¿Qué pasa con el Mundial de fútbol? Claves de la polémica propuesta impulsada por la FIFA y la respuesta de la UEFA

El fútbol acaba de dar carpetazo al Mundial 2026, una edición que ya contaba con novedades en lo deportivo, porque se amplió la participación a 48 selecciones y se introdujeron las controvertidas pausas de hidratación. Dos novedades que se han traducido en un aumento de los ingresos, por el número de entradas vendidas o por los ingresos de la publicidad proyectada en esos tres minutos.

El Mundial 2026 acaba de echar el cierre, pero la FIFA ya planea cambios importantes para las sucesivas ediciones. Los planes del presidente del organismo rector del fútbol mundial, Gianni Infantino, pasan por privatizar la competición, mediante la creación de un la filial FIFA Forward Enterprise (FFE). Un espacio muy parecido a las sociedades anónimas, compañías cuyo capital se repartiría entre las federaciones nacionales e inversores privados.

Las críticas y las reacciones no han tardado en llegar: federaciones de fútbol, ligas nacionales, jugadores y hasta la Comisión Europea (CE) han salido al paso, rechazando la idea propuesta por la FIFA y criticando que se apueste por la privatización de un deporte que no les pertenece.

“La Copa Mundial de la FIFA sigue siendo el mayor torneo deportivo del planeta, a pesar de que la FIFA explote cada oportunidad comercial. Pero ya basta”, ha escrito en sus redes sociales el comisario europeo de Juventud, Cultura y Deporte, Glenn Micallef.

La FIFA niega que se esté privatizando el torneo de selecciones más importante del planeta. “Nadie está vendiendo fútbol. Esto no es algo que la FIFA jamás consideraría”, asegura la federación, que ha tenido que emitir varios comunicados aclaratorios tras el revuelo causado en los últimos días.

¿Qué propone la FIFA?

La FIFA quiere crear FIFA Forward Enterprise (FFE), una filial independiente que agruparía todas las actividades lucrativas de la FIFA (derechos de ‌retransmisión, patrocinios, venta de entradas, licencias y organización de eventos) en una única empresa con orientación comercial.

El organismo valora la nueva empresa comercial en unos 20.000 millones de dólares. Y ahí empieza el reparto del pastel. Infantino pretende vender una participación minoritaria (de entre el 20 y 30 %) a inversores externos, conservando al mismo tiempo el control mayoritario. Según The Times, hay varias empresas que han mostrado su interés, como el banco estadounidense JP Morgan y la empresa Thrive Capital, propiedad de Joshua Kushner, hermano del yerno del presidente estadounidense Donald Trump.

Las 211 federaciones se quedarían con otra parte del control de la polémica FFE. Precisamente, Infantino está intentando seducir a las federaciones, a las que garantiza mayor recaudación si aprueban su plan en la próxima asamblea. Cada miembro podría obtener hasta 40 millones de dólares para el ciclo ‌2027-2030, detallan.

La UEFA se planta

El fútbol europeo se ha plantado ante la última iniciativa de Infantino. La UEFA anunció que sus federaciones nacionales no participarán en las competiciones de la FIFA.

“Como resultado del debate de hoy, ninguna selección nacional de la UEFA participará en ninguna competición de la FIFA mientras estas propuestas sigan vigentes, a menos que dicha propuesta se haya abandonado por completo y se hayan dado garantías vinculantes de que la FIFA nunca más abrirá su gobernanza ni sus competiciones a la propiedad privada”, aseguró el organismo en un comunicado. Así, proponen un boicot al Mundial.