Medio centenar de personas arropan al emérito en su vuelta a Zarzuela: “Todos cometemos errores”

David Noriega

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Apenas medio centenar de personas han recibido este lunes al rey emérito a las puertas del palacio de la Zarzuela, en un gesto que trató de imitar al ocurrido el viernes en Sanxenxo, pero en esta ocasión con mucho menor éxito de afluencia. Juan Carlos ha llegado al filo de las 10 de la mañana para reunirse con Felipe VI, saludando desde la ventanilla bajada al reducido grupo congregado para recibirle , que clamaban gritos de “viva el rey”, aplaudían u ondeaba con euforia banderas de España. 

655 días de exilio, dos regularizaciones fiscales y un juicio pendiente en Londres por acoso a Corinna

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“He venido a mostrar mi agradecimiento”, decía Loreto tras la llegada del emérito, porque “ha sido un gran rey, aunque haya metido la pata en algún momento”. “Los errores sexuales los tiene que confesar con la Iglesia o con su conciencia”, reclamaba otro monárquico, que ha preferido no dar su nombre y que defendía que “no ha robado ni un euro a los españoles”, obviando las dos regularizaciones fiscales que el monarca ha tenido que realizar por cuadrar sus cuentas con el fisco y que han supuesto cinco millones de euros para las arcas públicas que antes se había intentado ahorrar. Juan Carlos de Borbón no tiene en este momento asuntos pendientes con la Justicia en España, aunque el Gobierno considera que “ha perdido una oportunidad de pedir disculpas” a la sociedad, pero está a la espera de un juicio por acoso a Corinna Larssen en Londres.

Tampoco han tenido en cuenta que la triple causa abierta contra él se ha archivado porque su inviolabilidad, la prescripción de los posibles delitos y los pagos a Hacienda hacían imposible que prosperase cualquier querella. “Claro, no está imputado por ningún delito”, responde este hombre al ser preguntado por este asunto. “Además, lo que se le achaca son unas supuestas dádivas que recibía de amigos suyos, de jeques, por conseguir contratos. Ese dinero no era para los españoles, no ha robado nada”, justifica.

Otro hombre, que también prefiere no decir su nombre, reconocía el escaso éxito de asistencia al recibimiento del emérito a la que fuera su antigua casa. “Somos muchísimos más de los que estamos aquí. Sabemos reconocer todo lo que ha hecho en el pasado. ¿Quién no ha cometido errores? Yo he cometido bastantes, pero ya me gustaría llegar al 10% de lo que ha hecho don Juan Carlos”, afirmaba. La carta de la Transición sigue siendo el comodín que gana a cualquier irregularidad, posible delito o conducta poco ejemplar que haya cometido el ex jefe del Estado. “Tiene guardado un lugar en la Historia de España porque hizo posible el paso a la democracia”, aseguran.

Al contrario que Juan Carlos de Borbón, que este domingo preguntaba a los periodistas que seguían sus andanzas por Sanxenxo que “¿explicaciones de qué?”, nadie a las puertas de la Zarzuela obviaba esos “errores”, pero no veían motivo para no aplaudir con gran ímpetu al hombre que los cometió. “Si creemos en la justicia y no en el pecado, no tiene porqué estar fuera”, aseguraba Candela, que también se había acercado esta mañana a mostrar su apoyo al emérito porque le parece “muy bien que vuelva a su casa”. “Nunca tenía que haberse ido”, dice. También pone en duda la oportunidad de sus disculpas tras conocerse que había ido a Botsuana a cazar elefantes en 2012. “Yo no he oído que ningún político salga a pedir perdón, que igual no debería haberlo pedido, porque hay gente insaciable, para la que nunca es suficiente”, justificaba.

“Un pueblo indigno”

Esta mujer considera que la marcha Juan Carlos de Borbón a Emiratos Árabes se ha enfocado “como una guerra entre padre e hijo” y esto ha provocado que “mucha gente que es monárquica no haya venido para no hacer daño al rey Felipe VI”. Otros, culpan directamente “al Gobierno socialcomunista”: “Se le obligó a marcharse por parte del Gobierno. El rey Felipe ha trabajado con la orden del Gobierno porque está en peligro la propia monarquía”. “Desterrar a un rey que ha dado tanto es de un pueblo indigno. Los gobernantes por hacerlo y los españoles por permitirlo”, añade un asistente.

Lo cierto es que el actual monarca trata de marcar distancias con su padre. En marzo de 2020, el actual rey retiró la asignación que su padre recibía del presupuesto de la Casa, con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, y renunció a su herencia, tras conocerse el escándalo de los pagos de Arabia Saudí y que él mismo era beneficiario de la Fundación 'offshore' Lucum, a través de la cual se ingresó la supuesta donación de 100 millones de euros.

Juan Carlos de Borbón pone fin este lunes a su primera visita a España tras casi dos años en Abu Dabi, donde se expatrió en agosto de 2020 por sus asuntos abiertos con la justicia española. En la residencia oficial de Felipe VI se reúne esta mañana con su hijo en un encontró que desde la Casa Real han calificado de “encuentro familiar en el ámbito privado”. 

Apenas medio centenar de personas han recibido este lunes al rey emérito a las puertas del palacio de la Zarzuela, en un gesto que trató de imitar al ocurrido el viernes en Sanxenxo, pero en esta ocasión con mucho menor éxito de afluencia. Juan Carlos ha llegado al filo de las 10 de la mañana para reunirse con Felipe VI, saludando desde la ventanilla bajada al reducido grupo congregado para recibirle , que clamaban gritos de “viva el rey”, aplaudían u ondeaba con euforia banderas de España. 

655 días de exilio, dos regularizaciones fiscales y un juicio pendiente en Londres por acoso a Corinna

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“He venido a mostrar mi agradecimiento”, decía Loreto tras la llegada del emérito, porque “ha sido un gran rey, aunque haya metido la pata en algún momento”. “Los errores sexuales los tiene que confesar con la Iglesia o con su conciencia”, reclamaba otro monárquico, que ha preferido no dar su nombre y que defendía que “no ha robado ni un euro a los españoles”, obviando las dos regularizaciones fiscales que el monarca ha tenido que realizar por cuadrar sus cuentas con el fisco y que han supuesto cinco millones de euros para las arcas públicas que antes se había intentado ahorrar. Juan Carlos de Borbón no tiene en este momento asuntos pendientes con la Justicia en España, aunque el Gobierno considera que “ha perdido una oportunidad de pedir disculpas” a la sociedad, pero está a la espera de un juicio por acoso a Corinna Larssen en Londres.

Tampoco han tenido en cuenta que la triple causa abierta contra él se ha archivado porque su inviolabilidad, la prescripción de los posibles delitos y los pagos a Hacienda hacían imposible que prosperase cualquier querella. “Claro, no está imputado por ningún delito”, responde este hombre al ser preguntado por este asunto. “Además, lo que se le achaca son unas supuestas dádivas que recibía de amigos suyos, de jeques, por conseguir contratos. Ese dinero no era para los españoles, no ha robado nada”, justifica.

Otro hombre, que también prefiere no decir su nombre, reconocía el escaso éxito de asistencia al recibimiento del emérito a la que fuera su antigua casa. “Somos muchísimos más de los que estamos aquí. Sabemos reconocer todo lo que ha hecho en el pasado. ¿Quién no ha cometido errores? Yo he cometido bastantes, pero ya me gustaría llegar al 10% de lo que ha hecho don Juan Carlos”, afirmaba. La carta de la Transición sigue siendo el comodín que gana a cualquier irregularidad, posible delito o conducta poco ejemplar que haya cometido el ex jefe del Estado. “Tiene guardado un lugar en la Historia de España porque hizo posible el paso a la democracia”, aseguran.

Al contrario que Juan Carlos de Borbón, que este domingo preguntaba a los periodistas que seguían sus andanzas por Sanxenxo que “¿explicaciones de qué?”, nadie a las puertas de la Zarzuela obviaba esos “errores”, pero no veían motivo para no aplaudir con gran ímpetu al hombre que los cometió. “Si creemos en la justicia y no en el pecado, no tiene porqué estar fuera”, aseguraba Candela, que también se había acercado esta mañana a mostrar su apoyo al emérito porque le parece “muy bien que vuelva a su casa”. “Nunca tenía que haberse ido”, dice. También pone en duda la oportunidad de sus disculpas tras conocerse que había ido a Botsuana a cazar elefantes en 2012. “Yo no he oído que ningún político salga a pedir perdón, que igual no debería haberlo pedido, porque hay gente insaciable, para la que nunca es suficiente”, justificaba.

“Un pueblo indigno”

Esta mujer considera que la marcha Juan Carlos de Borbón a Emiratos Árabes se ha enfocado “como una guerra entre padre e hijo” y esto ha provocado que “mucha gente que es monárquica no haya venido para no hacer daño al rey Felipe VI”. Otros, culpan directamente “al Gobierno socialcomunista”: “Se le obligó a marcharse por parte del Gobierno. El rey Felipe ha trabajado con la orden del Gobierno porque está en peligro la propia monarquía”. “Desterrar a un rey que ha dado tanto es de un pueblo indigno. Los gobernantes por hacerlo y los españoles por permitirlo”, añade un asistente.

Lo cierto es que el actual monarca trata de marcar distancias con su padre. En marzo de 2020, el actual rey retiró la asignación que su padre recibía del presupuesto de la Casa, con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, y renunció a su herencia, tras conocerse el escándalo de los pagos de Arabia Saudí y que él mismo era beneficiario de la Fundación 'offshore' Lucum, a través de la cual se ingresó la supuesta donación de 100 millones de euros.

Juan Carlos de Borbón pone fin este lunes a su primera visita a España tras casi dos años en Abu Dabi, donde se expatrió en agosto de 2020 por sus asuntos abiertos con la justicia española. En la residencia oficial de Felipe VI se reúne esta mañana con su hijo en un encontró que desde la Casa Real han calificado de “encuentro familiar en el ámbito privado”. 

Apenas medio centenar de personas han recibido este lunes al rey emérito a las puertas del palacio de la Zarzuela, en un gesto que trató de imitar al ocurrido el viernes en Sanxenxo, pero en esta ocasión con mucho menor éxito de afluencia. Juan Carlos ha llegado al filo de las 10 de la mañana para reunirse con Felipe VI, saludando desde la ventanilla bajada al reducido grupo congregado para recibirle , que clamaban gritos de “viva el rey”, aplaudían u ondeaba con euforia banderas de España. 

655 días de exilio, dos regularizaciones fiscales y un juicio pendiente en Londres por acoso a Corinna

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“He venido a mostrar mi agradecimiento”, decía Loreto tras la llegada del emérito, porque “ha sido un gran rey, aunque haya metido la pata en algún momento”. “Los errores sexuales los tiene que confesar con la Iglesia o con su conciencia”, reclamaba otro monárquico, que ha preferido no dar su nombre y que defendía que “no ha robado ni un euro a los españoles”, obviando las dos regularizaciones fiscales que el monarca ha tenido que realizar por cuadrar sus cuentas con el fisco y que han supuesto cinco millones de euros para las arcas públicas que antes se había intentado ahorrar. Juan Carlos de Borbón no tiene en este momento asuntos pendientes con la Justicia en España, aunque el Gobierno considera que “ha perdido una oportunidad de pedir disculpas” a la sociedad, pero está a la espera de un juicio por acoso a Corinna Larssen en Londres.