'Odisea Atlántica': el crucero de lujo que terminó en una crisis sanitaria internacional
Era un viaje de lujo. Un crucero de entre 16.000 y 25.000 euros, desde la Patagonia argentina hasta Praia. “Desde el extremo sur de Sudamérica hasta algunas de las islas más remotas de la Tierra y las aguas tropicales de Cabo Verde”. La naviera Oceanwide bautizó la travesía de su Hondius como la 'Odisea Atlántica', que ha terminado por convertirse en un quebradero de cabeza para las autoridades sanitarias internacionales y ha supuesto una nueva disputa política en España, donde desembarcará el buque en el que se ha detectado un brote de hantavirus.
La compañía, Oceanwide Expeditions, promocionaba este crucero como una oportunidad para avistar colonias de pingüinos rey y elefantes marinos, albatros de Tristán de Acuña, pardelas especuladas y petreles de Schlegel o ejemplares endémicos de yales y gallinetas en la isla de Gough. También delfines, ballenas, tiburones y más de una veintena de especies.
La expedición partió de Ushuaia el 1 de abril y realizó varias paradas en las Islas Sándwich, Tristán de Acuña, Santa Elena y Ascensión, antes de llegar a Cabo Verde, el pasado domingo.
La 'Odisea Atlántica' no es un crucero al uso, sino que ofrece una “mezcla de ciencia, descubrimiento y aventura” que “atrae a huéspedes de todos los orígenes, incluidos fotógrafos, aventureros y entusiastas de la vida silvestre”. El coste del viaje entre Ushuaia y Praia oscila entre los 16.000 euros en un camarote cuádruple con ojo de buey y cerca de 25.000, por uno superior. Hay otras opciones por 20.000, 21.000 y 23.000 euros, según los datos disponibles en la web de la compañía para travesías similares.
La Organización Mundial de la Salud continúa estos días tratando de descubrir la causa del brote, que dejó varado al barco frente a las costas de Cabo Verde, sin capacidad para abordar la crisis sanitaria, hasta que solicitó a España que facilitara la operación en el puerto de Granadilla, en Tenerife, donde está previsto que fondee este domingo.
Una de las hipótesis es que los dos primeros casos, o al menos uno de ellos, se infectase en una excursión previa al 1 de abril. “Antes de embarcar, habían viajado por Argentina, Chile y Uruguay en una excursión de observación de aves, que incluía visitas a lugares donde estaba presente la especie de rata conocida por portar el virus Andes”, explicó el director general de la OMS, Tedros Adhanom, este jueves en una rueda de prensa.
El hantavirus se transmite normalmente a humanos a través del contacto con orina, heces o saliva de roedores y solo se han documentado casos de transmisión entre personas en la cepa Andes, que se ha identificado en este brote. El principal vector de transmisión es el colilargo, un ratón silvestre de Chile y Argentina, donde está protegido por las funciones ecológicas que cumple en el ecosistema, cómo explicaba a Efe el académico de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile, André Rubio.
Según los expertos, la transmisión entre humanos, aunque posible, no es sencilla, porque requiere de un contacto muy estrecho. “No es una enfermedad altamente contagiosa, si no ahora mismo tendríamos en el barco un brote enorme”, intentaba tranquilizar el director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Pedro Gullón, en una entrevista con elDiario.es.
Pero su alta letalidad, de entre el 30 y el 40%, y la espectacularidad de un barco, hasta hace unos días sin puerto que quisiera recibirlo, ha atraído la atención mediática y ha puesto de manifiesto el nuevo escenario epidemiológico: una parte de la población viaja más, más lejos, a lugares menos explorados o donde hay especies con las que no suelen estar en contacto, interactúan con personas de otros puntos del planeta y realizan escalas.
Por el momento, cinco casos confirmados y tres sospechosos han atraído la atención del mundo occidental. Pero el foco está puesto en otras decenas de personas. La OMS trabaja en el rastreo de una treintena de cruceristas, de una docena de nacionalidades, que desembarcaron en Santa Elena. Una de esas personas es el paciente suizo que comenzó a presentar síntomas ya en su país de origen, donde está siendo tratado.
En paralelo, se están realizando rastreos de otros posibles contactos. En concreto, el pasaje de un vuelo de Johannesburgo con destino a Ámsterdam, en el que se intentó trasladar a una de las infectadas del buque, que desembarcó en Santa Elena, fue trasladada a Sudáfrica y tuvo que ser bajada finalmente del avión, al empeorar su estado. La mujer falleció ese mismo día.
Una de las azafatas de ese avión fue hospitalizada en Ámsterdam tras presentar síntomas, pero ha dado negativo en hantavirus. Este mismo viernes, el Ministerio de Sanidad español ha identificado un posible, aunque “bastante improbable”, caso en Alicante. Una mujer que viajó en esa misma nave, dos filas por detrás de la paciente fallecida, y que ha experimentado malestar general y tos, según ha explicado el secretario de Estado, Javier Padilla.
Los riesgos de un crucero
Estos viajes tienen sus riesgos, indica la portavoz de la Asociación Española de Sanidad Exterior, Mar Faroco, que recuerda que “los viajeros deben consultar antes de viajar las recomendaciones, donde se explican los riesgos para su salud y también para la salud pública” de sus destinos. En cualquier caso, recuerda que existen cantidad de protocolos “muy estrictos” en torno a los cruceros. “Es una forma cómoda de viajar y ya no tan cara, pero tiene sus riesgos: mucha gente metida en un sitio cerrado”.
El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estado Unidos —CDC, por sus siglas en inglés— dispone de una guía específica para el manejo de enfermedades a bordo de barcos y cruceros. Entre los protocolos de seguridad, está la obligación de notificar a las autoridades sanitarias determinados umbrales de enfermedad. Por ejemplo, los buques deben avisar si al menos el 3% de la población presenta gastroenteritis aguda, si hay sospechas de un brote de enfermedades respiratorias, como gripe o covid, o casos de enfermedades de alto riesgo.
Los brotes de enfermedades como gripe, varicela o gastroenteritis no son excepcionales en los barcos. “Atendemos un montón de cruceros”, explica Faraco, quien concede que este caso es “excepcional”, al tratarse de una patología con una letalidad altísima y es un caso con una gran trascendencia mediática. Sobre la operación prevista para este domingo en el puerto tinerfeño, la experta aclara: “No es nuestro día a día, pero es nuestro simulacro de cabecera. Estamos preparados”.