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‘Las tardes de la Moncloa’, la obra satírica y antimonárquica de los Machado que la Guerra Civil dejó a medias

Alejandro Luque

Sevilla —
22 de marzo de 2026 20:33 h

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“!La noche! Y estos pavos reales dormidos en las ramas de los árboles!”. Así comienza el texto La tardes de la Moncloa o Las brujas de Don Francisco, la obra teatral de los hermanos Machado que acaba de ser descubierta al público, y que quedó interrumpida por la Guerra Civil y el exilio y el fallecimiento en Collioure de Antonio Machado. La Fundación Unicaja, depositaria de la colección de manuscritos de los Machado, presentaba esta semana el primero de los tres actos previstos de este texto inédito, editado por el Servicio de Publicaciones de la entidad.

Según el responsable de Literatura de la Fundación Unicaja, Francisco Cañadas, junto a los investigadores Rafael Alarcón y Antonio Rodríguez Almodóvar, Las tardes de la Moncloa retrata en tono satírico y crítico la vida política y social de la España de finales del siglo XVIII.

Al igual que con La diosa Razón, la obra igualmente inédita inspirada en la Revolución Francesa, los investigadores han partido de una copia en limpio realizada por José Machado, el hermano pintor que se ocupaba habitualmente de preparar los textos de Manuel y de Antonio para mandarlos a la imprenta. “Al poco de hacer la segunda gran adquisición de manuscritos de los Machado, en 2018, nos dimos cuenta de que podía haber algo más que La diosa Razón, comenta Rodríguez Almodóvar. Cuando apareció el primer acto de esta nueva obra junto a algunos borradores, empezamos a buscar en otros archivos en busca de noticias sobre ella, pues no teníamos ni idea de su existencia. En este sentido, fue muy importante dar con el dramatis personae que hizo Manuel, donde figuran muchos más personajes de los que comparecen en el primer acto“.

Intrigas políticas

Así, Las tardes de la Moncloa o las brujas de Don Francisco aparece como una sátira humorística con algunas partes cantadas siguiendo el esquema del llamado género chico, que retrata la vida política y social de la España de la corte de Carlos III y los prolegómenos de la de Carlos IV. A través del humor, la ironía y elementos cercanos al esperpento, los autores presentan a don Francisco –Goya– y a una serie de personajes caricaturescos que simbolizan el poder, la hipocresía y las intrigas políticas. La obra combina crítica social y entretenimiento, utilizando el diálogo ágil y la exageración para denunciar los vicios de la política y las falsas apariencias de la sociedad de su tiempo.

Para Rodríguez Almodóvar, “lo fundamental de este texto es que pone de manifiesto cómo el taller de los Machado, con las dos obras que hemos rescatado, iniciaba un giro muy importante, que superaba los esquemas de su teatro anterior, tanto el orientado hacia los melodramas históricos, como La duquesa de Benamejí, como las comedias dramáticas con elementos folklóricos, como La Lola se va a los puertos, todas ellas acogidas con gran éxito. Pero en los años 30, con la llegada de la República, los hermanos se sienten más libres de ataduras e inician con La diosa Razón una nueva tarea, que para mí va a traer lo mejor de su dramaturgia”.

Todo ello ha sido posible, no obstante, gracias a una concienzuda tarea de restauración y recomposición, pues en muchas partes lo que había eran fragmentos dispersos que ha sido necesario encajar como las piezas de un puzle. En cuanto al fondo de Las tardes de la Moncloa, “se trata de una obra plenamente republicana, en la que la sátira es muy fina y a la vez muy divertida”, señala Rodríguez Almodóvar. “Es una carga de profundidad contra la frivolidad de palacio, porque no debemos olvidar que los Machado eran republicanos a carta cabal. La obra refleja esa sintonía entre Antonio y Manuel en el año 1935, cuando la escriben. Se sienten absolutamente libres”.

Guiño a Guiomar

Por sus páginas desfilan personajes que son trasuntos del gran seductor Godoy, de María Luisa de Parma (esposa de Carlos IV), de la duquesa de Alba y del futuro duque Álvarez de Toledo. “El círculo se cierra y todos tienen amoríos con alguien distinto de su pareja”, ríe Rodríguez Almodóvar. “Es un vodevil, que tiene cierto aire a La corte de los milagros y a Don Perlimplín, estrenada no hacía mucho, con gran polémica por los temas licenciosos que trataba. Los trajines amorosos de los Machado tienen mucho que ver con los ambientes que reflejaban Valle-Inclán y García Lorca”.

De manera paralela a la publicación, Fundación Unicaja ha organizado la exposición El nuevo teatro de los Machado, comisariada por el propio Rodríguez Almodóvar, que realiza un recorrido por el estado y carácter novedoso de las citadas obras teatrales a través de manuscritos de los hermanos, fotografías, libros, relatos históricos y comentarios, la exposición muestra el cambio en la dramaturgia de los Machado hacia el drama histórico sentimental o la comedia dramática con tintes locales. La muestra se puede visitar hasta el 19 de julio en el Centro Cultural Fundación Unicaja de Sevilla (Avenida de la Palmera, 45) con entrada gratuita de lunes a sábados de 10 a 14 horas y de 16 a 19 horas, y domingos y festivos de 10 a 14 horas.

Finalmente, Rodríguez Almodóvar señala la singularidad del título, “que en la parte propuesta por Antonio, Las tardes de la Moncloa, es un guiño a Guiomar, pues se encontraba con ella precisamente en la Moncloa, donde hoy está la residencia del presidente del Gobierno, mientras que Manuel propuso el de Las brujas de Don Francisco, pues hay tres brujas que escapan de un cartón de Goya, se meten en la acción y recriminan a Godoy su condición de donjuán”.