Así funciona el robot de río de 50 toneladas que aspira residuos a gran escala para frenar la contaminación marina

Las sustancias que llegan al agua cambian su color, su olor y su vida interna, aunque a veces parezca limpia. En la superficie se notan los plásticos, las espumas y los aceites que flotan, pero bajo esa capa se acumulan restos que no se ven y que permanecen durante meses o años.

La contaminación invisible puede proceder de residuos domésticos, vertidos industriales o partículas que el viento arrastra hasta los cauces. Esa mezcla altera el oxígeno disponible y afecta a peces y plantas que dependen del equilibrio del agua. Con ello se hace evidente la necesidad de sistemas que no solo retiren la basura que se ve a simple vista, sino también la que se acumula sin que nadie se percate.

Una empresa crea una barrera solar que frena la basura antes del mar

The Ocean Cleanup ha desarrollado una herramienta pensada justo para eso: el Interceptor, un pontón alimentado por energía solar que recoge la basura flotante antes de que llegue al mar. La organización explicó que el dispositivo forma parte de su estrategia para cerrar el paso del plástico hacia los océanos, complementando los proyectos que ya operan en mar abierto.

El Interceptor no se desplaza por el río, sino que se mantiene fijo cerca de la orilla y aprovecha la corriente para arrastrar los residuos hacia una apertura frontal. Allí una cinta transportadora los eleva hasta una barcaza donde se almacenan en contenedores.

Según The Ocean Cleanup, su rendimiento puede alcanzar los 50.000 kilogramos de basura al día en condiciones favorables y llegar incluso a 100.000 cuando el flujo y la densidad de residuos lo permiten. Los análisis externos coinciden en que esa cifra representa un objetivo óptimo más que un promedio.

El equipo técnico detalla que el Interceptor mide 8 metros de ancho, 24 de largo y 5 de altura. Su barcaza cuenta con seis contenedores de 8,3 metros cúbicos cada uno, con una capacidad total de 50 metros cúbicos. El conjunto del pontón y la barcaza supera las 50 toneladas de peso. Todo el sistema funciona con energía solar y se apoya en baterías de litio que permiten operar de día y de noche sin ruidos ni emisiones. Además, el ordenador de a bordo registra el rendimiento, el uso de energía y el estado de cada componente.

La organización extiende su tecnología a distintos países

La organización ha fabricado ya cuatro unidades: dos en funcionamiento en Yakarta y Klang, una más en Vietnam lista para instalarse en el delta del Mekong y otra destinada a Santo Domingo. También se preparan nuevos despliegues en Tailandia y Estados Unidos, en puntos como Bangkok y Los Ángeles. The Ocean Cleanup añadió que el Interceptor se adapta a distintos tipos de cauces mediante una barrera flotante parcial que no bloquea el tráfico ni pone en riesgo a la fauna.

En República Dominicana, el Interceptor 004 comenzó a operar en el río Ozama a principios de 2021 y logró retirar grandes volúmenes de desechos en los primeros días de trabajo. The Ocean Cleanup explicó que el éxito del sistema depende de la coordinación local para vaciar los contenedores, trasladar los residuos y gestionarlos adecuadamente. Sin ese apoyo, el dispositivo se convertiría en un embudo lleno y sin salida.

Desde 2017, el proyecto ha evolucionado hasta crear una familia de dispositivos. Junto al modelo original se desarrollan versiones complementarias como el Interceptor Barrier, el Tender, el Barricade y el Guard. Cada variante se ajusta a las condiciones de los ríos y permite actuar en escenarios con diferente caudal o densidad de residuos. La organización destaca que no existe una única solución válida para todos los casos, sino un conjunto de herramientas con la misma finalidad.

La estrategia de The Ocean Cleanup parte de un estudio publicado en Science Advances que concluye que alrededor de 1.000 ríos son responsables del 80% del plástico flotante que llega a los océanos. Por eso la entidad prioriza esas vías principales en lugar de dispersar recursos. La ONG Ocean Conservancy, que colabora en campañas conjuntas como #TeamSeas, celebró que el objetivo de recaudar 30 millones de dólares para retirar 30 millones de libras de residuos se superó con más de 34 millones retiradas en total.

Fundada en 2013 por Boyan Slat, The Ocean Cleanup ha hecho del Interceptor un pilar importante de su trabajo desde 2017. El primer prototipo operativo se desplegó en 2019 y marcó el inicio de una nueva fase para reducir la contaminación plástica desde su origen. Con cada dispositivo instalado, la organización avanza en su propósito de frenar el flujo de basura antes de que alcance el mar y degrade ecosistemas enteros.