España ve “impensable” la ampliación de la UE sin la oficialidad del catalán, el gallego y el euskera
España va a jugar fuerte para conseguir que el catalán, el gallego y el euskera pasen a ser idiomas oficiales en las instituciones de la Unión Europea. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha advertido este miércoles de que siendo “totalmente favorables a la ampliación, urge resolver el asunto de las lenguas oficiales, porque es impensable que haya un nuevo idioma si no están el catalán, gallego y euskera”, durante un encuentro con periodistas en Bruselas.
El ministro de Asuntos Exteriores lanza esta advertencia ante los procesos de ampliación de la Unión Europea que están en marcha y tienen a Montenegro o Albania como algunos de sus candidatos.
El Gobierno volvió a pedir oficialmente que se lleve el asunto de la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego en la UE para que se discuta en el consejo de Asuntos Generales, tras el veto que sufrió la iniciativa española el pasado año. La inclusión de los idiomas oficiales españoles en las instituciones europeas es uno de los compromisos alcanzados por Pedro Sánchez con Carles Puigdemont, presidente de Junts, para su investidura.
Fuentes diplomáticas explicaron a elDiario.es que se ha pedido incluir este punto en el consejo de Asuntos Generales que tendrá lugar el próximo 23 de septiembre porque en esta reunión de responsables de Exteriores de los 27 países miembros es donde se deciden qué idiomas se convierten en oficiales de la UE.
La posición española se ha hecho más beligerante ante la posibilidad de que una lengua como el montenegrino pueda ser idioma oficial de la UE cuando la hablan 260.000 personas, mientras que el catalán es hablado por más 10 millones ciudadanos, más de tres millones hablan gallego y el euskera es hablado por más de un millón de personas.
La aprobación de la ampliación de la UE necesita de la unanimidad de los 27 países de la UE, con lo que la postura de España podría provocar contratiempos en el ingreso de nuevos miembros en el espacio comunitario. De esta manera, el Gobierno de España utilizará como palanca para incluir los idiomas españoles su capacidad de veto de la adhesión de nuevos países.
En julio de 2025, el Ejecutivo español ya intentó que este asunto entrase en el Consejo de Asuntos Generales que se celebraba en Bruselas el 18 de julio. Sin embargo, un grupo de países encabezado por Alemania, Italia, Finlandia, Croacia, República Checa y Suecia se opusieron rotundamente a la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego en la UE. Entonces, alrededor de una docena de países intervinieron en el debate y “expresaron numerosas preocupaciones legales y prácticas”, según fuentes diplomáticas.
Tras la negativa, el Gobierno mostró su malestar y apuntó que, detrás del rechazo de países como Alemania o Finlandia, había motivos políticos. Entre otras cosas porque entonces el Gobierno había hecho una nueva propuesta en la que dejaba más claro que España correría con los costes de la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego.
El Gobierno siempre ha sostenido en su argumentario para convencer al resto de países que la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego en la UE es una cuestión de “identidad nacional”. Para calmar a aquellos estados miembros que temen que se pueda producir un efecto contagio en otros países para ampliar el catálogo de lenguas oficiales, se presentó el caso español como singular con el planteamiento de requisitos como su uso oficial en el Congreso, entre otras cosas.