Una ciudad olvidada, al descubierto: la historia de la Alejandría perdida del Tigris
Alejandro Magno fundó en el siglo IV a. C. una ciudad portuaria a orillas del Tigris, conocida como Alejandría y más tarde Charax Spasinou, para facilitar el comercio marítimo y fluvial entre Mesopotamia, la India y otras regiones de Asia. La ciudad se situó estratégicamente cerca del Golfo Pérsico, y llegó a ser mencionada por diferentes autores romanos. Sin embargo, la ubicación exacta de aquella importante metrópolis se perdió durante siglos.
No fue hasta los años sesenta cuando el investigador John Hansman identificó posibles restos de aquel lugar a partir de fotografías aéreas. El problema es que el yacimiento de Jebel Khayyaber donde la ciudad se ubicaba quedó inaccesible durante décadas por los conflictos bélicos de la región. Hubo que esperar hasta el año 2014 para que equipos internacionales pudieran estudiar la zona.
“Aparte de que el apogeo de esta Alejandría coincidió con un período que ha sido ignorado durante mucho tiempo en la investigación histórica y arqueológica, el yacimiento se encuentra a tan solo 15 km de la frontera iraní. La zona fue un importante campo de batalla entre Irán e Irak durante la Primera Guerra del Golfo en la década de 1980”, señala el profesor Stefan Hauser, catedrático de Arqueología Mediterránea y del Próximo Oriente de la Universidad de Constanza, encargado de la investigación.
Los equipos de arqueólogos realizaron entonces estudios de superficie a gran escala, con drones que ayudaron a construir un modelo detallado del terreno. “A lo largo de los años, recorrimos toda la zona circundante, más de 500 kilómetros en total, y documentamos todos los hallazgos superficiales, especialmente fragmentos y ladrillos rotos, que nos dieron pistas sobre un antiguo asentamiento”, explica el profesor.
Un gran centro comercial durante más de 550 años
La investigación permitió concluir que aquella ciudad a orillas del Tigris contaba con murallas monumentales, barrios residenciales, templos, talleres, un puerto central con canales y zonas agrícolas integradas. “Alejandría del Tigris debió cumplir a la perfección su función como uno de los centros del antiguo comercio de larga distancia durante más de 550 años”, señala Hauser.
Entre el 300 a. C. y el 300 d. C., el comercio entre Mesopotamia y la India se intensificó drásticamente, con conexiones que llegaban hasta Afganistán y China. Durante este período, las grandes ciudades de Seleucia y Ctesifonte surgieron a orillas del Tigris como capitales imperiales. Según Hauser, casi todo el comercio procedente de la India pasaba por la ciudad portuaria de Alejandría.
Pese a la importancia que tuvo, se estima que el asentamiento quedó prácticamente abandonado en el siglo III d. C. “Probablemente ya no se encontraba junto a ningún río en aquella época debido a la progresiva sedimentación de la costa sur. La ciudad perdió su importancia como capital de la región norte del Golfo y como centro comercial, y finalmente fue abandonada. Su sucesora moderna es la ciudad de Basora”, concluye el arqueólogo.