Minuto a Minuto Última hora sobre el coronavirus y la actualidad política
El FMI sitúa el pico del déficit y la deuda de España en 2021 y propone otra tregua global a la disciplina fiscal
El diagnóstico del Fiscal Monitor de otoño del FMI -el informe sobre contabilidades nacionales o el gran barómetro de la consolidación presupuestaria- surge, según reconoce Vitor Gaspar, el director del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI, al unísono de los ajustes y actualización de los datos oficiales de la deuda global al término de 2020. Es decir, al finalizar el ejercicio de la Gran Pandemia. O la recesión sincronizada mundial propiciada por la Covid-19, a tenor de la jerga multilateral del propio Fondo. En el que el endeudamiento de gobiernos, hogares y corporaciones no financieras se elevó hasta los 226 billones de dólares; tres veces por encima del PIB del planeta. Al añadir 27 billones más a la factura internacional conjunta de 2019. Tanto como la suma de las economías de EEUU y Japón; primera y tercera del mundo.
La estadística recién salida de la sala de máquinas del Fondo –“de lejos, récord histórico”, como recoge el Fiscal Monitor- da pie a Gaspar no solo a justificar “plenamente” su escalada, “en respuesta a las consecuencias sociales, económicas y financiera de la Covid-19”. Sino a prolongar la predisposición al gasto. “Las políticas fiscales van a seguir siendo acomodaticias y elevando sus recursos hacia las transiciones energéticas y los procesos de digitalización” en los que están inmersos las principales economías avanzadas, afirma con su beneplácito el informe. Porque se esperan una serie de medidas adicionales en los presupuestos de 2022. La suma de los recursos liberados por Europa y EEUU -en su mayoría planes de inversión a largo plazo- a estos dos objetivos añadirán 4,6 billones de dólares -cifra similar al tamaño del PIB alemán, el cuarto del planeta- entre 2021 y 2026.
Escribe Ignacio J. Domingo.