El mismo día de su estreno se canceló, lo que hizo que esta se convirtiera en la “peor obra de teatro” de la historia

Hace 43 años, Moose Muders debutó en la ciudad de Nueva York con la esperanza de conseguir una buena acogida entre el público. Sin embargo, la obra escrita por Arthur Bicknell y presentada en el Teatro Eugene O’Neill el 22 de febrero de 1983 no tuvo esa suerte, pasando a la historia como uno de los peores fracasos escénicos de Broadway.

El mismo día de su estreno, la obra fue cancelada por la reacción de aquellos que se trasladaron hasta el teatro neoyorkino para disfrutar de la función. La crítica atacó duramente la presentación, mientras que parte del público abandonó la sala incluso antes de que la obra llegara a su fin. Moose Muders se llevó el récord y estuvo en taquilla un único día.

“A partir de ahora, siempre habrá dos grupos de aficionados al teatro en este mundo: los que han visto Moose Murders y los que no”, comenzaba la crítica que The New York Times publicó al día siguiente del estreno. El diario estadounidense no dudó en referirse a la obra como el “desastre de Broadway”.

La historia escrita por Bicknell sigue a la familia Holloway en su viaje a Wild Moose Lodge, una casa que acaban de adquirir en las montañas Adirondack. Una vez allí, quedan atrapados por la tormenta y deciden pasar el rato jugando a un juego de misterio con otros huéspedes. 

Y entonces empiezan las “escenas grotescas”, tal como describió el New York Times. “No olvidaré pronto el espectáculo de ver al momificado Sidney levantarse de su silla de ruedas para darle una patada en la ingle a un intruso, inexplicablemente disfrazado de alce”, incluyó el diario en su crónica de la función. 

Los problemas llegaron antes del estreno

Pero el fracaso de Moose Murders se veía venir, teniendo en cuenta los problemas que enfrentó antes del estreno. En un primer momento, la estrella original del espectáculo iba a ser Eve Arden, quien se retiró poco después del inicio de las funciones de preestreno a principios de febrero de 1983. En aquel momento, se dijo que su marcha se debía a “diferencias artísticas”. 

La actriz Holland Taylor llegó con poco tiempo de preparación y asumió el papel de Arden. Al reflexionar sobre su experiencia trabajando en la obra en una entrevista en 2008, Taylor no tuvo pelos en la lengua: “Hubo cosas en las que me mantuve firme y cambié. Pero hubo cosas que no pude cambiar. Como la obra”