Hallan una hormiga fosilizada de 40 millones de años en una piedra de ámbar del poeta Goethe

El alemán Johann Wolfgang von Goethe sigue siendo noticia doscientos años después de su muerte y no solo por la vigencia de obras tan célebres como Fausto y Las penas del joven Werther. El poeta germano acumuló durante su vida una importante colección de piedras de ámbar, con unas cuarenta piezas preciosas procedentes de la región del Báltico, ahora custodiadas por la Fundación Clásica de Weimar en el Museo Nacional Goethe.

Y en una de ellas se ha encontrado un hallazgo inesperado: una hormiga fosilizada de 40 millones de años de antigüedad y en perfecto estado de conservación, según los hallazgos de una investigación publicada en la revista Scientific Reports.

El hallazgo, a cargo de los biólogos de la Universidad Friedrich Schiller de Jena y los expertos de la Sociedad Senckenberg para la Investigación Natural y la Fundación Klassik de Weimar, proporciona además una valiosa información sobre esta especie extinta de hormiga, conocida como Ctenobethylus goepperti.

El hallazgo desconocido de Goethe

Goethe no pudo tener sospechas de que, dentro de una de sus queridas piedras de ámbar, había una hormiga completamente y magníficamente conservada, ya que los animales son apenas visibles para el ojo inexperto dentro de las piedras en bruto, destacan en un comunicado los científicos que han participado en esta investigación.

Para identificar al insecto, el equipo de Jena empleó diferentes técnicas de imagen. Se valieron de la tomografía computarizada de sincrotrón del centro DESY de Hamburgo y así obtuvieron imágenes tridimensionales de un mosquito del mantillo, una mosca negra y una hormiga. Esta última fue la que despertó especial interés. 

“La hormiga pertenece a la especie extinta Ctenobethylus goepperti, muy común en el ámbar”, explica Bernhard Bock, del Museo Filético de la Universidad de Jena. Había noticias de este insecto, pero su perfecto estado de conservación ha permitido describir “con más detalle que nunca”, aportando así nueva información sobre la especie y sus parientes. 

Además de examinar los finos pelos del cuerpo de la hormiga obrera, se pudieron observar su interior por primera vez y visualizar las estructuras endoesqueléticas de la cabeza y el tórax, lo que reveló más sobre la morfología de esta especie, detallan los autores. 

“Hemos procesado completamente el espécimen y, gracias a la información recién obtenida, hemos creado una reconstrucción 3D disponible en línea”, explica Daniel Tröger, de la Universidad de Jena. Un modelo que creen que ayudará a identificar y comparar otros fósiles de este tipo.

La hormiga Ctenobethylus goepperti se extinguió en 1868, aunque guarda parecido con otras actuales de su género como la Liometopum, que habita actualmente en Norteamérica o en regiones más cálidas de Europa. Su antigüedad y singularidad hacen que, al igual que su prolífica obra, la pieza de Goethe sea toda una referencia para el conocimiento.