Las sonrisas de incredulidad que los dirigentes de Ciudadanos exhibían hace apenas algo más de un mes cuando empezaron a aparecer las primera encuestas que apuntaban a un declive del partido el 10N se han esfumados de sus rostros. Ahora, en vísperas de la cita con las urnas, la preocupación es real y muchos temen no solo en caer en la irrelevancia, sino también por el liderazgo de Albert Rivera que parece dispuesto a resistir. Escribe Carmen Moraga.
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