¿Qué criatura marina pudo dejar una vértebra tan grande en Misisipi? Su fósil apunta a un depredador sin precedentes
Los océanos han tenido siempre sus propios gigantes, animales que cazaban con una eficacia que haría palidecer a cualquier depredador terrestre. Entre ellos estaban los mosasaurios, reptiles marinos que dominaron las aguas hace millones de años. Su cuerpo alargado, su cola potente y sus mandíbulas repletas de dientes cónicos les permitían devorar peces, tortugas e incluso a otros de su especie.
No dependían de la fuerza, sino de la puntería. Se movían con una rapidez que asustaba, ágiles y feroces a la vez En su mundo no había selvas ni desiertos, solo un mar templado donde mandaban ellos y donde cada movimiento servía para cazar o sobrevivir. Esa supremacía bajo el agua marcó un equilibrio natural que hoy solo conocemos por los restos fósiles que dejaron.
El descubrimiento sugiere que aquel ejemplar fue uno de los mayores depredadores de la región
El hallazgo más reciente que recuerda esa época se produjo en Misisipi en 2025, cuando un grupo de geólogos localizó una vértebra enorme enterrada en sedimentos del Cretácico. La pieza, de más de 18 centímetros de anchura, llamó su atención por el tamaño y por su excelente estado de conservación.
Según el Mississippi Clarion-Ledger, el descubrimiento tuvo lugar cerca de Starkville durante un estudio de cartografía geológica que no buscaba fósiles. El equipo, dirigido por James Starnes del Departamento de Calidad Ambiental de Misisipi, extrajo el hueso del barro y comprendió de inmediato que pertenecía a un animal marino gigantesco.
El fósil fue identificado como parte de un Mosasaurus hoffmannii, un reptil marino que vivió en el tramo final del Cretácico. George Phillips, conservador de paleontología del Museo de Ciencias Naturales de Misisipi, confirmó que la vértebra podría ser la más grande hallada hasta la fecha en el estado. “Cuando la comparamos con las piezas de nuestra colección, era la mayor que habíamos visto”, explicó Phillips. De acuerdo con su análisis, el animal habría alcanzado unos 9 metros de longitud, aunque otros ejemplares de la misma especie podían llegar a los 15.
En aquel tiempo, gran parte del continente americano estaba cubierto por el Mar Interior Occidental, un océano que dividía la tierra en dos y albergaba tiburones primitivos, ammonites y reptiles marinos de gran tamaño. Los mosasaurios, adaptados a nadar con agilidad y a moverse con la misma rapidez con la que los grandes felinos cazan en tierra, eran los auténticos dueños de ese entorno. No eran dinosaurios, aunque compartían su época. Su aspecto recordaba al de un lagarto enorme con la fuerza de un cocodrilo y la velocidad de un pez cazador.
El impacto del asteroide puso fin a la supremacía de los grandes reptiles marinos
La vértebra de Misisipi revela que el ejemplar encontrado pudo ser uno de los mayores depredadores del estado. Starnes señaló que encontrar restos de mosasaurio no es raro, pero descubrir uno de ese tamaño resulta excepcional. “A veces encontramos fragmentos, pero esta pieza nos dejó sin palabras por sus dimensiones”, dijo. Su compañero Jonathan Leard coincidió: “Fue tan grande que dudamos de que fuera un mosasaurio. Podría ser el mayor recogido en Misisipi”.
El contexto en que vivió este animal era muy distinto al actual. Donde hoy hay bosques y colinas, entonces había playas tropicales, aguas cálidas y manglares. Sobre el mar volaban pterosaurios y aves primitivas, y en tierra los dinosaurios completaban un ecosistema exuberante.
Pero aquel equilibrio se rompió hace 66 millones de años con el impacto de un asteroide que acabó con la mayoría de las especies, incluidos los mosasaurios, incapaces de sobrevivir al colapso de las redes alimenticias.
El fósil recuperado permitirá entender mejor la vida marina del Cretácico
La pieza hallada ha sido trasladada a un centro de investigación para su conservación y estudio. Los científicos esperan continuar las excavaciones en la zona, con la intención de encontrar más restos del mismo individuo o de otros ejemplares.
Cada fragmento permite afinar los modelos sobre su crecimiento, su dieta y su comportamiento. También ayuda a reconstruir el aspecto del paisaje submarino del Cretácico, un entorno que desapareció pero que sigue dando pistas sobre la evolución de la vida en la Tierra.
El hallazgo, difundido por el Mississippi Clarion-Ledger, muestra que bajo el suelo del sur de Estados Unidos se esconden aún vestigios de un mundo sumergido. Un mundo en el que los mosasaurios eran los reyes del océano y donde cada nueva excavación devuelve, aunque sea por un instante, la imagen de aquel mar lleno de gigantes.