Gabriel Rufián afirma que la reforma laboral “fue buena” pese a que votó en contra de su aprobación

“La reforma laboral fue buena, tanto en cuanto hay muchísima gente trabajando, más que nunca”, ha asegurado este miércoles el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián. Sus palabras chocan con la posición de su partido en febrero de 2022, cuando el Congreso de los Diputados aprobó esa ley. ERC votó en contra y el propio Rufián descalificó la norma y a su principal impulsora, la aún vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

“Yo siempre voy a estar a favor de cualquier reivindicación laboral, sigue habiendo muchísima precariedad”, ha asegurado Rufián al ser preguntado por la huelga general del día 11 a las puertas del Ateneo de Madrid. Es entonces cuando ha mencionado la ley que rechazó en el Parlamento con duras palabras: “La reforma laboral fue buena, tanto en cuanto hay muchísima gente trabajando, más que nunca, pero sigue siendo superprecario el mercado laboral, sigue siendo baratísimo despedir a la gente de forma abusiva”, ha dicho.

El 3 de febrero de 2022, votaron en contra de la reforma laboral pactada con sindicatos y empresarios el PP (88 diputados), Vox (52), los tres principales socios de la investidura del Ejecutivo –ERC (con trece escaños), PNV (seis) y EH Bildu (cinco)–, además de Junts (cuatro), CUP (dos), BNG y Foro, con un representante cada uno. De hecho, la norma solo pudo salir adelante por el error de un diputado del PP, Alberto Casero, que se equivocó al votar y le dio al 'sí' en lugar de al 'no' cuando votó de forma telemática. Solo gracias a ese voto la norma logró más 'síes' que 'noes'.

Por esas fechas Rufián defendió el 'no' de su partido. “La reforma laboral ni tan solo es una reforma, es un maquillaje”, llegó a decir. El portavoz de ERC fue muy crítico con las formas en las que negoció el Gobierno con los grupos en su momento y, sobre todo, por el empeño de que dentro del pacto para sacar adelante la normativa estuvieran los empresarios. “Si nos dicen que no se toca una coma porque se cae [del acuerdo] la CEOE les decimos que llamen a [la entonces líder de Ciudadanos, Inés] Arrimadas, que seguro que vota a favor” dijo Rufián en una rueda de prensa, visiblemente molesto con el Gobierno.

El dirigente republicano llegó a considerar que la nueva reforma laboral era un texto “personalista” de Yolanda Díaz, a quien advirtió: “ERC no negocia ni vota proyectos personales”. Y acusó al Gobierno de querer “arrinconar” a su partido en un bloque independentista. “Nosotros también estamos aquí para dignificar las condiciones de trabajo de todo el mundo”, dijo. Rufián lamentó que “durante nueve meses el Gobierno, Yolanda Díaz y su equipo estuvieron hablando preocupándose muy mucho por que la CEOE estuviera dentro de la negociación”. “Pero no hablaron nada con nosotros”, criticó. “Y para que se le llame reforma tiene que cambiar algo y cambia bastantes pocas cosas”.

“Un grupo parlamentario de izquierdas”, añadía, “no puede apoyar una reforma que no toca la indemnización por despido, que no dota de más medios a la inspección de trabajo, que no contempla o recupera los salarios de tramitación, que no dota a la administración de mecanismos para frenar EREs abusivos, que no lucha contra la precariedad o la falsa precariedad de contratos, o que no hace prevalecer los convenios autonómicos frente al resto”.

Un proceso “de imposición”

Durante el debate de la ley en el Pleno, Rufián mantuvo la dureza contra la norma y el 'no' a aprobarla. El portavoz de ERC consideró que la reforma laboral se queda corta al no ampliar las indemnizaciones por despido ni recuperar los salarios en tramitación. “Podrían hacerlo primero porque lo prometieron, porque se lo proponíamos y tenían los números”, lamentó durante la sesión del 3 de febrero de 2022.

A su juicio, que esta reforma laboral “le guste a la CEOE no es casualidad”. “La dura verdad es que esta reforma es exactamente la que hubiera negociado y votado Albert Rivera de haber sido vicepresidente”, dijo, atacando directamente a la línea de flotación de Unidas Podemos, donde entonces se ubicaban Yolanda Díaz y el resto de miembros del Gobierno que no eran del PSOE. “ERC no funciona bajo amenaza [zanjó]. No ha sido un proceso de negociación, ha sido de imposición”, insistió.