“A lo largo de los años, hemos vendido varias medallas olímpicas históricas, pero nunca una de los primeros Juegos”, explica Christian Grundtvig. El jefe de monedas y medallas de Bruun Rasmussen, casa de subastas con sede en Dinamarca, se refiere a uno de los últimos objetos que han conseguido vender con éxito: una medalla de los primeros Juegos Olímpicos modernos.

El galardón se entregó en Atenas en la primavera de 1896, y tiene una peculiaridad: pese a haber pertenecido a alguien que quedó en el primer puesto, la medalla en cuestión es de plata. En aquel entonces, se entreban medallas de plata a los ganadores, mientras que los segundos recibían los premios en bronce; los terceros, en cambio, volvían a casa sin nada. 

“Es extraordinariamente raro que una medalla de este calibre aparezca en el mercado. Para los coleccionistas de recuerdos olímpicos, esta puede considerarse una auténtica joya de la corona”, destacó Grundtvig. El artefacto, que tiene 130 años de antigüedad, fue diseñado por el artista francés Jules-Clément Chaplain.

El anverso presenta una cabeza laureada del dios griego Zeus sosteniendo un globo terráqueo, sobre el cual la diosa de la victoria, Niké, se muestra con una rama de olivo. Por su parte, el reverso representa la Acrópolis de Atenas con la frase “Juegos Olímpicos Internacionales - Atenas 1896”, escrita en relieve en la parte superior. 

La medalla apenas pesa 67 gramos y mide casi 5 centímetros de ancho, aunque la puja también incluía la caja original en la que esta se entregó en los primeros Juegos Olímpicos modernos, que se celebraron del 6 al 15 de abril de 1896. En ellos, participaron un total de 241 atletas de 14 países, que compitieron en nueve deportes y 43 pruebas.

El valor de la medalla

Los responsables de la casa de subastas no están seguros de qué atleta recibió originalmente la medalla, aunque existe la posibilidad de que el afortunado fuera Viggo Jensen, quien se convirtió en el primer campeón olímpico danés de halterofilia. En un primer momento, la casa de subastas estimó que el valor del objeto podría oscilar entre los 27.000 y los 40.000 euros.

Sin embargo, en la puja, que se llevó a cabo en la mañana del pasado 1 de marzo, la medalla consiguió venderse por 120.000 euros tras 42 ofertas. La medalla olímpica más cara jamás vendida en subasta fue la medalla de oro del corredor estadounidense Jesse Owens en los Juegos de Verano de Berlín de 1936, que alcanzó casi 1,5 millones de dólares en 2013.