El empleo sigue en racha positiva
Tras los datos un poco desconcertantes de la encuesta de población activa (EPA) del primer trimestre del año, los datos registrados de afiliados en alta y de contratación laboral del mes de abril, que acaban de darse a conocer, recuperan la senda del crecimiento fuerte del empleo, con correlativa reducción del desempleo. Se trata de dos datos, estadísticos y de registro, sobre el empleo referidos a períodos diferentes y con bases de cálculo también distintos, que se complementan y, por tanto, no resultan tan contradictorios entre sí como parecería a primera vista.
Por el carácter fuertemente cíclico de nuestra economía, con impacto en el empleo, la EPA recoge un primer trimestre tradicionalmente de pérdida de empleo y de incremento del paro. Lo sorprendente es que la EPA de este primer trimestre casi ha duplicado la reducción de empleo habitual en todos los primeros trimestres de cada año. Pero ello se explica por su concentración en dos ámbitos muy singulares, que acumulaban más de los dos tercios de la destrucción del empleo de este primer trimestre, que no son el referente central del comportamiento del mercado de trabajo: el trabajo autónomo y el servicio doméstico. El resto de los sectores manifiesta en esta EPA una reducción bastante contenida en el empleo y, por tanto, dentro de la tónica general.
Por su parte, los nuevos datos sobre afiliación y contratación muestran una fuerte recuperación del empleo, con el inicio de la primavera, impulsada sobre todo por la actividad turística conectada con la semana santa.
Ahora sí, se puede afirmar, sin ningún tipo de cocina estadística, bastante discutible, que se supera la cifra simbólica de los 22 millones de afiliados en alta; cifra nunca alcanzada hasta ahora, la mayor en la serie histórica de cómputo de registros oficiales. El empleo crece en todos los territorios, con fuerte peso entre las mujeres e inmigrantes, mayor empleo juvenil y extendido en casi todos los sectores; si bien con mayor peso en los conectados con la actividad turística (hostelería y comercio). Eso sí, con algún elemento de contraste negativo en la educación, en actividades científico-técnicas y, especialmente significativa, la disminución en el trasporte de mercancías autónomo; emblemático este último, por estar claramente determinado por el crecimiento de los precios del gasóleo a resultas de la guerra de Irán, mejor dicho, de Oriente Medio. Este último factor es decisivo, pues era difícil que el conflicto bélico se reflejase en los datos de la EPA, dado que sus entrevistas abarcan en su mayoría un período (enero y febrero) en el que todavía no se había desencadenado. En todo caso, parece que ni la incertidumbre por la inestabilidad internacional, ni la fuerte subida de los precios por el desabastecimiento del petróleo ha impactado de forma significativa, manteniéndose al contrario las opciones empresariales por seguir apostando por un crecimiento de sus negocios, con repercusión sobre el empleo.
Ni siquiera estos datos de empleo pueden contradecirse por los diagnósticos negativos de algunos, pero no contrastados, en el sentido de que se trata de un crecimiento más aparente que real. Algunos vienen a señalar que el número total de horas trabajadas no aumenta, con lo que el crecimiento del empleo no es tan real como parece. Los datos disponibles lo desmienten, cuando se comprueba que el trabajo a tiempo completo tiende a crecer respecto al parcial, al mismo tiempo que las cifras de horas de trabajo pactadas en los convenios colectivos y las efectivas realizadas no disminuyen. A pesar de que no puede ocultarse que tenemos un problema real de fuerte crecimiento de las horas no trabajadas por bajas por enfermedad, que es responsabilidad de todos adoptar medidas para hacerle frente, ello no impacta sobre el total de horas trabajadas en términos que llegue a poner en cuestión que el crecimiento real del volumen de empleo.
Como previsión adicional positiva en el corto plazo, es seguro que, al margen del escenario igualmente favorable de continuidad en el crecimiento en términos de Producto Interior Bruto, con seguridad el proceso extraordinario de regularización de los inmigrantes sin papeles residentes en España va a provocar efectos beneficiosos en muchos frentes, empezando por el empleo. Se trata de un proceso que todavía no ha comenzado a dar sus frutos, pero que, sin necesidad de entrar en mayores explicaciones, es claro que va a facilitar la contratación y afiliación en regla de muchos extranjeros. Sin poderse anticipar cuál será su exacta intensidad, lo que es indiscutible es que la irregularidad arrincona a los extranjeros en el empleo sumergido, por lo que a partir de ahora con la regularización podrá emerger una importante bolsa de empleo negro, muy precario y foco de clara vulnerabilidad. Incluso, el mero hecho de aflorar una mayor demanda de trabajo disponible podrá provocar incremento neto de empleo, particularmente en donde se detectan vacantes sin cubrir.
En todo caso, no todo son luces en el panorama actual, pues también se detectan sombras, algunas de ellas estructurales, que no dejan de tener su peso. Así, seguimos con procesos de arritmias en la contratación, manteniéndose situaciones patológicas de un exagerado número de bajas abruptas en la afiliación, cuando el final de mes coincide con un final de semana, como ha sucedido en el presente fin de abril, que después con cierta sorpresa se recupera a partir del primer lunes del mes siguiente. En segundo lugar, el carácter estacional de la economía no logra que la fuerte caída de la temporalidad (el 11,9 % en el sector privado), como indudable éxito de la reforma laboral de finales de 2021, se refleje en una reducción de la rotación laboral, pues no se logra ampliar la duración media de los contratos. Asimismo, se detectan ámbitos donde existen resistencias a que se logre una efectiva caída de las tasas de temporalidad, como es el caso bien conocido del empleo público, con tasas todavía en torno al 26,8 % (que llegó al culmen del 32,7 % en 2022), cuando debería situarse en el 8 %; sin olvidar otros sectores como es la enseñanza privada no reglada. Finalmente, el importante repunte de la inflación derivado de la crisis internacional está provocando una importante depreciación de los salarios, que se presenta como el principal desafío al que se enfrentan las organizaciones sindicales y empresariales ante la necesaria negociación del nuevo Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva para los próximos años.