Científicos españoles revelan el límite de adaptación de ciertas plantas al cambio climático
Un equipo internacional de investigadores con gran presencia española, y coordinado por el científico español Moisés Expósito-Alonso, ha demostrado que las plantas, pese a su gran capacidad de adaptación genética, tienen un límite frente al cambio climático. El estudio, publicado en la revista Science, concluye que el calor extremo puede superar sus mecanismos evolutivos y llevar a la extinción de poblaciones enteras.
La investigación se basa en un experimento sin precedentes que ha analizado cómo y a qué velocidad evolucionan las plantas en distintos entornos climáticos. Para ello, los científicos utilizaron la especie Arabidopsis thaliana, una planta modelo en biología, y sembraron hasta 70.000 ejemplares con gran diversidad genética en 360 parcelas distribuidas en treinta regiones de Europa, el Mediterráneo, Oriente Medio y Norteamérica.
Los entornos elegidos incluían desde zonas frías como los Alpes hasta áreas extremadamente cálidas como el desierto del Néguev, pasando por regiones secas del sur de Europa, como España o Grecia. Este diseño permitió observar cómo reaccionaban las plantas ante condiciones climáticas muy distintas, incluidas aquellas que podrían intensificarse con el calentamiento global.
Durante cinco años, los investigadores dejaron crecer las plantas sin intervención directa, salvo la eliminación de malas hierbas. Cada primavera, recogían muestras de los ejemplares que habían logrado sobrevivir y analizaban su genoma completo para detectar cambios genéticos asociados a la adaptación.
Los resultados muestran que, en condiciones moderadas, las plantas son capaces de adaptarse mediante la selección natural de variaciones genéticas ya existentes. En particular, se observaron cambios relacionados con la floración y la respuesta al estrés por calor, que aumentaban la probabilidad de supervivencia en entornos cambiantes.
Dificultades ante temperaturas extremas
Sin embargo, el estudio también revela que ante condiciones más extremas de temperatura, las plantas no lograron adaptarse. En lugar de desarrollar respuestas evolutivas útiles, las poblaciones experimentaron cambios genéticos caóticos y aleatorios que acabaron llevando a su desaparición. Este fenómeno marca lo que los científicos denominan un “punto de inflexión”.
“Los datos sobre la velocidad de la evolución, junto con los cambios genéticos que acompañan a dicha evolución, son fundamentales para crear modelos que ayuden a identificar qué plantas y animales están en riesgo a medida que sus entornos cambian a su alrededor”, explica Moisés Expósito-Alonso, autor principal del estudio.
Identificar estos límites es clave para la conservación. Conocer cuándo una especie deja de poder adaptarse permite anticipar riesgos y diseñar estrategias para proteger ecosistemas vulnerables. Este aspecto resulta especialmente relevante en regiones como el Mediterráneo, donde el aumento de las temperaturas puede alcanzar más rápidamente esos umbrales críticos.
En el estudio han participado muchos centros de investigación internacionales, entre ellos varios en España, incluyendo el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Su contribución ha sido fundamental para identificar las variantes genéticas asociadas a la adaptación y para determinar en qué condiciones la presión climática supera la capacidad evolutiva de las plantas.
Durante décadas, los científicos se han preguntado si las plantas pueden evolucionar lo suficientemente rápido como para sobrevivir a un planeta en calentamiento. Este trabajo aporta una respuesta clara: sí, pero solo hasta cierto punto. Superado ese límite, la evolución deja de ser una herramienta eficaz frente al cambio climático.
Los investigadores ponen el foco ahora en la necesidad de generar más datos que permitan comprender mejor estos procesos y anticipar los efectos del calentamiento global. Solo así será posible diseñar estrategias eficaces que ayuden a preservar la biodiversidad vegetal en un contexto de cambio climático acelerado.