Las Fuerzas Armadas han sido históricamente uno de los entornos más resistentes a cualquier tipo de cambio estructural, y la igualdad no ha sido una excepción. Durante décadas, la incorporación de mujeres ha estado limitada por barreras culturales, físicas o incluso administrativas que marcaban de forma implícita un techo de cristal dentro del Ejército.
Aunque la apertura formal llegó hace años en varios países europeos, muchas de las estructuras, equipamientos y dinámicas internas aún no se adaptaban a una realidad más diversa. Ese desfase acumulado ha obligado a revisar no solo la política de reclutamiento, sino también la logística cotidiana y los estándares operativos. En este contexto, Dinamarca ha tomado una decisión que modifica por completo su sistema de reclutamiento.
Dinamarca adapta su servicio militar a una nueva realidad con más mujeres
El Parlamento danés aprobó en junio de 2023 una reforma legal que obliga a las mujeres que cumplan 18 años a inscribirse para ser evaluadas en el servicio militar obligatorio, igual que los hombres. El cambio, que entró en vigor el pasado 1 de julio, rompe con la fórmula voluntaria que regía hasta ahora para ellas y convierte en obligación una opción que ya ejercían cerca del 24 % de los reclutas el año pasado. La medida sitúa al país nórdico en una línea de actuación que ya han seguido otros socios escandinavos como Noruega y Suecia, donde el alistamiento no distingue entre sexos.
Esta modificación, explicaron fuentes del Ministerio de Defensa danés en declaraciones recogidas por Reuters, forma parte de un plan más amplio que incluye el incremento progresivo de la duración del reclutamiento hasta los 11 meses y una ampliación del número de personas llamadas a filas. El objetivo declarado es pasar de los 5.000 actuales a unos 7.500 en 2033. El propio ministro, Troels Lund Poulsen, insistió en que este cambio se alinea con el compromiso de reforzar las capacidades de defensa en un momento de creciente tensión internacional.
La participación femenina en las Fuerzas Armadas sigue siendo minoritaria en términos proporcionales. Según datos oficiales difundidos por el Gobierno danés en marzo de este año, solo el 10 % de los efectivos profesionales en el Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea son mujeres.
A pesar de que legalmente pueden acceder a las mismas funciones, incluida la participación en combate, las condiciones físicas requeridas y la falta de adaptación de ciertos recursos materiales han limitado esa presencia real. Katrine, una recluta de la Guardia Real, apuntó en una entrevista con Reuters que “hay diferentes cosas que tienen que mejorar, sobre todo, en cuanto al equipamiento”.
Los cuarteles también están siendo reformados para adecuarse a una plantilla más diversa. Según detallaron fuentes militares en medios locales, ya están en marcha proyectos para redimensionar los uniformes, rediseñar mochilas y adaptar instalaciones de alojamiento. Aunque estas modificaciones logísticas se desarrollan de forma gradual, la incorporación obligatoria de mujeres ha acelerado la necesidad de aplicarlas con mayor rapidez y alcance.
El objetivo del Gobierno es reforzar la defensa, no aplicar una agenda ideológica
La motivación principal del Gobierno no se enmarca en una reivindicación ideológica sobre los derechos o deberes igualitarios. Expertos como Peter Viggo Jakobsen, profesor en el Instituto de Estrategia del Real Colegio de Defensa Danés, explicaron en declaraciones recogidas por The New York Times que “si necesitamos aumentar nuestras fuerzas de forma rápida, y queremos llegar a los números que nos hemos fijado, entonces hay que reclutar tanto a hombres como a mujeres”.
Esa urgencia responde también al contexto geopolítico actual. Dinamarca ha elevado su gasto militar en respuesta al entorno de seguridad europeo, especialmente tras la invasión rusa de Ucrania. Según datos de la OTAN, el país ha pasado de dedicar el 1,5 % del PIB en defensa a proyectar un 3,2 % este mismo año. La estrategia se complementa con un refuerzo de la cooperación con la Alianza Atlántica y una apuesta por revitalizar su industria armamentística.
A pesar de no tener frontera terrestre con Rusia, Dinamarca mantiene una vigilancia constante sobre su presencia en el Ártico y el mar Báltico, donde ya se han producido actos de sabotaje sobre infraestructuras. Estas tensiones geopolíticas han reforzado la idea de que la preparación militar debe ser una responsabilidad compartida. El analista militar Anders Puck Nielsen, del Real Colegio de Defensa Danés, advierte que “hay una mayor preocupación ahora de que la guerra en Ucrania pueda derivar en un conflicto mayor en Europa, así que necesitamos esto cuanto antes”.
A escala institucional, la ampliación del reclutamiento también ha servido como punto de partida para redefinir el papel de Dinamarca en el semestre que ostenta la presidencia del Consejo de la Unión Europea. Entre sus prioridades figura consolidar una “UE fuerte y resuelta que asuma la responsabilidad de su propia seguridad”, como figura en el documento oficial remitido a Bruselas. La primera ministra, Mette Frederiksen, fue tajante hace unas semanas al afirmar: “Lo más importante es rearmar a Europa. Esa es mi posición y mi conclusión”.