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La presión de los socios fuerza a Sánchez a cambiar de idea y dar explicaciones en el Congreso

Daniel Ríos

28 de mayo de 2026 21:54 h

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El miércoles, en pleno shock por la entrada de la UCO en la sede del PSOE para hacerse con documentación para la investigación del caso Leire Díez, la idea de la Moncloa era la de aguantar el chaparrón y que el presidente Pedro Sánchez no pidiera comparecer en el Congreso para dar explicaciones sobre casos de corrupción que, entiende el ala socialista del Gobierno, no le atañen de manera directa. Pero este jueves, Sánchez solicitó formalmente acudir a la Cámara Baja a ofrecer explicaciones a petición propia. Y lo hizo, según admiten fuentes gubernamentales, a causa de la presión de sus socios, fundamentalmente de Sumar, ERC, Podemos, Compromís y BNG, que tenían en su mano —con la colaboración del PP— forzar la comparecencia del presidente incluso si este se hubiera resistido.

Fuentes de la Moncloa reconocen que Sánchez se ha visto obligado a cambiar sus planes, pero también aseguran que, una vez forzado a comparecer, su intención es intentar dar la vuelta a las acusaciones de corrupción que se ciernen sobre el PSOE y hablar de las cloacas “de verdad”, en referencia a la trama Kitchen que ha comenzado a juzgarse esta semana. Lo cierto, no obstante, es que el presidente no tenía opción de zafarse de esta comparecencia: ERC, Podemos, Compromís y BNG registraron una solicitud en el Congreso antes de conocer que Sánchez acudiría por su propio pie al hemiciclo, y fuentes de Sumar explican que durante todo el jueves han negociado internamente en el seno del Gobierno para intentar que el presidente cambiara su idea inicial de no comparecer.

Si todas estas formaciones hubieran unido sus votos a los del PP para apoyar la solicitud de comparecencia de Sánchez, el presidente hubiera sido convocado incluso pese a la oposición del PSOE. Y, para evitar esa imagen, la Moncloa ha decidido tomar la delantera, pese a que la versión que traslada el Gobierno es que Sánchez no conocía ni era partícipe de la existencia de la trama presuntamente urdida por Santos Cerdán y Leire Díez para maniobrar contra fiscales y policías y desestabilizar las causas judiciales que afectan al Ejecutivo o a los socialistas. Según el auto judicial, este grupo se habría financiado con fondos del PSOE, que habría pagado a Díez 4.000 euros al mes a través de empresas interpuestas como la del exdirigente andaluz Gaspar Zarrías.

La decisión de Sánchez de comparecer en el Congreso llega también después del malestar que generó en varios de sus socios la rueda de prensa que ofreció el miércoles en Roma, unas horas después de conocerse la entrada de la UCO en Ferraz. Sumar no solo considera que Sánchez no ofreció las explicaciones oportunas, sino que algunas fuentes también critican que tuvo un tono equivocado, puesto que el presidente incluso se permitió bromear con su negativa a adelantar las elecciones generales en una alusión velada al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, que así lo pidió el miércoles.

Sumar eleva la presión

Al igual que hizo la semana pasada en relación con la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, Sumar ha decidido elevar la presión sobre el PSOE un día después del estallido del escándalo. Este jueves, varios portavoces de diferentes sectores de la alianza endurecieron su tono contra los socialistas ante la falta de explicaciones por el auto conocido el miércoles en la nueva derivada del caso Leire Díez, y exigieron a la Moncloa “espabilar” para que la legislatura, ya muy maltrecha, no colapse.

Fue la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, quien tomó la batuta como líder de Sumar para mostrarse muy crítica con el PSOE después de que, el miércoles, centrase su primera reacción en cargar contra el PP. “La política no es la vergüenza que estamos viendo todos los días en nuestro país, venga de donde venga, ni es que los expresidentes del Gobierno, se llamen como se llamen, hagan lo que estamos viendo presuntamente que parece que todos hacen”, espetó Díaz. La dirigente no mencionó expresamente a Zapatero, aunque la referencia a él era clara, ni tampoco quiso pronunciarse en relación con la personación de la UCO en la sede del PSOE el miércoles. Pero sí prometió que su “organización política tomará las decisiones que sean menester al respecto” de estos casos.

Por el momento, ninguno de los actores que forman parte de Sumar se plantea que entre esas decisiones esté la salida del Gobierno, aunque fuentes de la alianza explican que algunos sectores de la misma sí han deslizado que debería valorarse la posibilidad de retirar el apoyo parlamentario al PSOE si, en las próximas semanas, no ofrece explicaciones satisfactorias sobre Zapatero y la trama de Leire Díez. En lo que coinciden todas las formaciones que forman parte de Sumar es en que el Ejecutivo no puede quedarse parado ante un golpe que amenaza con llevárselo por delante.

“Ya se pueden espabilar, porque algunos les estamos sacando las castañas del fuego y aguantando lo indecible”, espetó este jueves la portavoz adjunta de Sumar en el Congreso, Aina Vidal, también diputada de los Comuns. El PSOE, afirmó Vidal, “tiene que entender que el hecho de que haya una campaña para tumbar a este Gobierno no enmascara un posible caso de corrupción”, y los socialistas “no están respondiendo como deberían” a unas informaciones que, “de ser ciertas, serían muy graves”, lamentó. “El PSOE se lo está tomando un poco a broma y es algo que es serio, hay un clima de preocupación evidente y menospreciarlo es un error grave”, criticó asimismo la portavoz, que calificó de “desatino” que estén “más preocupadas por la legislatura las socias del Gobierno que el propio PSOE”.

En la misma línea, otros aliados del Ejecutivo como Podemos también mostraron su preocupación por una situación que la secretaria general morada, Ione Belarra, calificó de “insostenible”. Por su parte, la diputada de Compromís Águeda Micó exigió “saber todo lo que está pasando de verdad” porque el “tema”, dijo, “es grave”.