La cuarta ola de calor del verano suma casi 300 muertes atribuibles a las altas temperaturas
Ha sido una ola de calor breve, pero fatal en términos de mortalidad asociada. El cuarto episodio de temperaturas extremas del año, que comenzó el pasado miércoles y finalizó el viernes, ha dejado solo en esos tres días 171 decesos atribuibles al calor, según los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo). El fin de semana fallecieron en España 117 personas más por esta causa.
Entre los meses de mayo, junio y julio se han estimado 3.084 muertes atribuibles al calor. Es la segunda mayor cifra en ese trimestre, solo superado por las 3.102 del año 2022 y duplica la media de la última década, con 1.483 decesos en ese periodo.
Los resultados del MoMo no son un conteo de muertes. El sistema utiliza un modelo estadístico que, tomando como referencia lo que ha ocurrido en los diez años previos, establece una atribución de fallecimientos que pueden deberse a las altas temperaturas. Tampoco son muertes por golpes de calor, sino por el agravamiento de otras patologías.
Según el Plan nacional de actuaciones preventivas de los efectos del exceso de temperatura sobre la salud 2026, “las olas de calor pueden alterar” las “funciones vitales cuando el organismo es incapaz de compensar las variaciones de temperatura corporal”.
El documento, del Ministerio de Sanidad, indica que “el exceso de mortalidad se ha asociado a períodos de tres o más días consecutivos de altas temperaturas no habituales, y sus efectos se pueden observar durante dichos períodos o con un retraso de hasta tres días”. Precisamente, durante los días de la última ola de calor se registraron 51, 57 y 63 decesos atribuibles a las altas temperaturas, pero las siguientes jornadas se contabilizaron 60 y 57 decesos. En total, este episodio ha dejado 288 muertes.
Las autoridades sanitarias y las sociedades médicas y científicas señalan varios factores de riesgo ante el calor. El principal es la edad: las altas temperaturas afectan especialmente a las personas mayores de 65 años —3.014 de los 3.084 decesos atribuibles en el último trimestre pertenecían a este grupo— y a los menores de cuatro años. A esto se suman otros relacionados con la salud, principalmente con enfermedades cardiovasculares, respiratorias y mentales, así como aquellos pacientes con patologías crónicas y tratamientos médicos a base de diuréticos, neurolépticos, anticolinérgicos y tranquilizantes.
Entre las recomendaciones para hacer frente a las jornadas de altas temperaturas, Sanidad recomienda beber agua con frecuencia y evitar bebidas con cafeína, alcohol o muy azucaradas; evitar la actividad física y realizar deporte al aire libre durante las horas centrales del día; tratar de permanecer en lugares frescos, climatizados o a la sombra; y prestar especial atención a las personas vulnerables.