El deshielo desvela una posible ciudad-templo situada a 2.500 metros de altitud en el monte Lifos

Imágenes de dron tomadas tras el deshielo estacional muestran una gran área fortificada.

Laura Cuesta

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El deshielo en el monte Lifos, en Kayseri (Turquía), ha dejado al descubierto los restos de un misterioso yacimiento que pudo haber servido en su día como un centro sagrado fortificado. Las ruinas, situadas a 2.509 metros de altitud en la ladera de una montaña, conservan restos de muros y cimientos de los edificios que un día estuvieron allí.

Los restos tanto de la muralla como de las zonas de asentamiento ubicadas en su interior abarcan una superficie de aproximadamente 74.300 metros cuadrados, reflejando la magnitud del complejo. Toda la zona fue filmada con drones tras el deshielo invernal de la cima, y las imágenes del lugar las ha compartido la agencia de noticias turca DHA hace unos días. 

Los restos de la muralla de la ciudad y los asentamientos dentro de ella fueron captados con drones.

“Este es uno de los lugares más misteriosos de Kayseri. Su particularidad reside en que, al igual que el Vaticano hoy en día, era un estado dentro de otro estado dentro de Italia. Los creyentes paganos de aquella época venían aquí en peregrinación. Aquí se purificaban de sus pecados”, ha explicado el historiador y escritor Halit Erkiletlioğlu. 

El experto afirmó que los restos encontrados deberían ser investigados y documentos con cautela, ya que hasta ahora esta es una zona “que no se ha investigado mucho”. Además, según Erkiletlioğlu, podríamos estar hablando de una ciudad-templo construida en nombre de Zeus hace miles de años.

La importancia del templo

“La razón por la que este lugar es importante es, en primer lugar, la riqueza que alberga. Aquí se recibían donaciones, y esta riqueza necesitaba ser protegida, por eso se rodeó con murallas. Además, hay cuatro cisternas en su interior y muchas ruinas de edificios. Esperamos que se lleve a cabo una excavación exhaustiva, sería un verdadero tesoro para la ciudad”, añadió el historiador. 

Las cuatro cisternas encontradas son clave porque sugieren que la cima de la montaña donde se ubica este complejo no solo se utilizaba durante visitas breves, sino que también es posible que hubiera vida continua, con un grupo de personas residiendo allí de manera más estable, o que se celebraran actividades religiosas de larga duración. No tendría sentido que hubiera almacenamiento de agua a tal altitud en caso contrario. 

Trabajo de conservación

Por otro lado, la zona necesita una intervención profesional si quiere seguir conservándose. El historiador explicó a la agencia de noticias que, desde hace años, el yacimiento ha sufrido daños por culpa de los buscadores de tesoros y las intervenciones llevadas a cabo sin ningún tipo de control. Por eso, subrayó la necesidad de proteger la zona antes de que un equipo de arqueólogos acceda a su estudio.

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