La estalagmita que sirvió para crear un “anuario de precipitaciones” y confirmar las devastadoras inundaciones de la civilización china Shijiahe

Hace unos 4600 años, los Shijiahe desarrollaron una cultura avanzada y compleja en la región del río Yangtsé, en la provincia china de Hubei, un territorio que a muchos le resultará familiar porque ahí se notificaron los primeros casos de coronavirus, una enfermedad que derivó en pandemia y obligó a confinamientos masivos. 

En esta antigua civilización china no faltaron los palacios, las murallas y hasta una sofisticada gestión del agua. Y las investigaciones también han revelado una rica industria vinculada a la cerámica y al jade, una venerada piedra preciosa. Sin embargo, al cabo de mil años, esta cultura colapsó y emigró de la región. Hasta ahora, la razón de esto no estaba clara: ¿expulsiones de otros pobladores o cambios en el clima con enormes precipitaciones?

Ahora, una nueva investigación publicada en la revista National Science Reviews da respuesta a esa pregunta y la conclusión ha sido posible gracias al análisis de una estalagmita de la cueva Heshang, en el valle medio del Yangtsé. A partir de ella, han creado un “anuario de precipitaciones” datado con precisión que apunta a la segunda hipótesis. 

Y, ¿por qué una estalagmita? Según explica en un comunicado la Universidad de Oxford, que participó en el estudio a través del Departamento de Ciencias, las estalagmitas crecen a medida que las gotas de lluvia caen del techo de la cueva y los minerales disueltos en su interior terminan depositando nuevas capas de carbonato de calcio. Así se produce su crecimiento, que parte desde el suelo.

Una muerte lenta de la civilización

El equipo realizó mediciones de alta precisión de la composición química de estas capas de la estalagmita para determinar su edad y la cantidad de lluvia en el momento de su formación. Se utilizaron 925 mediciones de muestras para inferir la cantidad de lluvia anual recibida en el valle medio del Yangtsé a lo largo de un período de mil años, detallan los investigadores. 

Su reconstrucción mostró que el valle experimentó tres períodos de baja pluviosidad: el primero, con una duración de entre 40 y 150 años y donde se acumuló menos de 700 milímetros de lluvia al año; y dos períodos de alta pluviosidad, con una duración de 80 y 140 años respectivamente, con más de 1000 milímetros al año. 

Esta información se comparó con los datos arqueológicos de la región y los científicos confirmaron que estos períodos de alta pluviosidad tuvieron consecuencias nefastas. Durante el periodo de mayores precipitaciones, hace 3950 años, la zona experimentó un cambio climático y cultural particularmente significativo. 

Se produjo un exceso de lluvia que provocó la expansión de los lagos del valle medio del Yangtsé, el anegamiento de las zonas bajas y la drástica disminución de las tierras aptas para el asentamiento y la agricultura. Una lenta muerte para la antigua y avanzada cultura.