El memorial que no deja indiferente a nadie: así se recuerda a las víctimas del Holocausto en pleno centro de Berlín

Memorial a los judíos asesinados durante el Holocausto en Berlín (Alemania).

Andrea Blez

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Cada 27 de enero se celebra el Día internacional de la Conmemoración del Holocausto, como homenaje a las víctimas y para recordar las barbaridades de las que es capaz el ser humano. Una fecha escogida porque fue cuando se liberó el campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau en 1945.

Precisamente en memoria de los judíos asesinados en Europa se encuentra en pleno centro de Berlín un monumento formado por 2.711 bloques de hormigón de diferentes alturas, que sorprende al visitante ya sea de forma positiva o negativa, y que recuerda el que es uno de los episodios más oscuros de la humanidad.

El Monumento Conmemorativo a los Judíos Asesinados de Europa, su nombre si nos centramos directamente en su título oficial en alemán, se sitúa en las proximidades de la Puerta de Brandeburgo y al tener sus más de dos mil bloques de hormigón en forma de cuadricula, los visitantes eligen su propio camino tanto de entrada como de salida, como si de un laberinto se tratase.

Pero el monumento va más allá y cuenta también con un centro de información subterráneo, que desde el 12 de enero hasta el 30 de abril de 2026 se encuentra cerrado de forma temporal por trabajos de renovación. Aunque parezca que a simple vista no dice gran cosa, sus diferentes alturas e inclinaciones da sensación de ola y se ve de distinta manera según la posición, lo que unido al desnivel del suelo de cemento puede generar un cierto mareo como parte del significado conceptual que tiene el memorial a las víctimas del Holocausto.

Historia del Monumento Conmemorativo a los Judíos Asesinados de Europa en Berlín

Este peculiar monumento se inauguró de forma oficial un 10 de mayo de 2005 después de haberse aprobado casi seis años antes, y contó una inversión de 25 millones de euros en la construcción tanto del campo de estelas como del punto de información subterráneo.

El Bundestag alemán había aprobado la construcción de este proyecto en junio de 1999 tras un debato de más de cuatro horas, poco antes de su traslado a Berlín, pues en esos momentos todavía se encontraba en Bonn, capital de la antigua República federal de Alemania.

Una decisión que llegaba diez años después de la iniciativa ciudadana que había comenzado con Lea Rosh como primera impulsora de un monumento que conmemorara a los judíos europeos asesinados, en la década de 1980. Un proyecto que fue ganando fuerza con la caída del muro de Berlín, cuando se creó la Asociación para la Construcción de un Monumento a los Judíos Europeos Asesinados y se propuso como lugar lo que fueron los antiguos jardines ministeriales, al norte de la que fuera Cancillería del Reich.

La idea fue apoyada tanto por la ciudad de Berlín como por el gobierno, por eso se comenzó a trabajar en el diseño desde 1994, debatiendo el significado y la ubicación del monumento, que al final diseñaría el arquitecto estadounidense Peter Eisenman. El debate del Bundestag en 1999, cuando se aprobaría, se centró en dos cuestiones fundamentales: primero, si debía dedicarse a los judíos asesinados de Europa o a todas las víctimas del nacionalsocialismo; y segundo, si el monumento debía erigirse en forma de campo de estelas cerca de la Puerta de Brandeburgo o como una advertencia bíblica: “No matarás”, como se proponía en otro diseño que no resultó el ganador.

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