Más de 100 casas de labranza, molinos o edificios rurales pueden verse en este museo al aire libre, de los más grandes de Europa

Es considerado uno de los diez complejos etnográficos más grandes de toda Europa. Situado a poco más de 15 kilómetros de la ciudad de Graz, el Museo al Aire Libre de Stübing es un espacio que sumerge al visitante en siglos de historia agraria, el único museo nacional de este tipo en Austria y que cuenta con el prestigioso sello de calidad de la UNESCO ICOM. La extraordinaria belleza de su entorno natural deja sin palabras a quienes recorren sus senderos por primera vez. Este recinto protege un patrimonio cultural irreemplazable que abarca seis siglos de evolución en las construcciones populares. Cada rincón de este valle boscoso invita a reflexionar sobre las raíces profundas de la identidad austriaca actual.

La existencia de este santuario de la tradición se debe a la visión del profesor Viktor Herbert Pöttler. Este académico de Graz fundó el museo en 1962 con gran apoyo estatal. Durante décadas, recorrió cada rincón de Austria buscando edificios que estaban en serio peligro de desaparecer. Su labor consistió en identificar viviendas, molinos y talleres que representaban la arquitectura típica de cada región. Gracias a su esfuerzo, estas estructuras fueron salvadas de la destrucción para ser preservadas en un mismo lugar. El proyecto logró reunir una colección única que muestra cómo se vivía en las provincias federales. Pöttler supo ver el valor estético y funcional de las construcciones que el progreso moderno amenazaba. Hoy, su legado permite que las generaciones actuales comprendan el ingenio de sus antepasados campesinos.

El museo alberga cien objetos históricos que fueron trasladados siguiendo una técnica especializada llamada translocación. Este complejo proceso implica desmontar las estructuras pieza por pieza en sus lugares de origen. Una vez en Stübing, los edificios se reconstruyen utilizando métodos artesanales tradicionales muy rigurosos. Si un edificio no puede moverse por protección legal, se realizan réplicas exactas basadas en la literatura. De este modo, se garantiza que cada establo o vivienda mantenga su autenticidad arquitectónica original. Los materiales locales y las habilidades manuales de antaño se preservan vivos en estas maderas centenarias. El visitante puede observar la diversidad de estilos que surgen de las diferentes condiciones climáticas regionales.

Al caminar por las 60 hectáreas del recinto, se realiza un viaje simbólico por toda la geografía austriaca. Se pueden admirar desde granjas con techos de paja de Burgenland hasta enormes cabañas de Vorarlberg. Destaca el Vierkanthof de la Alta Austria, decorado con esgrafiados, que muestra una gran elegancia rural. También es posible encontrar graneros diseñados específicamente en el Tirol para evitar la entrada de ratones. El museo incluye molinos, fraguas y tiendas de ultramarinos que recrean la vida comunitaria del pasado. Cada provincia federal aporta sus formas constructivas más formativas y emblemáticas a esta gran colección. Los edificios rurales originales permiten comparar las soluciones habitacionales de los distintos valles y montañas.

El interior de las casas está cuidado hasta el más mínimo detalle para ofrecer una visión real. Las habitaciones están completamente amuebladas con enseres domésticos que pertenecieron a las familias de antaño. En las mesas suelen verse flores frescas de los jardines coloridos que rodean las viviendas. Uno de los elementos más curiosos es la Rauchkuchl o cocina de humo, típica de la época. También se exhiben grandes sartenes de hierro y herramientas agrícolas originales que parecen listas para usarse. Incluso se puede visitar una antigua escuela donde todavía se conservan pizarras con lecciones escritas.

La vida en Stübing no es estática, ya que se mantienen vivas muchas actividades tradicionales. En días señalados, los visitantes pueden observar a artesanos trabajando en directo ante sus ojos. Es común ver a talladores de madera, tejedores de cestas o mujeres manejando la rueca. El museo organiza jornadas de acción que siguen el calendario de las festividades rurales anuales. Los asistentes tienen la oportunidad de probar sus propias habilidades en antiguos oficios manuales. Estas demostraciones sirven para transmitir el conocimiento ancestral a las nuevas y jóvenes generaciones. El contacto directo con el trabajo manual fomenta un profundo respeto por el esfuerzo del pasado. Se busca que el público no sea un mero espectador, sino parte de este mundo campesino.

Métodos de antaño

El museo se integra de forma armoniosa en un valle lateral apartado del río Mur. Los campos se trabajan todavía siguiendo métodos antiguos para mantener la fidelidad histórica necesaria. El grano se cosecha con hoz y los prados se siegan manualmente con guadaña. Los animales como ovejas y cabras pastan libremente por las praderas que rodean los edificios. Debido a la presencia de plantas y animales raros, el terreno es una zona protegida. Los jardines de las granjas cultivan hierbas medicinales que en otros lugares han sido olvidadas. La interacción entre la naturaleza y la cultura es la base fundamental de este proyecto etnográfico.

Visitar este museo es adentrarse en un “mundo sumergido” que se niega a ser olvidado definitivamente. Representa un puente esencial entre el pasado agrícola y el presente tecnológico de la nación. La dedicación puesta en cada detalle asegura que el patrimonio rural siga siendo relevante hoy. Es un espacio donde el tiempo parece haberse detenido desde mediados del siglo XV. Los edificios y sus historias ofrecen una lección continua sobre la sostenibilidad y el ingenio humano. Stübing no solo guarda casas, sino la memoria colectiva de todo un pueblo y su cultura. Para los viajeros que llegan a Estiria, es una parada obligatoria llena de belleza y aprendizaje.