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Opinión - El dossier de la TIA y el atentado a la democracia, por Antonio Maestre

El dossier de la TIA y el atentado a la democracia

12 de septiembre de 2026 21:43 h

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El dossier sobre los periodistas con fichas con su adscripción ideológica del gabinete de comunicación del Ministerio del Interior tiene muchas lecturas, algunas serias, otras cómicas, algunas bochornosas, la mayoría sobreactuada. Lo primero es decir que la oficina de comunicación de Interior ha sido imprudente e irresponsable al realizar un listado de periodistas incluyendo su adscripción ideológica en un documento con el membrete del Ministerio porque no es un ministerio más y la historia de este país tiene un pasado funesto con este tipo de listados. Es espectacular que responsables de comunicación no sean capaces de prever el problema de comunicación y de reputación que puede darse si, como ha ocurrido, trasciende a la opinión pública. Solo por eso, y creo que es lo único grave de todo este asunto, hay gente que tendría que dimitir.

A todos los periodistas les pone sentirse espiados por el poder, o que su labor es perseguida, perseguida pero poco, porque solo lo desea quien no han visto afectada su vida por algún tipo de actuación contra su independencia e integridad. Que te persigan por la calle por lo que haces como periodista no es bonito. Algunos que aparecen en el listado han decidido dar vergüenza ajena hablando de cómo la policía les espía, como el ministro fallido de Susana Díaz que en su delirio anti Sánchez se encarga de dar cringe por redes sociales. Lo peor de esta semana ha sido ver a privilegiados que jamás sabrán lo que es tener represalias por tu trabajo haciéndose la víctima.

No hay noticia más sobrerrepresentada en la agenda pública que aquella que afecta a un grupo de periodistas porque somos el colectivo más pesado, pagado de sí mismo, autorreferencial e insoportable de toda la gremial española. Pido perdón por eso. Lo siento de veras. Solo hay que ver el espacio que ha tenido en todos los medios de comunicación el dossier de la TIA en comparación con las noticias de policías infiltrados en colectivos sociales o movimientos antifascistas, antirrepresivos y de izquierdas en general cuando estas se han dado. Porque eso sí que es grave y afecta a la libertad de asociación y no al de un colectivo donde hablan de este que les escribe como “claramente de izquierdas”.

Lo que he sentido al ver mi nombre en ese dossier del Ministerio es bochorno, por lo chapucero del documento, por la incompetencia de quien lo ha realizado y por la reacción histriónica de algunos que se han visto en la lista, o por el ego roto al no haberse visto. Me ha ofendido profundamente que consideren que Madina y yo somos de izquierdas sin graduarlo, creo que Madina pensará lo mismo que yo porque el PSOE dejó de ser marxista en Suresnes y no estará tampoco de acuerdo en que le equiparen conmigo, uno por exceso y el otro por defecto. Ya está, sin drama. Porque una de las labores de los periodistas es ponderar la importancia de cada noticia en el establecimiento de la agenda pública. Unos de los papeles de la prensa, por encima de todo, es el de establecer una jerarquía de importancia en las noticias de cada jornada, seleccionar entre todas las noticias y establecer un orden que es el que marca lo que va a tener más visibilidad. Establecer esta noticia como una de las más importantes de la semana, como ha ocurrido, es una manera sutil de manipulación que también conviene denunciar.

Lo que no es en ningún caso es un ataque a la libertad de prensa ni a la democracia, más aún en una semana en la que unos jueces con ínfulas de salvapatrias han privado del derecho al voto a muchos españoles por hacerle el juego retórico a la extrema derecha y alimentar el relato del pucherazo que los ultras enarbolan en todos los países donde están intentando acceder al poder o perpetuarse en él. La sentencia del Tribunal Supremo sobre la “ley de nietos” sí que es un atentado a la democracia porque se ha privado del derecho al sufragio, estableciendo de facto el sufragio censitario, mucho antes de lo que me creía que sucedería. Porque privar del derecho al voto a grupos de población es una de las ideas estrella de la extrema derecha pensada para su fase final de consolidación antidemocrática.

Somos muchos los periodistas que hemos sufrido consecuencias laborales y personales por hacer nuestra labor profesional. Elegir señalar a políticos de derechas, dar voz a los movimientos sociales, ponerse de lado de los colectivos vulnerables o establecerse inequívocamente como antifascista y de clase obrera sí que tiene consecuencias concretas y afecta a la libertad de prensa. Pero da la casualidad de que para que eso se produzca hay muchos otros periodistas que se tienen que favorecer. Por eso nunca habrá golpes en el pecho con la depuración de un compañero de izquierdas, ni comunicados de las asociaciones de prensa mayoritarias porque se asume que si un partido te echa de un trabajo por ejercer la labor de periodista habrá otro que ocupe ese lugar y lo que importa es mantener a los de siempre bien calientes a costa de subyugar la labor de quien elige un ejercicio de la profesión mirando a los de abajo. Conozco la profesión, por eso me cabrea el cinismo.