Los trabajadores de Silicon Valley piden a los emperadores tecnológicos que se rebelen ante Trump y la violencia del ICE
Los trabajadores de Silicon Valley pasan a la acción. El antiguo bastión demócrata, acallado durante dos años por el nuevo eje de poder entre los emperadores tecnológicos y Donald Trump, ha decidido no seguir en silencio ante la “brutalidad desenfrenada” del ICE en Minnesota, la brigada paramilitar que el presidente ha desplegado en el estado para llevar a cabo redadas indiscriminadas y que suma dos asesinatos en dos semanas.
En una carta abierta, los empleados de la industria tecnológica condenan “el asesinato de Alex Pretti a manos de la Patrulla Fronteriza”, perpetrado este sábado, y la violencia desatada por los comandos antiinmigración de Trump. Una violencia que “ha anulado cualquier credibilidad de que estas acciones tengan que ver con la aplicación de la ley migratoria. Su objetivo es el terror, la crueldad y la represión de la disidencia”.
“Esto debe terminar”, aseveran. Por eso, piden a los directores ejecutivos que aprovechen esa línea directa con Trump para poner freno a ese “terror”. Que “levanten el teléfono”, “llamen a la Casa Blanca y exijan que ICE abandone nuestras ciudades”. También les solicitan unan denuncia pública de la violencia, así como “cancelar todos los contratos de sus empresas con ICE”.
Levanten el teléfono y llamen a la Casa Blanca
No sería la primera vez que los ejecutivos utilizan este particular teléfono rojo para moderar al presidente. “Sabemos que los líderes de nuestra industria tienen influencia: en octubre, persuadieron a Trump para que cancelara una ofensiva planeada de ICE en San Francisco”, recuerdan los trabajadores.
“Ahora deben ir más lejos y unirse a nosotros para exigir que ICE salga de todas nuestras ciudades”, recalcan en la carta, que acumula más 800 firmas en 48 horas. Más de 500 de ellas van acompañadas de nombre y apellidos, mientras que otras 300 incluyen solo el puesto que los empleados tienen en el sector.
Entre los firmantes está uno de los vicepresidentes de Tesla, directores de producto y de investigación de Google, un director de marketing de meta, un vicepresidente de IBM o varios directores ejecutivos de tecnológicas más pequeñas, como FlipBoard.
Silicon Valley se alza de nuevo
“Queremos estar orgullosos de trabajar en el sector tecnológico. Queremos estar orgullosos de las empresas para las que trabajamos. Podemos y debemos usar nuestra influencia para acabar con esta violencia”, dicen los trabajadores de Silicon Valley en la petición.
Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que Silicon Valley fue un foco de contrapoder interno para Donald Trump. La meca de la tecnología estadounidense era conocida por ser un bastión demócrata. Los republicanos apenas alcanzaban el 20% del voto, mientras que sus altos ejecutivos organizaban cuantiosas recaudaciones de fondos para Obama, Clinton o Biden. Todo eso cambió en 2024, cuando una contrarrevolución reaccionaria liderada por Elon Musk y Peter Thiel abrió una falla en el valle.
La mayoría de los emperadores de la tecnología terminaron cayendo por ella. De un día para otro, los mismos ejecutivos que habían liderado manifestaciones contra Trump en su primer mandato estaban haciendo donaciones millonarias para su nuevo salón de baile en la Casa Blanca y eran recompensados con asientos en primera fila en su toma de posesión.
Además de Elon Musk, que ha vuelto a apoyar a los republicanos tras su enfrentamiento con Trump, en esa fotografía aparecían Mark Zuckerberg, de Meta; Sundar Pichai, de Google; Jeff Bezos, de Amazon; Sam Altman, de OpenAI; o Tim Cook, de Apple. El sábado, cuando el ICE asesinó al profesor Alex Pretti, algunos de los magnates estaban en la premiere del nuevo documental sobre Melania Trump.
Silicon Valley siguió votando masivamente demócrata (en 2024 Trump solo obtuvo un 28% del voto en Santa Clara, el corazón del valle, y no pasó del 23% en los otros dos condados de la zona) pero el sector tecnológico se había vuelto abiertamente hostil. Las multinacionales despidieron a los equipos de inclusión, eliminaron sus políticas de diversidad y despidieron a los autores de protestas contra la participación de sus empresas en la matanza de Gaza.
La situación apagó la antigua presión que los trabajadores tecnológicos ejercían contra las políticas de Trump, especialmente las migratorias. Sin embargo, lo que está ocurriendo en el estado de Minnesota ha encendido a una comunidad que se caracteriza por su multiculturalidad.
“No llegamos aquí de la noche a la mañana”, argumentan. “Desde hace meses, Trump ha enviado agentes federales a nuestras ciudades para criminalizarnos a nosotros, a nuestros vecinos, amigos, colegas y familiares. De Minneapolis a Los Ángeles y a Chicago, hemos visto a matones armados y enmascarados llevar a cabo violencia desenfrenada, secuestros, terror y crueldad sin que se vislumbre un final”.
“Los profesionales del sector tecnológico están alzando la voz contra esta brutalidad, y hacemos un llamamiento a todos nuestros colegas que comparten estos valores a usar la suya”, piden en la misiva.
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