24 horas y 24 minutos: un avión comercial completa el vuelo sin escalas más largo de la historia
Un Airbus A350-1000ULR de Qantas Airways ha completado el vuelo sin escalas más largo hasta la fecha, un record que abre la puerta a la aviación comercial de ultralarga distancia. El avión recorrió 23.000 kilómetros entre Melbourne (Australia) y Toulouse (Francia) en 24 horas y 24 minutos, una prueba que forma parte del Proyecto Sunrise, con el que la compañía australiana pretende inaugurar en 2027 vuelos directos entre Sídney y Londres, una de las rutas comerciales más exigentes del mundo.
El vuelo no tuvo pasajeros comerciales, sino que fue operado por una tripulación de ocho personas del departamento de pruebas de vuelo de Airbus, acompañadas por dos pilotos de Qantas y dos ingenieros de diseño de Airbus. El objetivo era comprobar el comportamiento de la versión de ultralargo alcance del A350-1000 antes de que entre en funcionamiento. El avión, ensamblado específicamente para Qantas, despegó de Melbourne el lunes a las 17:28, hora local (9:28 hora española), y aterrizó en Toulouse el martes a las 9:52, tras estar más de un día completo en el aire.
El vuelo más seguido del mundo
El trayecto siguió una ruta poco habitual. Desde Australia, el avión puso rumbo al noreste para cruzar el océano Pacífico, sobrevoló Estados Unidos y Canadá, atravesó el Atlántico y continuó hacia el sur sobre Reino Unido hasta llegar a Toulouse. En total, el vuelo cruzó tres continentes y dos océanos, además de vivir dos amaneceres y dos puestas de sol durante el recorrido.
La propia Qantas explico este curiosos e histórico itinerario en sus redes sociales: “voló hacia el noreste sobre el Pacífico, sobre Estados Unidos y Canadá, luego cruzó el Atlántico y sur sobre Reino Unido hasta Toulouse, atravesando tres continentes y dos océanos, con dos puestas de sol y dos amaneceres en el camino”. El interés que despertó la prueba fue tal que el vuelo se convirtió en el más seguido del mundo en Flightradar24, superando al que se había hecho unos días antes con el trayecto de ida entre Toulouse y Melbourne, que recorrió 17.000 kilómetros en 19 horas y 12 minutos.
Además de batir un récord, la misión permitió evaluar diferentes mejoras técnicas incorporadas al avión. Los ingenieros analizaron el rendimiento de una arquitectura modificada del tanque de combustible, indispensable para cubrir distancias tan largas, así como diversas soluciones orientadas al confort de los pasajeros. Entre ellas destacan una cabina más silenciosa, un sistema de iluminación ajustable y un mecanismo de renovación de aire mejorado, elementos diseñados para hacer más llevaderos vuelos que superan ampliamente las veinte horas.
Del viaje de cuatro días al vuelo directo
La prueba forma parte del Proyecto Sunrise, el ambicioso programa con el que Qantas quiere conectar Sídney y Londres sin escalas a partir de octubre de 2027. Para ello, la aerolínea ha encargado 12 Airbus A350-1000ULR, capaces de operar algunas de las rutas más largas del planeta. Según los planes de la compañía, los primeros billetes para estos vuelos se pondrán a la venta en febrero de 2027, y los nuevos servicios permitirán reducir el tiempo de viaje en unas cuatro horas respecto a los itinerarios actuales con una escala.
La evolución resulta especialmente llamativa si se compara con los primeros enlaces entre Australia y Reino Unido. Qantas comenzó a operar la denominada Ruta del Canguro en 1947, cuando el viaje entre Sídney y Londres requería cuatro días de trayecto y siete escalas en ciudades como Darwin, Singapur, Calcuta, Karachi, El Cairo, Castel Benito y Roma. Ocho décadas después, la misma conexión está cada vez más cerca de realizarse de forma directa en poco más de veinte horas.
El éxito de este vuelo de prueba es paso decisivo para conseguirlo. Si los plazos se cumplen, dentro de poco más de un año los pasajeros podrán recorrer prácticamente medio planeta sin 'levantarse de su asiento'. Un hecho que parecía impensable hace apenas unas décadas y que ahora sitúa a la aviación comercial ante una nueva etapa marcada por los vuelos de ultralarga distancia, capaces de conectar continentes sin necesidad de escalas.