de construcción de un bloque transnacional teledirigido por la potencia asiática, cuyo expansionismo económico tiene colonizados –léase comprados– a países como Brasil, Colombia, México o Sudáfrica (…) En ese mapa, España es la cabeza de puente ante la UE”. The Objective, para qué los matices: “España se abraza a China”. Libertad Digital, el panfletillo de Jiménez Losantos, siempre en vanguardia: “Pedro Sánchez se corona líder de la izquierda corrupta radical y antiespañola en Barcelona”. ¿Falta alguien? Okdiario, por supuesto: “Sánchez hace el trabajo a Irán y China en Bruselas: pedirá este martes a la UE que rompa el acuerdo de asociación con Israel”.
José K.: Os lo decía. Rabia, indignación, rugidos por salirse de la ciega obediencia a Trump y Netanyahu…
El Cata: Salvador Sostres, también en Abc, nos explica muy bien de dónde vienen sus inquietudes: “A los que les cuesta entender a Trump y a Netanyahu, que por lo menos entiendan lo que nos espera si no ganan. Los que recelen de Israel y de los Estados Unidos, que tengan claro que Brasil, Colombia, Irán, Gaza, el Líbano y China son la alternativa que nos propone la lucha antifascista”.
El Ojo: Diga usted que sí, que es en realidad lo que piensa nuestra derecha y ultraderecha -¿ustedes son capaces de reconocer esos matices?- salida de las cavernas: ¡Cuánto mejor Netayanhu, el genocida, que Lula el obrero metalúrgico! ¡Veneremos a Trump y odiemos a Sheinbaum! O sea, el lado correcto de la historia en el que han estado siempre: en el de la explotación, en el de los negreros, en ese mundo de sangre y crueldad que exterminaba aborígenes y culturas milenarias por donde pasaba el civilizado cristianismo, y que hoy asesina impunemente a 70.000 personas en Gaza y sigue con la destrucción a bombazos del Líbano.
José K.: (Nuestro hombre ya anda encocorado y con la vena del cuello más que abultada) Ese es el mundo que nos quieren cambiar los nuevos bárbaros y que señalaba al principio, Borrar la justicia social, la igualdad entre razas y entre países, la democracia y los controles del poder. Ahí debemos fijar nuestra mirada, en salvar los grandes soles que han iluminado nuestra civilización, y no me digan nada que hoy tengo el cursi subido. Dejo para otros, quizá ustedes mismos, la miseria y la mugre de Aldama, de Ábalos y Koldo, de esos policías que rezaban a sus muchas vírgenes al tiempo que cometían todo tipo de tropelías infamantes, esos jueces y esos fiscales que ensucian sus togas y sus puñetas todos los días, ni quito ni pongo rey, pero apoyo -con vehemencia- a mi señor. La frase será apócrifa, pero ya no se la quita nadie a Bertrand du Guesclin. ¿No ven ustedes a centenares, a miles de embozados du Guesclin empujando la nave de la derecha contra viento y marea, al tiempo que llenan de toneladas de basura el camino por el que debería transitar la izquierda?
El Ojo: ¿Os gusta la copla?
José K.: Miguel de Molina cantaba muy bien aquello de “Maldito sea el dinero, que con él se compra tó…”
El Cata: Hombre, y estaba la de Ay, Carmela…
El Ojo: Copla clásica y más de derechas que Cayetana Álvarez de Toledo: El emigrante, de Juanito Valderrama. Lágrimas como bolas de Navidad suelta Santiago Abascal cuando la oye. ¿Cómo sonaría con un pequeño retoque, tal que de este modo?
Y adiós, mi España (sustitúyase por Dakar, Tánger, Perú, Quito) querida
Dentro de mi alma te llevo metí'a
Y aunque soy un emigrante
Jamás en la ví'a yo podré olvidarte
Cuando salí de mi tierra
Volví la cara llorando
Porque lo que más quería
Y atrás me lo iba dejando
El Ojo: Porque los senegaleses, marroquíes, peruanos o ecuatorianos también son emigrantes, esos seres despreciados por la derechuza y seguramente llorarán, como los naturales de Navalmoral de la Mata, un suponer, cuando dejan su hogar, echan la vista atrás y ven a sus madres o sus hijos también llorando.
José K.: A esos, a los que sufren y luchan, los quiero en mi mundo. Esa sí es mi prioridad.