A sus 40 años y con la retirada a la vuelta de la esquina, Stan Wawrinka no deja de sorprender. El tenista suizo ha recalado en el Open de Australia 2026 casi de casualidad después de recibir una wild card, una invitación que los organizadores de un torneo otorgan a ciertos jugadores para que participen en el cuadro principal, sin necesidad de que tengan el ranking suficiente para clasificarse directamente.
Wawrinka lo ha aprovechado al máximo. El tenista, ganador en Melbourne en 2014, superó la primera ronda del primer major del año tras remontar al serbio Laslo Djere (5-7, 6-3, 6-4, 7-6) en tres horas y veinte minutos. Y el suizo se llevó una cerrada ovación del público que lo arropó en su vuelta a la icónica pista azul.
“La única razón por la que vuelvo es por el cariño que me dan, fue increíble hoy. Es mi último año. La pasión aún sigue intacta. Ya no soy joven, así que tengo que cuidarme”, agradeció el tenista que puso en apuros al Big Three (Roger Federer, Rafa Nadal y Novak Djokovic). De esa época, solo quedan en activo el último y él, que ha anunciado su retirada para cuando termine 2026.
La invitación del Open de Australia le ha servido de acicate en los últimos meses, según reconoció: “Es muy especial estar en pista y en un Grand Slam. Este es el motivo por el que entreno duro cada día con mi equipo, estar aquí compitiendo con los mejores jugadores del mundo”.
Y celebró que aún le queden más partidos en Melbourne. Ahora, le espera al francés Arthur Gea, que sorprendió a Jiri Lehecka en primera ronda. “Estoy muy feliz de haber ganado y tener la oportunidad de jugar más partidos aquí. Estoy intentando disfrutar, pero también soy competitivo, así que siempre voy a luchar y ojalá juegue otro buen partido”, aseguró Wawrinka, que no se conforma con una única victoria en Australia.
El tenista que puso en apuros al Big Three
Aunque no formó parte del Big Three, muchos consideran a Wawrinka como una leyenda del tenis, no solo por el nivel que demostró al enfrentarse a tres de los mejores tenistas de la historia, sino por los títulos cosechados a lo largo de su carrera: tres majors, una Copa Davis, oro olímpico en dobles, 16 títulos ATP y número 3 mundial del ranking ATP.
El suizo vuelve por unos días precisamente a Australia, un escenario que le trae inmejorables recuerdos, porque ahí conquistó el trofeo allá por 2014, en una final con Djokovic, al que derrotó en cuatro sets. En su cuenta particular, otros dos triunfos imborrables: en 2015 en Roland Garros, en una de las pocas oportunidades que dio Nadal; y en 2016, cuando conquistó el US Open tras vencer de nuevo al serbio en cuatro mangas.