Los irresponsables
Lo que ocurrió el martes 3 de marzo en plena senda costera de Santander, cuando colapsó una pasarela en El Bocal en la que fallecieron seis jóvenes y una séptima víctima resultó gravemente herida, es algo más que una tragedia o un accidente: no es un suceso desafortunado, fruto de la mala suerte, es una negligencia manifiesta que ha expuesto la desidia y la falta de liderazgo de nuestros representantes políticos, que casi desde el primer momento, con el dispositivo de rescate todavía en marcha, solo han buscado exculparse de forma vergonzosa.
Y es que hemos podido confirmar en tiempo real algo que muchos ya sospechábamos: estamos gobernados por auténticos irresponsables. No lo digo a modo de insulto o descalificación política. Es una definición que se han ganado a pulso y se ajusta como un guante a su actitud desde la primera comparecencia pública al pie del acantilado en el que perdieron la vida dramáticamente esos seis jóvenes. El problema no era que hubieran muerto seis personas, su única preocupación fue siempre que quedase claro que no eran responsables. Cargar la culpa al de enfrente, trasladar la responsabilidad, demostrar que no tenían competencias.
Aquí ha habido pocos representantes políticos a la altura de las circunstancias en todas las administraciones implicadas, pero la alcaldesa de Santander, Gema Igual (PP), ha tenido un especial protagonismo en este sentido a lo largo de estas últimas semanas. Todavía es incapaz de diferenciar entre la responsabilidad judicial y las responsabilidades políticas que tiene como máxima autoridad municipal. Todos sabemos que los tribunales no acompasan sus tiempos al ritmo frenético de la actualidad —aunque en esta ocasión es justo reconocer la diligencia de la jueza que investiga el caso, que tomará las primeras declaraciones el próximo 27 de marzo—, pero tratar de cercenar el debate público y limitar todo a una futura sentencia es absurdo.
El problema no era que hubieran muerto seis personas, su única preocupación fue siempre que quedase claro que no eran responsables. Cargar la culpa al de enfrente, trasladar la responsabilidad, demostrar que no tenían competencias
“Habrá que depurar responsabilidades, pero yo no puedo ser responsable de los 1.200 trabajadores que tiene el Ayuntamiento de Santander y no puedo responder de una persona que recibe un aviso y no hace nada”, ha dicho Gema Igual sobre la agente de la Policía Local que ignoró la llamada de un vecino que avisó el día antes del accidente del riesgo de colapso de la pasarela. “No estuvimos a la altura. Mejoraremos en todo lo que haya que mejorar”, se ha limitado a decir. “A ver si por decirle a la gente que venga a Santander tengo yo la culpa de que se caiga una pasarela”, se ha justificado también sobre el estado de abandono de una senda costera que ha promocionado insistentemente como recurso turístico.
Ya sabemos que la alcaldesa de Santander no es responsable de prácticamente nada de lo que ocurre en la ciudad. Ni ella ni su equipo son responsables del lamentable estado de la senda costera del litoral norte. Nos ha quedado claro. Tampoco son responsables de que los Campos de Sport de El Sardinero, una instalación municipal donde acuden cada dos semanas cerca de 22.000 personas, amenace ruina. Ni de que un barrio como El Cabildo de Arriba, a apenas 200 metros de sus despachos, esté lleno de solares abandonados y edificios en riesgo de derrumbe desde hace décadas. Aquí ya hubo víctimas mortales no hace tanto tiempo.
Por supuesto, no son responsables de que el Parque de Las Llamas haya estado vallado y con estructuras podridas durante años. Igual que la Duna de Zahera, que se vendió como un nuevo mirador a la bahía y que ahora está impracticable. Ratas hay en todas las ciudades. El parking de Pombo o los bajos de Rhin están apuntados por culpa de otros. Se hundió un parque público en Nueva Montaña por pura casualidad. Las inundaciones en la Plaza de Italia no tienen nada que ver con las obras que hizo el Ayuntamiento. Es normal que las escaleras mecánicas pasen más tiempo averiadas que en funcionamiento. Los autobuses municipales llegan tarde y están desbordados porque “Santander está de moda”. La lista es larga, pero son meras anécdotas. No busquemos el hilo conductor que une todos estos puntos.
“¿Dimisión? A ver si se creen que me muero por ser alcaldesa”, ha zanjado Gema Igual esta misma semana, en unas palabras que no pueden ser más desafortunadas. Este domingo 22 de marzo, a partir de las 12.00 horas, vecinos y colectivos sociales han convocado una marcha silenciosa en Santander por las víctimas de El Bocal y para exigir responsabilidades políticas. Veremos lo que opina la ciudadanía al respecto.
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Primera Página es la sección de opinión de eldiario.es Cantabria. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.
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