Un fraude en la venta de entradas del Louvre valorado en 10 millones de euros: otro golpe más para el museo francés

Una fotografía del exterior del Museo Louvre, en París.

Laura Cuesta

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El museo más emblemático de Francia lleva meses envuelto en polémica. La principal responsable del Louvre de París, Laurence des Cars, presentó este martes su dimisión al presidente de Francia, Emmanuel Macron, pero este no es más que otro acontecimiento que se suma a la lista de eventos recientes que ha protagonizado el centro de arte francés.

El 19 de octubre de 2025, el robo de unas joyas de la Corona francesa valoradas en 88 millones de euros sacudió al museo, que ha acabado sufriendo una grave crisis reputacional después de que la investigación revelara que hubo fallos de coordinación y equipos insuficientes para controlar la seguridad de las salas. 

Este mes de febrero, otro escándalo ha sacudido al Louvre. Las autoridades de París han arrestado a nueve personas, entre ellas dos empleados del museo y dos guías turísticos, en el marco de una investigación relacionada con un presunto fraude relacionado con las entradas para acceder al museo. 

Según la policía, este grupo es sospechoso de participar en una red de venta de entradas falsas y de sobreventa de visitas guiadas, especialmente a turistas chinos. Uno de los detenidos, en prisión preventiva, ha sido acusado de estafa organizada, uso de falsificaciones, corrupción activa y blanqueo de capitales agravado, entre otros delitos.

Pérdidas millonarias por colar a turistas

En una entrevista para Associated Press, Kim Pham, administrador general del Louvre, declaró que las características del museo lo hacen especialmente vulnerable. Hablamos de un espacio de 86.000 metros cuadrados que recibe 9 millones de visitantes al año. “¿Qué museo del mundo, con este nivel de asistencia, no tendría en determinados momentos problemas de fraude?”, señaló.

La investigación también implica a presuntos cómplices dentro del museo, a los que los guías pagaban en metálico para saltarse los controles de entradas y colar a los turistas. Las autoridades han comunicado que la red de estafa habría estado funcionando en los últimos 10 años, provocando unas pérdidas para el museo valoradas en más de 10 millones de euros.

Pham insistió a la agencia AP que el museo ha reforzado los controles sobre el número de veces que se puede validar una entrada. Las individuales solo pueden escanearse dos veces, mientras que en las grupales solo está permitido hacerlo una única vez. El objetivo es evitar que los guías reutilicen la misma entrada para atraer a más visitantes.

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