Rubiales desafía al Gobierno, al fútbol femenino y a la sociedad

Rubiales contra el mundo. Contra el sentir social, contra las advertencias del Gobierno, contra Jennifer Hermoso, contra el fútbol femenino y más allá, contra la FIFA. Sin pedir perdón por el beso (“fue consentido y mutuo”), sin referirse a los otros episodios, sin disculparse por insultar en la radio a toda la España que se indignó por sus acciones y anunciando querellas contra las políticas que le criticaron (Yolanda Díaz, Irene Montero, Ione Belarra). Solo lamentó (y minimizó) haberse agarrado los genitales para celebrar.

Pero el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) no está solo, como parecía el pasado jueves cuando se filtró que dejaba el cargo: su anuncio de no dimisión y su discurso reivindicativo fueron acogidos con algunos aplausos en la asamblea de la RFEF, entrenadores de las selecciones masculina y femenina incluidos. Según fue pasando la tarde se vio, sin embargo, que Rubiales tampoco tiene el apoyo inequívoco de toda la federación. Rafael del Amo, presidente de la Federación Navarra de Fútbol, dejó su cargo de responsable del fútbol femenino en la RFEF allí mismo. Le siguieron al menos otros tres miembros de la Junta Directiva por la tarde (presidentes de las federaciones de Las Palmas, Vasca y de Cantabria).

Hermoso reaccionó con contundencia por la tarde al movimiento de Rubiales. En un comunicado emitido por su sindicato, Futpro, la jugadora negó la versión del presidente de la RFEF: “Quiero aclarar que en ningún momento consentí el beso que me propinó y en ningún caso busqué alzar al presidente. No tolero que se ponga en duda mi palabra y mucho menos que se inventen palabras que no he dicho”. En el mismo comunicado, las jugadoras que lograron el campeonato del mundo se plantaron: renuncian a la selección mientras sigan al frente los actuales dirigentes. Hermoso se explayó después en una segunda nota, esta vez personal, donde ofrece su versión de los hechos y acusa al presidente de la RFEF de manipular y presionar, entre otras cosas.

Causa-efecto, el anuncio de Rubiales provocó la reacción inmediata del Gobierno, que llevaba toda la semana advirtiendo en público al presidente de la RFEF que si no actuaba él lo harían ellos. Dicho y hecho, en cuanto terminó la comparecencia de Rubiales convocó una comparecencia del secretario de Estado para el Deporte y presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), Víctor Francos. “Lo queremos decir con todo el respeto: el camino de este Gobierno con la presidencia de la RFEF ha acabado”, dijo Francos, que otorgó la máxima gravedad al comportamiento de Rubiales. “Estamos en disposición de que esto sea el me too del fútbol español”, sentenció, y explicó que el Ejecutivo está actuando con prudencia para no cometer errores que perjudiquen al proceso.

El CSD comunicó su decisión de elevar al Tribunal de Arbitraje Deportivo su propia denuncia por falta “muy grave” contra Luis Rubiales y su petición de que quede inhabilitado de manera cautelar e inmediata. “Lejos de resolver y acercarnos a una situación de calmar el contexto en el que él mismo nos había metido, lo que ha hecho es avivar la polémica. Él tenía que dar más pasos. Se lo dijo el presidente del Gobierno el martes”, añadió. El TAD se reúne los jueves, pero el Gobierno le ha pedido que lo adelante al lunes, contó Franco.

La carta de Hermoso y la renuncia de las campeonas del mundo opacaron otras reacciones más tibias. Futbolistas masculinos y clubes de fútbol, que habían estado callados durante toda la semana, se animaron a hablar contra el presidente de la RFEF. A las críticas iniciales del Getafe (el primer y más contundente club de Primera División en pronunciarse) se fueron sumando Cádiz, Sevilla, Osasuna, Atlético de Madrid (que pidieron la dimisión de Rubiales abiertamente) y, ya en la tarde del viernes, el Barcelona, (que definió la actuación del presidente de la RFEF de “impropia y desafortunada”) y finalmente el Real Madrid (“el club apoya con total rotundidad la decisión puesta en marcha por el presidente del Consejo Superior de Deportes). Ninguno de los dos grandes dio el paso de pedir a Rubiales que deje el cargo.

Éste parece decidido a morir matando. Esta madrugada, la RFEF ha publicado un comunicado de respuesta a las denuncias de Hermoso y las jugadoras de la selección: trata de desacreditar la versión de la jugadora, advierte de que ir a la selección es obligatorio y amenaza con ir a los juzgados. “La versión de los hechos del presidente ha quedado acreditada en los expedientes internos que se han abierto”, concluye la federación.

“No es prepotencia, es humildad”

La decisión de Rubiales de aferrarse al cargo a sabiendas del rechazo que su gesto provocó y de que había perdido el apoyo del Gobierno, del fútbol no federativo y de, como poco, buena parte de la sociedad, pilló por sorpresa a casi todos. No solo la decisión en sí: también el fondo y la forma del discurso.

El presidente de la RFEF no solo no dimitió: se presentó como la víctima de “una cacería”, cargó contra la prensa, contra quienes le denunciaron, utilizó a sus hijas durante su intervención, tuvo tiempo para hacer “una reflexión, como español, sobre hacia dónde vamos” y la, opinó, “falta de libertad”, para meterse con el lenguaje inclusivo reivindicando el uso del “campeones”, en masculino. Dio lecciones sobre lo que es la igualdad y arremetió contra “el falso feminismo, que es una lacra”. En mitad de su diatriba le pareció que era procedente hacerle una oferta de renovación al seleccionador de la femenina, Jorge Vilda, por medio millón de euros anual y concluyó diciendo que lo suyo no es “soberbia o prepotencia. Es humildad”.

No tanta como para escuchar lo que sucedía a su alrededor –la estupefacción por su discurso recorrió el planeta–, como le dijo el presidente del CSD en su comparecencia: “Es poco habitual que en una autopista todos los demás vayan en dirección contraria”.

En el Gobierno, sin competencias directas para cesar al presidente de la Federación y conscientes de la complejidad de la vía administrativa, habían optado por abrirle la puerta a Rubiales para propiciar su dimisión. “Yo creo que lo que vimos fue un gesto inaceptable. Creo también que las disculpas que ha dado el señor Rubiales no son suficientes, hasta incluso yo creo que no son adecuadas y que, por tanto, tiene que continuar dando pasos”, dijo el presidente, Pedro Sánchez, durante una comparecencia esta semana en la Moncloa.

Varios ministros del PSOE se expresaron en los mismos términos. El competente en materia de Deportes, Miquel Iceta, vivió los comportamientos del presidente de la Federación en primera persona y la misma noche del domingo los calificó de “inaceptables”. El titular de Cultura y Deportes llegó a instar en varias ocasiones a la propia asamblea de la Federación a “tomar decisiones” para avisar de que, en caso de que estas no llegaran, las tomaría el Gobierno. “Si no toman las decisiones, lo hará el Consejo Superior de Deportes”, dijo en una entrevista a EFE.

En esa línea fueron sucediéndose las palabras de otros ministros como el de Presidencia, Félix Bolaños, la de Transición Ecológica, Teresa Ribera, o la de la Hacienda y vicesecretaria general del PSOE, María Jesús Montero. “¡Que se enteren bien! España ya no acepta actitudes machistas ni permite que se denigren a las mujeres”.

“Cualquier ataque a la igualdad, encontrará la respuesta firme de un Gobierno feminista”, reaccionó Montero a la comparecencia de Rubiales de este viernes.

Antes de eso, Sumar había sido el primer partido político en mover ficha. La portavoz parlamentaria, Marta Lois, comunicó una denuncia formal al Consejo Superior de Deportes y una petición de inhabilitación al presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales. “Que se ponga en marcha el protocolo de actuación frente a la violencia sexual”, exigió Lois.

Rechazo del fútbol... no federativo

La no dimisión también provocó la repulsa de buena parte del mundo del fútbol, todo ese que no se reúne en Las Rozas cuando Rubiales convoca las asambleas de la RFEF. Varias futbolistas de la selección femenina, entre ellas las campeonas del mundo Alexia Putellas, Aitana Bonmatí, Athenea Castillo o Irene Paredes, expresaron su malestar en Twitter. “Es inaceptable. Se acabó. Contigo, Jennifer Hermoso”, Putellas cerró con la frase que se ha convertido en el símbolo de apoyo a la jugadora.

Entre sus compañeros masculinos ha imperado más el silencio estos días, aunque algunos empezaron a levantar la voz el jueves. Isco, del Betis, consideró “inaceptable” el gesto de Rubiales. Borja Iglesias lo había rechazado también ese mismo día, y cuando se conoció la no dimisión anunció que no volvería a la selección. El portero internacional David de Gea tuiteó: “Me sangran los oídos” según terminó Rubiales su intervención. Héctor Bellerín, compañero de equipo de ambos, escribió que “esto no puede quedar impune.

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