Entre el sol y el agua
Noticias que pasamos de largo. Noticias que pasan desapercibidas. Noticias que no brillan, que no alarman, aburridas… Nota de prensa de la Comisión Europea de hace una semana: “La Comisión Europea ha aprobado, en virtud del Reglamento de Fusiones de la UE, la adquisición del control conjunto de Eurowind Energy A/S por Norlys a.m.b.a. y EWE Holding ApS (”EWH“), ambas de Dinamarca, por Blackstone Inc. de los Estados Unidos. La transacción se refiere principalmente al desarrollo, la construcción y la operación de parques eólicos y solares en Europa, la venta al por mayor de electricidad, el suministro de servicios auxiliares y de equilibrio de electricidad, así como el desarrollo de soluciones de energía renovable”.
Si queremos que alguien se lea esta noticia, podríamos titular así: “Nos van a vender el sol y nos van a robar el agua”. Empresas estadounidenses harto conocidas por sus prácticas especulativas en lo peor de la crisis financiera mundial, importada desde Estados Unidos al continente europeo. Blackstone fue un actor central en la crisis económica de 2008 al actuar como el mayor comprador de activos devaluados (“activos tóxicos”) tras los colapsos financieros, consolidados como un gigante inmobiliario y de infraestructuras en el continente. Por ejemplo, durante la crisis de deuda soberana europea y el estallido de las burbujas inmobiliarias, especialmente a partir de 2012-2013, Blackstone implementó una estrategia agresiva de adquisición de activos, como la compra masiva de vivienda social y residencial. En España, aprovechó las urgencias de liquidez de los ayuntamientos y comunidades autónomas para adquirir miles de viviendas protegidas y carteras enteras de bancos rescatados, convirtiéndose en el Gran Casero.
La noticia de la Comisión Europea se refiere a las inversiones en parques eólicos de Blackstone en Dinamarca. Les cobrará por el viento. ¿Y en España? Aquí se centra en los proyectos energéticos que tiene Blackstone en España, tanto de parques solares como de centrales de datos de IA, con el consiguiente problema del alto consumo de nuestros recursos hídricos. No puedo utilizar la ironía en algo tan importante como la pérdida de nuestra soberanía energética en un momento crucial del laberinto geopolítico, en el que nos amenazaron a principios de año desde el foro Económico de Davos con cobrarnos por respirar. Obviando las empresas danesas -en parte, antiguas empresas de servicios públicos-, me centraré en la estadounidense, que ahora gobierna sobre la adquirida Eurowind Energy A/S.
Precisamente Eurowind Energy tiene una sede en Sevilla desde donde gestiona su expansión en el sur de Europa, ahora junto a Blackstone. Como activos operativos, cuentan con una planta solar en Córdoba y varios proyectos de hidrógeno verde en Extremadura, y Castilla y León. La entrada de Blackstone en su accionariado la convierte en un “Power Major” europeo con parques de energía a gran escala en España, Italia y Portugal, y con un impacto masivo y transformador en todo el mercado de la energía verde en Europa. Recuerden: nos venderán el sol.
La principal consecuencia es que Eurowind multiplicará por cuatro su ritmo de construcción actual, cambiando la escala de parques a mega-infraestructuras. Y lo más interesante es su integración con la Inteligencia Artificial a través de la construcción de centrales de datos para IA, que consumen cantidades masivas de electricidad y requieren de importantes recursos hídricos. ¿Empresas extranjeras, sin control ni regulación pública de nuestros recursos naturales? Recuerden: nos robarán el agua.
Como ejemplo, el megaproyecto de Blackstone en Calatorao (Zaragoza), a través de su filial de infraestructura digital QTS Data Centers ubicada en un gigantesco terreno de 224 hectáreas. El denominado Proyecto Rhodes, con una inversión de 11.800 millones de euros, ya recibió el visto bueno de impacto ambiental. Constará de ocho edificios de centrales de datos, una subestación eléctrica propia y una planta fotovoltaica. Parece ser que está diseñado para usar refrigeración por aire, sin consumo de agua, para mitigar el impacto ambiental que reconoce que producirán. Recuerden: nos cobrarán por respirar.
Bien, no son los únicos. Otras compañías, también estadounidenses, tienen en ejecución otros proyectos tanto o más importantes: Microsoft (Madrid y Aragón), Amazon Web Services, el mayor con una inversión e más de 33.000 millones de euros (Huesca y Teruel), y otros en menor medida como Meta -Facebook-, Google y Vantage Data Centers, en Zaragoza, Madrid, Málaga y Toledo. ¿Nos suenan?
Diversos estudios han dado la voz de alarma sobre el impacto de estos proyectos sobre la red eléctrica. De ahí, el Decreto aprobado de urgencia este mes de agosto por el Gobierno español imponiendo las condiciones más estrictas de Europa a esas instalaciones. Y en plena crisis de Ceuta. ¡Chapeau! Que no me parece mal que las empresas extranjeras inviertan en España. Que lo que temo es quedar en manos de las Big Tech estadounidenses para abrir el grifo o encender la luz. Sobre el control de datos que albergan los macro-servidores, esa historia de terror la dejamos para otro día.