Un busto olvidado como decoración de jardín da la sorpresa al revelar que es una obra de arte creada hace 170 años por una de las primeras escultoras profesionales

Héctor Farrés

21 de septiembre de 2026 16:00 h

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Las relaciones sentimentales de Harriet Goodhue Hosmer con otras mujeres formaron parte de una vida bastante alejada de las convenciones sociales del siglo XIX. La escultora estadounidense, que desarrolló buena parte de su carrera en Roma, perteneció a un círculo de artistas expatriadas y mantuvo una personalidad que también llamó la atención de sus contemporáneos.

Su amigo y compañero de estudio Frederic Leighton llegó a describirla como una persona extraordinariamente peculiar y afable, según recogen los Museos de Liverpool. El novelista Nathaniel Hawthorne también reparó en su independencia tras conocerla en la capital italiana.

Una inscripción permitió atribuir el busto a Hosmer

Una de las primeras creaciones de Hosmer ha aparecido en el jardín de una vivienda de los Cotswolds, en Inglaterra, después de pasar décadas sin ser reconocida. Se trata de Daphne, un busto de mármol realizado en Roma en 1854 que representa a una ninfa de la mitología griega. La pieza había permanecido al aire libre mientras sus propietarios desconocían tanto su procedencia como su importancia artística.

Las fotografías familiares de los años 50 ya muestran la escultura entre los parterres de flores, cerca de una zona donde posaban niños y ponis. Los propietarios de la vivienda creían que se trataba de un adorno fabricado con piedra reconstituida y apenas prestaban atención a su presencia. Con el paso del tiempo, los líquenes fueron cubriendo su superficie. La familia desconoce cómo llegó hasta allí, aunque sospecha que algún antepasado pudo adquirirla en una subasta a mediados del siglo XX.

El director de Chorley’s Auctioneers, Thomas Jenner-Fust, descubrió la verdadera naturaleza de la pieza al visitar la vivienda para realizar una valoración de sus bienes. Al examinar el busto encontró mármol bajo las capas acumuladas por la exposición a la intemperie. La identificación llegó al observar una inscripción en la parte posterior con el nombre de la artista y la expresión latina me fecit Romae, que significa “me hizo en Roma”. Según explicó Jenner-Fust a la BBC, los propietarios desconocían por completo estos detalles y quedaron sorprendidos ante el hallazgo.

Chorley’s buscará otro comprador después de la subasta fallida

La historia de Daphne procede de la mitología griega y relata cómo la ninfa escapó de la persecución de Apolo mediante su transformación en un laurel. Hosmer modeló su interpretación en 1853 y la trasladó al mármol al año siguiente, mediante una representación de cabeza inclinada y hojas que aparecen alrededor de la figura.

El Museo de Arte de Carolina del Norte la identifica como su primera obra independiente. Su composición se distancia del movimiento que Gian Lorenzo Bernini había representado en Apolo y Daphne entre 1622 y 1625. Existen muy pocos ejemplares conocidos de la versión de Hosmer, con esculturas conservadas en museos estadounidenses.

La casa de subastas Chorley’s anunció la venta del busto para el 15 de septiembre, con una estimación de entre 12.000 y 18.000 libras. Sin embargo, no se logró vender aunque se planea una nueva intentona para el futuro. La escultura mide 69,5 centímetros y presenta una fisura de aproximadamente 13 centímetros en un brazo, un pequeño desconchón y manchas oscuras. Un conservador retiró los organismos adheridos, trató la superficie y aplicó cera microcristalina protectora, sin emprender una restauración más profunda.

Las disputas acompañaron los mayores éxitos profesionales de Hosmer

La carrera de Hosmer comenzó en unas circunstancias poco habituales para una mujer nacida en Massachusetts en 1830, cuando la formación artística y anatómica estaba sometida a importantes restricciones por razones de género. A los 22 años se trasladó a Roma y consiguió estudiar con el escultor británico John Gibson. Allí desarrolló una trayectoria internacional dentro del neoclasicismo y llegó a convertirse en una de las primeras mujeres estadounidenses que ejercieron profesionalmente la escultura.

El reconocimiento de Hosmer también estuvo acompañado de disputas sobre la autoría de sus obras, especialmente después de presentar Zenobia encadenada en el Crystal Palace de Londres en 1862. La escultura representaba a la reina de Palmira cautiva y recibió elogios, aunque algunos críticos y periódicos cuestionaron que una mujer hubiera podido realizarla.

Dennis Carr, conservador de arte estadounidense en The Huntington, relacionó aquella figura con una interpretación de la autoridad femenina publicada en el blog del museo en 2021. Aquella polémica muestra las dificultades profesionales que acompañaron incluso a sus creaciones más reconocidas.