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La OCU advierte fraudes telefónicos de 50 euros por llamada al marcar números que empiezan por 807

Los anuncios suelen mostrar números de teléfono con prefijos como el 91 o el 93 para generar una falsa sensación de seguridad y confianza en la víctima

Alberto Gómez

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La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha advertido sobre un sofisticado fraude telefónico que suplanta servicios de atención al cliente. Esta estafa, basada en el uso de números de tarificación adicional que comienzan por el prefijo 807, puede llegar a costar hasta 50 euros por cada llamada realizada por el usuario desprevenido o engañado. Según la organización, se han detectado numerosos anuncios patrocinados en motores de búsqueda diseñados específicamente para engañar a los ciudadanos que buscan ayuda técnica o administrativa oficial. La OCU advierte que esta práctica ilegal está ganando terreno y afecta a miles de personas en todo el territorio nacional de manera preocupante. Se trata de una táctica que aprovecha la vulnerabilidad de quien necesita solucionar un problema urgente con una empresa o una administración pública determinada.

El proceso del engaño comienza cuando un consumidor realiza una búsqueda en internet para encontrar, por ejemplo, el contacto de una empresa de mensajería, un servicio de grúa o una cita en el SEPE. Los estafadores compran espacios publicitarios para que sus enlaces aparezcan en las primeras posiciones de los resultados de Google, superando a menudo a las páginas oficiales de las entidades. Estos anuncios suelen mostrar números de teléfono con prefijos geográficos convencionales, como el 91 o el 93, para generar una falsa sensación de seguridad y confianza en la víctima. Al ver un número que parece local, el usuario asume erróneamente que la llamada estará incluida en su tarifa plana contratada y procede a marcarlo. De este modo, el primer contacto se establece sin que el ciudadano sospeche en absoluto que está ante una estafa.

Una vez que el usuario marca el número geográfico que aparece en el anuncio fraudulento, es atendido por un operador que solicita datos personales básicos para ganarse su confianza. Tras esta breve toma de contacto, el interlocutor redirige la llamada o indica al consumidor que debe marcar una “línea específica” o un departamento correspondiente para resolver su duda. Este nuevo número resulta ser siempre una línea 807 de tarificación especial, aunque se presente como un paso necesario para completar la gestión solicitada por el cliente. En este punto exacto comienza el verdadero perjuicio económico, ya que el usuario entra en un sistema de cobro por minuto extremadamente elevado y ajeno a su tarifa. La transición entre el número aparentemente gratuito y el de pago se realiza de forma tan sutil que el afectado apenas lo nota inicialmente.

Para evitar caer en estas trampas, se recomienda verificar siempre el número oficial de la empresa o institución antes de llamar

La OCU denuncia que, una vez que el consumidor está en la línea 807, los operadores prolongan la comunicación de manera deliberada mediante diversas tácticas engañosas y malintencionadas. Estas incluyen largas esperas innecesarias, la solicitud repetitiva de información ya facilitada o el suministro de datos confusos que obligan a permanecer al teléfono mucho más tiempo. El objetivo final de los estafadores es maximizar la duración de la llamada para que la factura final ascienda lo máximo posible, llegando al límite de los 50 euros. Es un negocio basado exclusivamente en el tiempo que la víctima permanece conectada a este tipo de numeración especial sin ser plenamente consciente del gasto acumulado. Por ello, cada segundo de espera se traduce en un beneficio directo para los organizadores detrás de este lucrativo fraude telefónico.

Es fundamental recordar que la normativa vigente prohíbe taxativamente el uso de numeraciones 807 como líneas de atención al cliente, ya que estas están reservadas para servicios profesionales. Según explica la organización, estos prefijos deberían utilizarse solo para consultas jurídicas, técnicas o médicas muy específicas y nunca para dar apoyo general a usuarios de empresas. Al emplear estas líneas para la atención al ciudadano, las empresas implicadas están vulnerando de forma clara los derechos de los consumidores y las leyes de telecomunicaciones. La OCU insiste en que se trata de un fraude que utiliza vacíos en la supervisión para lucrarse a costa del bolsillo del ciudadano medio. 

Ante los hechos detectados, la OCU ha elevado una denuncia solicitando medidas urgentes y sanciones ejemplares para los infractores que operan bajo estas modalidades. La organización de consumidores pide que se bloqueen estas prácticas y se garantice la protección efectiva de los usuarios frente a este tipo de engaños masivos. Además, reivindican que cualquier servicio de tarificación adicional, incluidos los SMS premium, requiera siempre una autorización expresa y clara del consumidor antes del cobro. Sin esta autorización previa y consciente, el usuario queda totalmente expuesto a cargos automáticos que a menudo no descubre hasta que recibe su factura mensual. Esta medida de consentimiento explícito sería la barrera defensiva más eficaz para terminar con los cobros telefónicos indebidos.

Verificar antes de llamar

Otra de las grandes demandas de la organización es el impulso de una normativa que permita identificar de forma sencilla al titular empresarial de cualquier número telefónico. Esta transparencia es considerada esencial para combatir el spam y las prácticas engañosas que proliferan en la actualidad sin mecanismos de control realmente eficaces. También se solicita que se refuercen los sistemas de supervisión para impedir que las numeraciones especiales se utilicen como falsas líneas de ayuda al cliente. La OCU califica estas acciones como una forma directa de “meter la mano en el bolsillo” del consumidor mediante el engaño absoluto. La impunidad con la que operan estas redes es uno de los puntos que más preocupa a los expertos en derecho del consumo.

Para evitar caer en estas trampas, se recomienda verificar siempre el número oficial en la página web legítima de la empresa o institución antes de realizar cualquier llamada. Es vital desconfiar de los primeros resultados patrocinados que aparecen en los buscadores, incluso si muestran números geográficos aparentemente inofensivos o locales en su texto. Si se detecta que la llamada está siendo redirigida a un número que comienza por el prefijo 807, lo más prudente es colgar de inmediato para evitar cargos. En caso de haber sido ya víctima de este fraude, se aconseja revisar detalladamente la factura y presentar la correspondiente reclamación formal ante el operador. La vigilancia constante y la desconfianza ante resultados de búsqueda dudosos son actualmente las mejores herramientas de protección ciudadana según las asociaciones de consumidores.

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