Hace 140 años se vendió la primera Coca-Cola, pero no fue en un bar, sino en una farmacia
Es una de las marcas de bebidas más valiosas del mundo. Hoy la puedes pedir cuando vas a comer a un restaurante, comprar en las máquinas expendedoras de una estación de tren y encontrarla prácticamente en cualquier supermercado del mundo. Pero lo que muchos no saben es que la historia de la Coca-Cola no empezó en la barra de un bar, sino en una farmacia.
Debemos remontarnos al año 1886 y viajar hasta Atlanta, Georgia (Estados Unidos). En ese escenario, a John Stith Pemberton, un farmacéutico y veterano de la Guerra Civil, se le ocurrió una idea innovadora: desarrollar una bebida que pudiera aliviar dolores de cabeza, fatiga y otras dolencias, mezclando dos extractos vegetales que acabaron dando lugar al nombre del tónico. Hablamos de la hoja de coca y la nuez de cola.
De la farmacia al mundo entero
Pensando que las dos “C” de aquellos ingredientes sonarían bien, el socio y contable de Pemberton, Frank M. Robinson, sugirió que el nombre de aquella bebida debía ser “Coca-Cola”. Una vez registrada la marca y creada la fórmula, ya solo quedaba publicitarla. El primer anuncio del producto apareció en The Atlanta Journal, donde se invitaba a los ciudadanos a probar la nueva gaseosa.
“Esta ‘bebida intelectual’ y ‘bebida de templanza’ contiene las valiosas propiedades tónicas y estimulantes de la planta de coca y de las nueces de cola, y no solo constituye una bebida deliciosa, estimulante, refrescante y vigorizante (que se sirve en una fuente de agua con gas o en otras bebidas carbonatadas), sino también un valioso tónico cerebral y un remedio para todas las afecciones nerviosas: dolor de cabeza, neuralgia, histeria, melancolía, etc.”, señalaba el anuncio.
Así, el 8 de mayo de 1886, la Coca-Cola se vendió por primera vez al público y lo hizo en una farmacia del barrio de Five Points (Atlanta). Una unidad, a apenas cinco centavos. El negocio comenzó a crecer lentamente, pero Pemberton había sido diagnosticado con cáncer de estómago y era adicto a la morfina, y acabó falleciendo a los 57 años en agosto de 1888.
Un año después de la muerte de su creador, la fórmula y la marca se vendieron por 2.300 dólares a Asa Griggs Candler, empresario y farmacéutico estadounidense que decidió ir un paso más allá con esta bebida carbonatada, creando la corporación The Coca-Cola Company. Su figura fue clave en la expansión de la empresa, e introdujo algunos de sus cambios más importantes.
Por ejemplo, implementó el embotellado del refresco en 1899 y, sustituyó el extracto de coca por la cafeína en 1929. La popularidad de la marca creció de forma considerable durante la Segunda Guerra Mundial y, lejos de frenar, siguió expandiéndose una vez llegó el siglo XXI. Hoy, la bebida que empezó en una farmacia es uno de los refrescos azucarados y carbonatados más consumidos del mundo.