El documento árabe hallado en Dongola que confirma que el legendario rey nubio Qashqash existió

Los reyes no siempre aparecen en los registros históricos a través de guerras o conquistas. Qashqash, gobernante de Nubia, también se relaciona con decisiones administrativas y con el control de intercambios entre comerciantes y miembros de la élite local. En ese marco aparece su figura como dirigente que intervenía en operaciones económicas pequeñas y concretas dentro de su territorio.

La presencia de su nombre en documentos vinculados a transacciones comerciales muestra una forma de gobierno basada en la gestión cotidiana de recursos y relaciones sociales. Ese tipo de actividad quedó documentado de manera tangible en un hallazgo arqueológico realizado en el norte de Sudán.

Un pequeño manuscrito confirma por primera vez la existencia histórica del gobernante

Un documento árabe descubierto en Old Dongola confirma por primera vez la existencia histórica del rey Qashqash y describe una orden administrativa sobre un intercambio de bienes. El texto apareció en un fragmento de papel de unos diez por nueve centímetros hallado en un vertedero arqueológico dentro de la antigua ciudad del reino cristiano de Makuria.

Investigadores de la Universidad de Varsovia, entre ellos Tomasz BaraÅ„ski, Artur ObÅ‚uski y Maciej WyżgoÅ‚, analizaron el documento y publicaron los resultados en la revista académica Taylor & Francis. Durante siglos el nombre del monarca solo había sobrevivido en relatos religiosos y tradiciones orales, de modo que esta orden escrita introduce una prueba material que sitúa al gobernante en un momento histórico concreto.

La orden no habla de batallas ni de campañas militares. El texto funciona como instrucción administrativa redactada por el escriba real Hamad y dirigida a un subordinado llamado Khidr. En el anverso aparece la instrucción que el rey transmitió para gestionar un intercambio con un comerciante llamado Muhammad al-‘Arab.

Los investigadores interpretaron la operación como un ejemplo de política a pequeña escala

El documento indica que Khidr debía recibir de ese mercader tres unidades de un elemento descrito como RDWYAT y entregar a cambio una oveja con su cría. Los investigadores todavía debaten el significado del término, que podría referirse a un tipo de tejido usado como medio de pago o a un concepto vinculado al hilo de urdimbre. El reverso del papel añade otra orden que dice “da a ‘Abd al-Jābir tres paños de algodón y una cabeza y recoge la oveja y su cría para su dueño”.

El contenido llevó a los autores del estudio a interpretar el intercambio como un ejemplo de micropolítica. Según los investigadores de la Universidad de Varsovia, el rey intervenía en redes de favores que implicaban a comerciantes y miembros de la élite local. El comerciante obtenía protección o acceso a mercados y el noble que aportaba el ganado reforzaba su relación con la corte.

Esa imagen contrasta con la descripción que el diplomático marroquí Leo Africanus dejó en el siglo XVI cuando afirmó que “el rey de Nubia estaba siempre en guerra”. La orden hallada en Dongola, por tanto, muestra a un gobernante ocupado en gestionar transacciones concretas dentro de su territorio.

El documento apareció en una estancia conocida como sala U128 dentro de un edificio denominado Casa del Mekk en la ciudadela de Old Dongola. Los arqueólogos identificaron ese lugar como residencia de una élite vinculada al poder regional. Allí se recuperaron fragmentos de ropa de lino, algodón y seda que las normas del Sultanato de Sennar reservaban para aristócratas. También aparecieron zapatos de cuero, un mango de puñal fabricado con marfil o cuerno de rinoceronte, un anillo de oro y balas de plomo junto a un cuerno de buey usado como depósito de pólvora. La presencia de armas de fuego resulta relevante porque los sultanes de Sennar distribuían esas armas solo entre personas cercanas al poder.

Varias pistas permitieron fijar la época en que vivió el gobernante

La cronología del reinado de Qashqash se estableció mediante varias pruebas. En la misma sala aparecieron ocho monedas de plata acuñadas durante el gobierno del sultán otomano Murad IV, que reinó entre 1623 y 1640, y también de su sucesor Ibrahim. Ese hallazgo indica que los documentos no pudieron depositarse allí antes de la segunda mitad del siglo XVII. Un análisis de radiocarbono aplicado a restos orgánicos del vertedero situó el momento en que esos papeles fueron desechados entre 1735 y 1778.

Los investigadores recurrieron además al libro Kitab al-Tabaqat de Wad Dayfallah, obra que menciona a un rey llamado Kashkash, variante del mismo nombre. El viajero otomano Evliya Çelebi confirmó la relevancia de esa tradición al mencionar la tumba del religioso Muhammad b. ‘Isa Suwar al-Dhahab, personaje relacionado con ese linaje.

Las comunidades cercanas recuperaron memorias familiares tras conocerse el hallazgo

La investigación también despertó interés en las comunidades que viven alrededor de Old Dongola. En aldeas cercanas como Ghaddar, Bukkibul y al-Ghaba se conservan genealogías que conectan a varias familias con el linaje de Qashqash. Tras conocerse el hallazgo, algunos descendientes comenzaron a recopilar historias familiares y a colaborar con los arqueólogos para reconstruir esa memoria.

Los investigadores señalaron en su estudio que “la orden del rey representa un raro ejemplo en el que una figura antes confinada a la tradición oral puede situarse dentro de un marco histórico verificable”. Ese pequeño fragmento de papel ha permitido fijar la existencia de un gobernante que durante siglos permaneció entre la historia y la leyenda.