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El Sudeste Asiático se resigna a la COVID-19 y relaja las restricciones
En su peor ola de la pandemia, el Sudeste Asiático se ha resignado a tener que convivir con la COVID-19 y apuesta por relajar las restricciones para reavivar la maltrecha economía y dar un respiro a una población agotada.
Países como Vietnam, Tailandia o Malasia, que en 2020 mantuvieron la COVID-19 bajo mínimos, se enfrentan desde hace meses a un incremento exponencial de los casos debido a la contagiosa variante delta, detectada originariamente en India.
Las distintas formas de confinamiento causan estragos tanto en potencias manufactureras como Vietnam como en economías más dependientes del turismo, como Indonesia y Tailandia, y los gobiernos buscan un difícil equilibrio entre la reapertura y cierta seguridad sanitaria.
Filipinas, uno de los países más afectados en la región, comenzará a aplicar a partir del jueves un plan piloto de restricciones más flexibles por zonas en Manila, a pesar de que el país está registrando una media de 20.000 contagios diarios.
La pandemia y las restricciones en la región no solo han causado estragos en las economías nacionales, sino que también han afectado a las cadenas internacionales de suministro tecnológico, electrónico y automovilístico en Vietnam o Malasia.
En Tailandia, las autoridades relajaron las restricciones a principios de septiembre después de más de un mes, lo que significó la reapertura de los centros comerciales, restaurantes y comercios, aunque no los bares, gimnasios y colegios en Bangkok y otras provincias. El Gobierno indonesio, que ha evitado aplicar confinamientos estrictos, también relajó recientemente las restricciones en algunos otros destinos turísticos como la isla de Bali.
Informa EFE.