Un campamento romano escondido en los Alpes durante dos milenios cambia la historia de una antigua conquista
Los 2.500 clavos de sandalia localizados en una ladera suiza permiten reconstruir movimientos que ningún cronista romano dejó por escrito, porque cada pieza señala el recorrido de un soldado que avanzó, cambió de dirección o cayó durante el combate.
Ese rastro metálico procede de Crap Ses, donde las tropas de Roma se enfrentaron hacia el año 15 a. C. a combatientes suanetes y dejaron un campo de batalla de unos 35.000 metros cuadrados.
El combate enfrentó a dos fuerzas muy desiguales en los Alpes
Los arqueólogos calculan de forma provisional que unos 2.000 soldados romanos se midieron con entre 500 y 1.000 defensores locales, después de abrir el ataque con proyectiles disparados mediante arcos, ballestas y hondas.
Peter-Andrew Schwarz, director del proyecto arqueológico, explicó a SWI swissinfo.ch que los romanos empujaron a sus adversarios hacia un río y reanudaron el ataque en la otra orilla. Entre los hallazgos aparecen piezas de armamento y vestimenta militar, junto con munición de plomo marcada por las legiones III, X y XII.
La ausencia de restos humanos obliga a manejar varias posibilidades, ya que los cadáveres pudieron retirarse y quemarse, mientras el equipo aprovechable habría sido saqueado para reutilizarlo. Esa carencia condiciona la reconstrucción del choque y mantiene abiertas cuestiones relacionadas con las bajas, la duración de la lucha y la posición de ambos bandos.
El hallazgo de un campamento en Colm la Runga amplió después la escala de la investigación, porque apareció casi 900 metros por encima del campo de batalla y permitió bar la lucha con una ruta militar por los Alpes.
El recinto, situado a 2.200 metros de altitud, estaba protegido por tres fosos y un terraplén, desde los que se dominaban Landwasser y Albula, junto con los accesos hacia Domleschg, Surses y Lenzerheide.
Un voluntario detectó en otoño de 2023 una formación extraña dentro de un modelo digital del terreno, cuyo relieve había sido generado mediante datos LiDAR capaces de registrar pequeñas diferencias de altura.
Las comprobaciones realizadas en la cumbre demostraron que aquellas líneas obedecían a una fortificación construida por personas, y las excavaciones posteriores recuperaron elementos pertenecientes al armamento, el equipo y el calzado de las tropas.
Augusto impulsó la campaña para asegurar los pasos alpinos
Los proyectiles con el sello de la Legión III relacionaron el recinto con Crap Ses, ya que esa misma unidad había dejado munición en la zona de combate y ambos conjuntos pertenecían al mismo periodo. El campamento formaba parte de un paisaje militar que incluía un puesto de observación en Plang Ses y caminos hacia el paso del Septimer, aunque todavía se desconoce si funcionó antes de la batalla, en plena campaña o después de la victoria.
La ofensiva respondía a la política de Augusto, primer emperador romano, que quería controlar los accesos entre el norte de Italia, la Galia y las cuencas del Rin y del Danubio. En el año 15 a. C., envió a sus hijastros Tiberio y Druso contra los pueblos retios y vindélicos, mientras varias columnas penetraban por distintos valles para abrir rutas hacia el norte y reforzar la frontera.
Una de esas columnas habría recorrido el valle de Bergell, cruzado el Septimer y avanzado hacia Tiefencastel, donde encontró resistencia cerca del desfiladero de Crap Ses. Los suanetes figuran entre los pueblos citados en el monumento de la victoria de Augusto en La Turbie, aunque ningún relato antiguo conservado describe aquella batalla.
Los voluntarios cambiaron la investigación arqueológica en Suiza
La investigación moderna empezó a tomar forma en 2018, cuando Lukas Schmid, arqueólogo aficionado y detectorista voluntario, localizó unos 250 objetos en una zona que los especialistas consideraban casi agotada. Entre ellos apareció una daga romana decorada que ayudó a impulsar una campaña de mayor alcance, mientras otro voluntario identificó más tarde el recinto de Colm la Runga en las imágenes LiDAR.
El trabajo reúne a la Universidad de Basilea, el Servicio Arqueológico de los Grisones y detectoristas autorizados, cuya colaboración ha cambiado la manera de localizar y estudiar yacimientos en Suiza. Las excavaciones del campamento comenzaron en 2024, continuaron en agosto de 2025 y forman parte del proyecto CVMBAT, activo hasta 2027, por lo que nuevas pruebas aún pueden modificar la extensión atribuida al recinto, la interpretación de sus edificios y la función que desempeñó dentro del avance romano.