Los expertos responden a Feijóo: “No existen razones de salud pública que justifiquen un confinamiento en Ceuta”
“Planteo que el Gobierno estudie muy bien la posibilidad de decretar el confinamiento por razones de salud pública”. El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, sugirió este fin de semana la aplicación de esta medida excepcional ante el “riesgo sanitario” por “enfermedades infectocontagiosas” en la ciudad de Ceuta, tras la llegada de miles de migrantes que permanecen hacinados en las playas. “No tengo todos los datos”, reconoció, pero, a su juicio, los casos de varicela, tuberculosis y sarna pueden producir “un enorme impacto en la población”.
El Gobierno respondió rápidamente a Feijóo. Lo hizo a través de la ministra de Sanidad, Mónica García, que, ese mismo domingo, recordó que las competencias en materia de salud pública están en manos del Gobierno ceutí —del PP—, explicó los casos sospechosos y el método de transmisión de la tuberculosis, la varicela, la sarna y la gastroenteritis —“presentes en nuestro entorno y cuyos sistemas de vigilancia están siempre activos”— y consideró que la medida estaba “injustificada” y es “contraproducente”.
La petición de Feijóo, que enumeró “enfermedades infectocontagiosas” como la tuberculosis, la sarna, la gastroenteritis y la varicela, no está justificada en este contexto, sostienen los expertos. “El confinamiento se decretó durante la pandemia de covid-19 porque era una enfermedad nueva, que estaba causando muchísima mortalidad, contra la que no había tratamiento y que tenía una tasa de propagación muy alta”, explica la presidenta de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), María João Forjaz.
No es el caso en Ceuta. Las enfermedades detectadas en Ceuta son “conocidas, comunes en España y para las que tenemos tratamiento”, apunta la epidemióloga. “Tampoco hay tantos casos que justifiquen medidas extremas”, añade.
Según los datos de Sanidad, desde la entrada masiva de miles de migrantes a Ceuta el pasado 31 de julio, se han detectado tres casos confirmados de tuberculosis. “Uno venía con tratamiento, no siendo contagioso; otro se trataba de una tuberculosis cerebral, que no es contagiosa; y el tercero era una persona presente en Ceuta desde antes, que estaba sometida a un proceso diagnóstico desde hace tiempo y que ha iniciado tratamiento”, señalaba García.
En el caso de la varicela, se han detectado tres casos sospechosos, sin relación con la población migrante que malvive a la intemperie en Ceuta tras entrar a finales de julio. “No está erradicada en nuestro país”, recuerda Sanidad, como tampoco la sarna, “mucho más frecuente de lo pensado”. En cuanto a la gastroenteritis, desde el Ministerio reducen el brote estudiado por parte del servicio de Medicina Preventiva del Hospital de Ceuta, “ya controlado y sin desarrollo posterior”, a 55 casos.
Todas ellas, apunta el jefe de servicio de infecciosas del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), José Miguel Contreras, son “comunes y tienen unos mecanismos de transmisión bien conocidos”. Tuberculosis pulmonar y varicela, por vía respiratoria; la gastroenteritis, por el consumo de agua o alimentos en mal estado; y la sarna, por contacto cutáneo estrecho.
Esto limita el riesgo de transmisión. “Es real entre los propios migrantes, porque comparten una situación de hacinamiento y condiciones insalubres, y entre las personas que vayan a atenderles por razones sanitarias, de seguridad o limpieza, que tienen medidas de prevención muy eficaces —mascarillas y guantes—, pero la población general que no tiene contacto con estas personas no tiene más riesgo que el normal”, apunta Contreras.
Ese riesgo “normal” está bien definido y, en muchos casos, se vincula con situaciones de pobreza. “En la ciudad de Sevilla, la incidencia de tuberculosis en los barrios pobres es de 17 casos por cada 100.000 habitantes, mientras en el resto es de siete casos”, ejemplifica el experto. Según los datos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), la tasa nacional es de 8,8 casos por cada 100.000 habitantes, aunque se trata de una patología infradiagnosticada.
En los casos detectados tuberculosis, los protocolos médicos si mandatan el aislamiento de la persona enferma, pero en ningún caso un confinamiento general.
Con la información epidemiológica disponible, no existen razones de salud pública que justifiquen establecer un confinamiento preventivo de las personas migrantes por el mero hecho de pertenecer a este colectivo
La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas) también se ha mostrado en contra de la confinación de la población migrante. En un comunicado difundido este lunes, consideran necesario “trasladar un mensaje de serenidad, rigor científico y confianza en las autoridades y profesionales responsables de la vigilancia y protección de la salud pública”.
“Con la información epidemiológica disponible, no existen razones de salud pública que justifiquen establecer un confinamiento preventivo de las personas migrantes por el mero hecho de pertenecer a este colectivo. La detección de casos de tuberculosis, varicela o infecciones gastrointestinales exige una respuesta sanitaria adecuada, pero no constituye, por sí sola, evidencia de una transmisión comunitaria generalizada ni permite atribuir a un conjunto de personas una situación de riesgo que debe ser valorada epidemiológicamente de manera específica”, defienden.
Desde Sespas apuntan a una medida “prioritaria”, en la que coinciden todas las fuentes consultadas: “Garantizar alojamientos suficientes y adecuados, reducir las situaciones de hacinamiento y asegurar el acceso continuado a agua potable, duchas, aseos, saneamiento, limpieza, gestión de residuos, alimentación segura y atención sanitaria”. Una petición que choca con la imagen de miles de personas pernoctando en malas condiciones de las playas ceutíes y la tardanza del Ejecutivo en habilitar plazas de acogida, que varios ministros han achacado a la negativa de Ceuta de facilitar espacios para ello.
“Las medidas para resolver esta crisis humanitaria y lo que puede generar de enfermedades transmisibles pasan, en primer lugar, por resolver el principal problema que las ocasiona: las condiciones de insalubridad”, apunta Contreras. Al mismo tiempo, “diagnosticar a las personas que pudieran estar enfermas” y “administrar vacunas”.
Sanidad y las comunidades autónomas han acordado este lunes activar el mecanismo de solidaridad para enviar a Ceuta 15.000 dosis de triple vírica y 10.000 contra la difteria, 10.000 contra la varicela y 10.000 de polio. Irán destinadas a los migrantes que entraron a la ciudad hace 25 días, pero también a la población autóctona no inmunizada, como herramienta de prevención “ante la situación en la ciudad autónoma”.
“Causa alarma social y promueve la xenofobia”
Llamadas al confinamiento, como la de Feijóo, tienen para la población un “gran impacto”, considera la presidenta de la SEE, porque “causa alarma social y promueve la xenofobia”. “Es una gran barrera para que las personas que tengan síntomas acudan a los servicios sanitarios, retrasa el diagnóstico y entorpece el seguimiento y tratamiento”, explica Forjaz sobre este tipo de mensajes, “muy dañinos”.
Por el contrario, esta experta reclama “invertir en el cuidado y la asistencia humanitaria, en condiciones de saneamiento, higiene, alimentación y no hacinamiento y facilitar el acceso a los servicios sanitarios, al diagnóstico, tratamiento y seguimiento”.