El espejo que puede reescribir la historia de Gran Bretaña en la Edad de Hierro
A finales de diciembre de 2021, el aficionado a la detección de metales Peter Heads peinaba un campo cerca de Melsonby, una localidad situada en el condado de North Yorkshire. El hombre se topó entonces con un amasijo de restos que resultaron más valiosos de lo que parecía. En realidad, había encontrado objetos que fueron depositados a finales de la Edad de Hierro, en las décadas previas a la conquista romana del norte de Inglaterra.
Después, arqueólogos ingleses confirmaron el hallazgo de más de ochocientos objetos que datan de hace unos 2000 años. Entre los objetos encontrados: vehículos procedentes de carros o carretas, un caldero y un cuenco posiblemente utilizado para mezclar vino, elaborados arneses para caballos, bocados de brida y lanzas ceremoniales y hasta un enigmático espejo.
A todo ello se le conoció como el tesoro de Melsonby, en honor a la localidad donde se encontró. Y el hallazgo de la Edad del Hierro está considerado como uno de los más importantes de la historia de Inglaterra, porque da pistas sobre la forma de vida en la época y pone en tela de juicio las ideas preconcebidas sobre la vida en el norte de Gran Bretaña hace 2000 años.
Los arqueólogos hacen esta última afirmación en base a objetos como al espejo corroído que también se exhibe estos días, junto al resto, en el Museo de Yorkshire. Los especialistas sostienen que este utensilio podría “resolver el enigma de por qué la gente enterró este tesoro”.
Cartimandua y sus antepasados
El tesoro de Melsonby se descubrió cerca del yacimiento real de la Edad de Hierro en Stanwick, recuerdan desde la Universidad de Durha, centro que se ha encargado de recuperar y examinar los cientos de objetos encontrados. La ubicación no es baladí, porque esta zona fue el principal centro de poder de los Brigantes y hogar de la reina Cartimandua.
De hecho, en un artículo publicado para la revista Antiquity, el profesor Tom Moore, apuntaba que este tesoro podría formar parte de un importante evento funerario, quizás en honor a un antepasado de Cartimandua, lo que demostraría la riqueza y las conexiones de las comunidades de Stanwick.
En este sentido, los espejos de la Edad del Hierro se asocian exclusivamente con mujeres poderosas y no se han encontrado en las tumbas de hombres o niños. Es más, se los consideraba como un símbolo de autoridad y poder.
El espejo en cuestión apareció en una zona de dominio de Cartimandua, primera gobernante femenina documentada de Gran Bretaña, que ascendió al poder alrededor del año 43 d. C., frenando la colonización que el imperio romano quería hacer de la zona.
“Es un objeto mágico asociado con el poder femenino”, resume Emily North, una de las encargadas de la exposición, en declaraciones al diario británico The Guardian. Sin embargo, el espejo no le habría pertenecido a ella, sino a la madre o a la abuela de Cartimandua. Una teoría que pone nuevas incógnitas encima de la mesa y sobre las que ya trabajan los investigadores.