El cierre de la crisis del hantavirus en España deja una lección para la ciencia: “La salud pública no tiene fronteras”
Todo comenzó en una excursión por el fin del mundo a bordo de un crucero de lujo y terminará este domingo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) había recomendado una cuarentena de 42 días para los pasajeros del buque MV Hondius, donde se detectó el brote de hantavirus que, al menos en España, puede darse por concluido este 21 de junio. De esa 'Odisea Atlántica', como la naviera llamó a la expedición, han quedado algunas lecciones y ha reforzado el convencimiento de los científicos de que “la salud pública no tiene fronteras”.
Desde que el pasado 2 de mayo se notificó el primer caso de hantavirus, la OMS intercambió cientos de notificaciones con diferentes países. Unas 800, en apenas veinte días, según los datos de la organización. Entre ellas, las negociaciones con España para que acogiera el crucero, varado frente a la costa de Cabo Verde, y desembarcara al pasaje, tocado anímicamente por la incertidumbre y el fallecimiento de tres personas que habían viajado en MV Hondius.
Una de las comunicaciones que cambió el curso de la crisis fue la carta que el director de la OMS, Tedros Adhanom, envió al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para solicitar formalmente su apoyo en la operación, a última hora de la tarde del 5 de mayo.
Al margen del reconocimiento internacional a España por liderazgo en la gestión de la crisis —y las felicitaciones de las Naciones Unidas, la Comisión Europea, el Consejo Europeo o el Papa León XIV, entre otros—, la evolución de la crisis sanitaria implicó “investigaciones epidemiológicas exhaustivas, aislamiento de casos y manejo clínico, evacuaciones médicas, pruebas de laboratorio, rastreo internacional de contactos y medidas de cuarentena y vigilancia”, explican a elDiario.es fuentes de la OMS.
Desde ese 2 de mayo, cuando se notificó el primer caso confirmado y falleció la tercera y última víctima del brote, las autoridades sanitarias realizaron un seguimiento exhaustivo de más de 600 contactos. En España, el grueso del trabajo se desarrolló en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, donde se internaron para hacer cuarentena los 14 conciudadanos que viajaban en el crucero de lujo.
Dos de esas personas dieron positivo en hantavirus y fueron trasladadas a unidades de aislamiento de alto nivel del hospital militar. La primera superó la enfermedad y fue dada de alta a principios de junio. Sanidad informó que el segundo paciente había recibido el alta este martes. Era el último pasajero del buque que permanecía hospitalizado, porque al resto se les permitió finalizar la cuarentena en sus domicilios a partir del fin de semana del 6 y 7 de junio.
Es una ocasión espectacular para ver cómo responde el organismo de cada individuo a nivel inmunitario"
Este domingo marca el fin del seguimiento a los pasajeros del barco en España, pero deja abierta la vía de la colaboración para investigar los efectos del virus hantavirus de la cepa Andes en el cuerpo humano. “Es una ocasión espectacular para ver cómo responde el organismo de cada individuo a nivel inmunitario”, explica la doctora Anabel Negredo, del Centro Nacional de Microbiología (CNM), donde se han analizado todas y cada una de las pruebas PCR que se han realizado en este país.
El brote a bordo del crucero ha aportado nuevas evidencias sobre la transmisión entre humanos, indican los expertos consultados, de la cepa andina del hantavirus. Era algo que ya se sabía, pero los nuevos casos aportan “más información”, apunta el presidente saliente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), Eduardo Satué.
La OMS ha puesto en marcha una “iniciativa mundial coordinada sobre brotes, en la que participan 21 países, con el fin de coordinar y optimizar los esfuerzos de investigación sobre el virus Andes”, indican desde la organización. Esto permitirá mejorar la vigilancia epidemiológica, el diagnóstico y el manejo de la enfermedad, con una letalidad cercana al 30% y sin tratamiento, también en las zonas de donde es endémico, como Argentina, Uruguay o Chile.
En ese proyecto participa España que analizará la respuesta inmunológica e inflamatoria de los casos de hantavirus diagnosticados en el Centro Nacional de Microbiología. “Esto permitirá ver cómo responde cada individuo a la presencia de la infección sobre la que, al ser tan minoritaria, apenas se conoce su reacción”, explica Negredo.
El CNM trabaja también en analizar las secuencias genéticas de los distintos pacientes, a la búsqueda de alguna característica común. “Lo estamos evaluando y todavía no tenemos una confirmación, porque a algunos países les falta esa secuenciación del genoma, pero si la tuvieran, entonces tendríamos que identificar esa característica y con qué está relacionada: la facilidad de saltar de roedor a humanos, de transmisión, entre humanos...”, señala.
El laboratorio de Negredo en el Centro Nacional de Microbiología se encarga de estudiar y anticiparse a las enfermedades víricas emergentes y las transmitidas por vectores o zoonosis —es decir, por animales, en este caso roedores—. “Detectar virus que no circulan en nuestro país y sabemos que pueden aparecer”, resume la doctora. Esto les permite contar con un arsenal de pruebas diagnósticas, de las que carecen los hospitales. “No tiene sentido que un hospital tenga un kit de diagnóstico para ébola, cuyo mantenimiento cuesta 2.000 euros, cuando quizá no tenga ningún caso nunca”, pone como ejemplo.
“Esta situación nos ha hecho más conscientes de la necesidad de tener métodos diagnósticos para esos patógenos poco frecuentes”, continúa Negredo, que explica que el CNM disponía de PCR para hantavirus, como parte de ese trabajo de previsión, que tuvo que verificar con material biológico facilitado por la OMS: “Eso facilitó mucho asegurarnos de que la metodología que habíamos desarrollado funcionaba”.
"Las cuestiones de salud pública generan mucha alarma, fundamentada o no"
Para Satué, la otra lección aprendida que deja el hantavirus es la “necesidad de reforzar las herramientas de coordinación entre administraciones”. A su juicio, la Agencia Estatal de Salud pública, aprobada pero pendiente de desarrollar, debería estar ya operativa para “facilitar el trabajo conjunto cuando ocurran alertas como esta”. Durante los momentos de más incertidumbre, la gestión terminó desembocando en un choque político, con el presidente canario Fernando Clavijo oponiéndose a la llegada del barco a Canarias.
“Las cuestiones de salud pública generan mucha alarma, fundamentada o no. Así que las respuestas no se basan realmente en los datos que tenemos”, considera el experto, que apuesta por “tener protocolizado cómo intervenir en determinadas situaciones, las medidas de protección y los recursos que se van a destinar, en lugar de decidirlo en el momento”. “Por eso es importante que exista la Agencia Estatal, capaz de anticiparse y preparar protocolos de contingencia”, insiste, porque “ningún plan sobrevive a la batalla, pero no puedes ir a la batalla sin un plan”.