¿Cuándo puede confiarse realmente en un testigo? La ciencia busca la respuesta para evitar que un inocente acabe en la cárcel
Recordar una cara puede decidir el destino de una persona. Las ruedas de reconocimiento nacieron para ayudar a testigos y víctimas a señalar a un posible autor entre varias personas o fotografías con rasgos parecidos, de modo que la elección tenga algún valor probatorio. Su organización suele buscar que el sospechoso no destaque frente al resto y que quien dirige el procedimiento influya lo menos posible.
Aunque el cine y las series las han convertido en una imagen muy asociada a Estados Unidos, estos métodos existen en numerosos países y forman parte habitual de investigaciones policiales. El problema aparece cuando una identificación errónea adquiere una importancia excesiva. En los casos más graves, un recuerdo equivocado puede contribuir a condenas de enorme dureza e incluso a ejecuciones.
Un asesinato en Texas terminó en una condena a muerte
Según Nature, un antiguo asesinato ocurrido en Texas ha terminado convirtiéndose en uno de los ejemplos más citados dentro de la discusión científica sobre la memoria. El reportaje de Ruairi J. Mackenzie relata la situación de Charles Don Flores, condenado a muerte tras un proceso en el que el testimonio de una vecina acabó teniendo un papel decisivo pese a la ausencia de pruebas físicas concluyentes que lo vincularan al crimen.
La revisión de ese caso atrajo la atención de John Wixted, investigador de la Universidad de California en San Diego. Durante años observó que muchos estudios sobre testimonios agrupaban errores muy distintos dentro de la misma categoría estadística. Para él, señalar por error a un sospechoso inocente no equivale a escoger a otra persona de la rueda de reconocimiento.
Junto con la psicóloga Laura Mickes, de la Universidad de Bristol, replanteó la forma de analizar esos resultados mediante un sistema denominado análisis de confianza-precisión. El planteamiento era claro: cuando un testigo identifica a alguien con un determinado grado de seguridad, ¿qué probabilidad existe de que esté acertando?
La discusión surgió porque la memoria llevaba décadas asociada a una enorme fragilidad. Numerosos especialistas defendían que recordar se parece más a reconstruir que a reproducir un hecho pasado. Cada evocación puede alterar parcialmente el recuerdo anterior e introducir detalles que nunca estuvieron allí. Esa idea acabó teniendo una enorme influencia en los tribunales porque obligaba a contemplar los testimonios con cautela.
Entre las figuras más influyentes aparece Elizabeth Loftus, investigadora que ya en los años 70 mostró hasta qué punto las sugerencias podían alterar recuerdos o incluso crear otros completamente falsos. La llegada posterior de las pruebas de ADN reforzó esas dudas. Muchas condenas fueron anuladas cuando los análisis demostraron que los acusados eran inocentes. En una gran cantidad de esos procesos, las identificaciones erróneas de testigos tuvieron un papel destacado.
Gary Wells, psicólogo de la Universidad Estatal de Iowa, también llamó la atención sobre los problemas de las ruedas de reconocimiento. Explicó que los sesgos pueden colarse durante el procedimiento si quien lo dirige conoce la identidad del sospechoso o si determinadas señales influyen en la decisión del testigo. Wells defendió además que rechazar una rueda de reconocimiento aporta información relevante y no debería interpretarse automáticamente como un fallo sin importancia.
Jill Barganier acabó señalando a Flores en el juicio
El caso de Flores contiene varios de esos elementos. Tras el asesinato de Betty Black en 1998, la vecina Jill Barganier describió inicialmente a dos hombres blancos con el pelo largo. Flores era latino y llevaba el cabello corto. La testigo participó después en una sesión de hipnosis forense, práctica abandonada posteriormente en Texas y en otras jurisdicciones. También rechazó una rueda fotográfica en la que aparecía Flores y colaboró en la elaboración de un retrato que tampoco se parecía a él. Sin embargo, más de un año después declaró en el juicio que estaba “más del 100% segura” de que era uno de los implicados. Esa identificación terminó teniendo una posición esencial en la acusación.
Los trabajos revisados por Wixted ofrecieron un matiz importante. En determinadas circunstancias, las identificaciones realizadas con mucha seguridad desde el primer momento alcanzaban niveles de acierto cercanos al 97%. Eso no convierte cualquier recuerdo en una prueba fiable. Los investigadores subrayan que deben cumplirse condiciones estrictas, como ruedas organizadas mediante procedimientos de doble ciego, fotografías similares entre sí y registro inmediato del nivel de confianza del testigo.
La lentitud de la justicia para incorporar estos cambios sigue siendo una de las principales preocupaciones. Innocence Project ha señalado durante años los riesgos asociados a las identificaciones erróneas. Algunos territorios ya han introducido reformas, como protocolos de doble ciego, grabaciones en vídeo y sistemas para registrar de inmediato la seguridad expresada por los testigos.
Mientras tanto, Charles Don Flores continúa esperando que el Tribunal Supremo de Estados Unidos acepte revisar una condena que se ha convertido en uno de los casos más citados sobre la fiabilidad de los testimonios: cuándo un recuerdo merece confianza y cuándo puede conducir a un error irreparable.