El día que Clint Eastwood se convirtió en alcalde para proteger una de sus pasiones: los conos de helado
Prácticamente no necesita presentación. Hablamos de unos de los actores más longevos y emblemáticos de la industria de Hollywood. Sin embargo, son pocos los que conocen uno de los episodios más surrealistas de la carrera de Clint Eastwood: hace 40 años, la leyenda del western acaparó los titulares tras convertirse en alcalde de Carmel-by-the-Sea, una pequeña ciudad costera ubicada en Florida.
Fue el 8 de abril de 1986, hace 40 años, cuando Eastwood consiguió alzarse con la victoria en las elecciones locales. El actor obtuvo 2.166 votos frente a los 799 de la alcaldesa en funciones, Charlotte Townsend, en un momento en que la población Carmel era de poco menos de 3.200 habitantes.
Su mandato, que apenas duró dos años, se volvió viral especialmente por una de las medidas que aprobó y que hoy sigue siendo recordada. “Uno de sus primeros actos tras asumir el cargo en esta ciudad costera fue también uno de los más simbólicos: intentó suavizar una ordenanza municipal que prohibía la venta de conos de helado”, explicó Los Ángeles Times en octubre de 1986.
En aquella época, Carmel era famosa por su postura contra la modernización. Desde 1929, la localidad estaba regida por la conocida como “ley de zonificación”, que buscaba preservar la estética auténtica del lugar y evitar que el desarrollo comercial invadiera su entorno residencial. Esta ordenanza municipal estableció límites estrictos al crecimiento de ciertos negocios y prohibió elementos urbanos como aceras, farolas y carteles luminosos.
Además, la normativa bloqueó cualquier establecimiento diseñado para servir comida rápida, y estipuló que toda la comida para llevar debía ir siempre tapada con un envase de plástico. La interpretación de la ley llegó al extremo de prohibir la venta de helados en cono, ya que estos no podían ir tapados y las autoridades temían que el goteo ensuciara las aceras y arruinara la estética de Carmel.
Más allá de los helados
Una vez consiguió la alcaldía, Eastwood anuló esta prohibición y los conos de helado encontraron su lugar en esta localidad, pero el actor hizo otras muchas cosas interesantes mientras estuvo en el cargo. “Consiguió logros importantes para su ciudad de adopción, como impulsar la construcción del anexo de la biblioteca y la biblioteca infantil, así como la instalación de baños públicos en la playa”, recuerda la página web de Carmel.
Al terminar los dos años de trabajo, el actor no se presentó para una reelección, pero nunca abandonó del todo esta ciudad de California. Allí conoció a Dina Ruiz, la reportera y presentadora de televisión que llegó a ser su segunda esposa y madre de Morgan Eastwood (1996), la última de sus ocho hijos.