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Feijóo se dice “orgulloso” de los pactos con Vox pero se borra de las tomas de posesión de sus barones

“Estoy absolutamente orgullosos de Juanma Moreno, de su resultado y de su tercer mandato como presidente”. Así despejó este lunes Alberto Núñez Feijóo las preguntas sobre el pacto con Vox que ha permitido a su partido retener la Junta de Andalucía. Un “orgullo” que hace extensivo al resto de barones autonómicos que han revalidado este año sus gobiernos, pero insuficiente para que el líder del PP lo ratifique con su presencia en las tomas de posesión de sus presidentes.

Feijóo no ha asistido a ninguna de las cuatro ceremonias de toma de posesión de los presidentes del PP de este 2026. No estuvo en abril a las de María Guardiola y Jorge Azcón en Extremadura y Aragón, respectivamente. Tampoco en junio en la de Alfonso Fernández-Mañueco en Castilla y León. Ni este pasado domingo a la de Moreno en Andalucía, donde el presidente andaluz reconoció que “los acuerdos no gustan al 100% ni a las partes que lo firman”.

La explicación de su ausencia la dio el propio Feijóo en la misma entrevista en Antena 3 en la que mostró su “orgullo” por los acuerdos con Vox. “No tiene ningún sentido que vaya a Andalucía, y no hay absolutamente nada más”, espetó a la presentadora, después de apuntar que no ha “ido a ninguna toma de posesión de ningún presidente autonómico”.

Feijóo se refiere solo a las cuatro de 2026, porque sí ha asistido como jefe del PP al menos a dos tomas de posesión de presidentes autonómicos. En 2022 acudió a Andalucía a la de Juan Manuel Moreno, al mismo al que ha plantado ahora. Ya en 2023, Feijóo podía haber elegido más de media docena de barones a los que respaldar con su presencia. Optó por Isabel Díaz Ayuso. Y en 2024 refrendó a su sucesor al frente de la Xunta, Alfonso Rueda.

Desde el equipo de Feijóo explican a elDiario.es que, como no ha ido “a ninguna de las últimas” —de este 2026—, el líder del PP no podía “ir tampoco a la de Andalucía”. Según explicó Feijóo en Antena 3, la que marcó la tendencia fue la toma de posesión de Guardiola porque “tocó un día de semana” que el líder del PP “no podía ir”.

Efectivamente, Guardiola tomó posesión como presidenta de Extremadura para un segundo mandato el 30 de abril. Era entre semana, un viernes. Ese día, Feijóo no tuvo agenda pública, según la documentación remitida entonces por el PP, lo que no es óbice para que pudiera tener agenda privada. Tampoco la tuvo el sábado ni el domingo.

Al acto en Mérida acudió el secretario general, Miguel Tellado, quien había teledirigido las conversaciones entre el PP y Vox para investir a la presidenta extremeña. Fue el pacto más complicado de alcanzar porque sentó las bases de los siguientes al incluir por primera vez la “prioridad nacional”. Guardiola ha sido la única que ha necesitado una segunda sesión de investidura para recibir el apoyo de Vox.

Tellado también asistió a la toma de posesión de Jorge Azcón. A Zaragoza le acompañó su predecesora en el cargo y actual vicesecretaria de Regeneración Institucional, Cuca Gamarra. Fue un 30 de abril, jueves, a las cinco de la tarde. Ese día había sesión plenaria en el Congreso que incluía votaciones, recuerdan desde el equipo de Feijóo para explicar su ausencia. Aquella jornada concluyó antes de la una de la tarde después del debate de dos decretos y las votaciones pendientes.

La tercera de las tomas de posesión fue la de Mañueco, el 11 de junio. Otro jueves, motivo aducido por el equipo de Feijóo para señalar también la ausencia no solo de Feijóo, sino por ejemplo de Tellado. Aquel día acompañaron al presidente de Castilla y León la vicesecretaria de Coordinación Sectorial, Alma Ezcurra, y la portavoz en el Senado, la abulense Alicia García. El acto de toma de posesión estaba convocado al mediodía. El pleno de aquel jueves, con votaciones, fue más largo y concluyó pasadas las dos de la tarde.

Moreno pierde autonomía

Este domingo, tal y como justificó Feijóo, optaron por enviar al acto de Moreno a “dos miembros del Comité de Dirección”, Elías Bendodo y Juan Bravo. Ambos son exconsejeros del primer Gobierno de Moreno, y abandonaron sus responsabilidades de gestión en 2022 para integrar el equipo de Feijóo en Madrid. Bendodo como coordinador general, primero, y ahora degradado a vicesecretario de Política Autonómica. Bravo es vicesecretario de Hacienda y Vivienda, después de haber perdido Economía en favor de Alberto Nadal.

Las fuentes del PP consultadas explican que Feijóo sí asistió en 2022 a la investidura de Moreno por su mayoría absoluta “en el territorio más poblado” y justo después de su aterrizaje en Madrid. “Tienen un significado”, apuntan desde Génova.

Lo mismo ocurre con las de Madrid en 2023: “La mayoría absoluta de Isabel en la comunidad autónoma en la que Feijóo vive tiene un significado”. En cuanto a la de Rueda en 2024, la explicación es la misma: “La mayoría absoluta en la Galicia pos-Feijóo tiene un significado”.

En resumen, el líder del PP solo ha ido a tres investiduras desde que llegó a Madrid, y las tres con mayoría absoluta de sus respectivos barones.

Con todo, su ausencia este domingo en el Palacio de San Telmo ha provocado marejada interna en el partido. Aunque oficialmente asumen la explicación de Génova y apuntan a cuestiones de agenda, fuentes de la dirección del PP andaluz sostienen que la relación entre la dirección nacional y la andaluza no pasan por su mejor momento.

El problema no es tanto entre Feijóo y Moreno, de cuya amistad recíproca han presumido ambos de forma habitual desde 2022. Las fuentes consultadas sostienen que esa relación personal se mantiene. Son los equipos los que tienen visiones diferentes e intereses a veces contrapuestos.

Es el caso de la “prioridad nacional”. Es público y notorio que Moreno no quería ni oír hablar de lo que él mismo llamó “eslogan vacío” y tildó de “ilegal” o “irrealizable”, aunque ahora desde la Junta se sostiene que desde el primer momento fueron conscientes de que no iban a tener más remedio que firmar lo mismo que habían firmado antes Guardiola, Azcón y Mañueco.

La pérdida de la mayoría absoluta ha supuesto también que Moreno deje de ser intocable. Desde su entorno apuntan que una parte del partido le “tenía ganas” por desmarcarse de los demás barones y dirigentes en asuntos centrales y presumir de una “vía andaluza” que ahora se ha teñido de verde Vox.

El PP andaluz asume el coste para la marca de Moreno, que tendrá ahora que limitar el alcance de la entrada de Vox en el Gobierno si quiere mantener la imagen que se ha forjado desde 2019, cuando logró arrebatar la Junta al PSOE tras perder los comicios y, también entonces, con ayuda de la ultraderecha.

El objetivo fundamental en este momento es garantizar la llegada de Feijóo a la Moncloa. Y, para eso, todos deben ir a una. Feijóo, quien asumió la dirección del PP aupado por los barones, presumió durante toda su carrera de su independencia de Madrid y abogó por dejar a sus líderes autonómicos hacer, exige ahora unanimidad interna ante el gran reto de su mandato: ser presidente del Gobierno a la segunda.

Ausencia de ministros

Desde el PP replican que “es más llamativo” que ningún ministro haya asistido a ninguna de las cuatro tomas de posesión de presidentes del PP que se han celebrado este año, incluida la de Moreno, y piden “comparar cuántos fueron” a la de Salvador Illa como presidente de la Generalitat catalana.

Aquel acto se celebró en agosto de 2024 y, efectivamente, acudieron cinco ministros: la entonces vicepresidenta primera, María Jesús Montero; el de la Presidencia y Justicia, Félix Bolaños; el de Industria y Turismo, Jordi Hereu; el de Cultura, Ernest Urtasun; y la de Ciencia, Diana Morant.

Desde el Gobierno aseguran a elDiario.es que “no hay un protocolo” que determina quién debe o no acudir en representación del Ejecutivo central a las tomas de posesión de otras instituciones, y sostienen que “muchas veces, se acude o no, con mayor o menor representación ministerial, en función del ‘feeling’, del cariño y de la amistad” que existe entre las personas “más allá de los cargos”.

En el caso de Moreno, las fuentes oficiales consultadas explican que la invitación de la Junta de Andalucía llegó “al correo del Ministerio de Política Territorial sin mayor cariño ni nada parecido”, y que se decidió “delegar en la secretaria de Estado, Myriam Álvarez”. Ocurrió lo mismo, recuerdan, en Castilla y León. “En otros casos”, apuntan las mismas fuentes, “se ha delegado en un director general”.

“Puede parecer poco profesionalizado”, aducen desde el Gobierno, y añaden: “Pero si viviéramos en un mundo que ya no existe, el presidente autonómico lo normal es que llame e invite” personalmente a ministros o altos cargos con los que tiene afinidad.

“Pero las relaciones no son esas ya”, explican desde el Ejecutivo. No hay más que recordar uno de los casos más llamativos recientes, cuando Isabel Díaz Ayuso prohibió la presencia del ministro de la Presidencia y de Justicia, Félix Bolaños, en los actos oficiales del 2 de mayo. Fue en 2023, en las vísperas de las elecciones autonómicas de finales de ese mismo mes. Ayuso justificó su decisión con una batería de falsedades y se erigió en poder absoluto en la región para justificar el veto: “¿Dónde queda mi voluntad como presidenta?”.