Sevilla fue la última ciudad española que acogió la Supercopa de España, una competición en la que históricamente se han enfrentado el campeón de la liga y de la Copa del Rey. La ciudad andaluza la albergó en 2021, en una edición que terminó conquistando el Athletic de Bilbao, que se impuso en la final al Barcelona (2-3) gracias a un gol de Iñaki Williams en la prórroga.
Fue una excepción por la pandemia, porque la Supercopa de España no se disputa en nuestro país desde 2017. Al año siguiente recaló en Tánger. A partir de 2019, la competición se disputa en diferentes ciudades de Arabia Saudí, en una estrategia impulsada por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y que cuenta con el beneplácito de los clubes participantes, pese a que hace imposible el desplazamiento de los aficionados.
La RFEF justifica este destierro, impulsado por el expresidente Luis Rubiales, por cuestiones económicas, aunque también argumenta esta mudanza para promover la “internacionalización” de nuestro fútbol. El exmandatario fue más allá en su momento y aseguró que contribuiría al aperturismo del país, ayudando a promover “la igualdad de las mujeres”. Algo que no ha sucedido.
Las cuentas de la Supercopa de España
El acuerdo con las autoridades sauditas reporta 51 millones de euros a las arcas federativas, según detalla la RFEF en un comunicado. Con el actual formato, reciben 27 millones de euros en concepto de patrocinio, 11 millones en derechos audiovisuales, diez en servicios y tres por ayudas a desplazamientos u hoteles.
Además, la cuantía en premios y participación para los equipos participantes —en esta edición Real Madrid, Atlético de Madrid, Barcelona y Athletic de Bilbao— asciende a cerca de veinte millones de euros por parte de la RFEF, que cubre además gastos antes asumidos por los clubes como los desplazamientos, la estancia o la organización de partidos.
La RFEF recuerda que parte del dinero generado por la celebración de la Supercopa de España en Arabia Saudí recala en el fútbol no profesional, una forma para impulsar a la formación y al crecimiento de clubes más modestos.
De Arabia Saudí a Qatar
De momento, la federación no tiene intención de devolver la Supercopa de España a nuestro país y seguirá desterrada, al menos durante algunos años más. El contrato con Arabia Saudí se extiende hasta la edición de 2029 (inclusive), aunque el año que viene podría disputarse excepcionalmente en Qatar, país que ya acogió el último Mundial de fútbol.
Arabia Saudí acogerá la Copa Asia del 7 de enero al 5 de febrero, lo que podría imposibilitar que el país acoja la que sería la séptima edición del torneo en la península arábiga. En ese sentido, el presidente de la RFEF Rafael Louzán se ha estado reuniendo estos días con los clubes participantes para abordar posibles alternativas.